ANOETA, UN CASTIGO

Dura derrota de la Real en un mal partido ante un equipo que no hizo nada para ganar y llevarse los tres puntos de Anoeta

Mikel Oyarzabal, entre Andrés Fernández, Funes Mori y Mario, no encontró el gol que persiguió durante los noventa minutos. / J.M. LÓPEZ
Mikel Oyarzabal, entre Andrés Fernández, Funes Mori y Mario, no encontró el gol que persiguió durante los noventa minutos. / J.M. LÓPEZ
Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Definitivamente, lo mejor que le puede pasar a la Real es que esta temporada termine cuanto antes. El equipo realista lleva meses dando tumbos sin encontrar su camino. Día sí y día también los partidos acaban mal. Seguramente la derrota de ayer no fue justa. El Villarreal, con una plantilla de muchos quilates y jugadores como Cazorla, Iborra, Bacca, Gerard Moreno, Ekambi..., no hizo absolutamente nada para ganar, excepto un buen centro y un remate de cabeza. Me atrevo a decir que estaban más que contentos con el empate, pero se encontraron con una victoria inesperada. Quizá por eso lo celebraron así. Pero la Real no marcha. Desde hace mucho tiempo. Diezmada, muy diezmada por las lesiones, que se siguen acumulando semana tras semana, eso es verdad, pero con un juego bastante plano, el once de Imanol es capaz de intimidar a sus rivales, de acorralarlos durante solo diez minutos, de meterles en su campo, de achucharles...

Ayer vimos una demostración más de la impotencia realista. Sin extremos, porque ni Oyarzabal ni mucho menos Juanmi lo son, a los realistas les costó una barbaridad llegar al borde del área en situación ventajosa. Dos remates a puerta, nada complicados para el guardameta Andrés Fernández, suponen un bagaje ofensivo ínfimo en un partido en Anoeta frente a un equipo que vino agazapado y muy lejos del potencial que se le presupone en busca de la salvación. Sin embargo, ahora mismo tiene solo dos puntos menos que el nuestro..., y no me extrañaría que acabara delante.

Lo he dicho ya algunas veces y lo repito. La Real es ahora mismo esclava de ese 4-3-3 para el que no tiene jugadores adecuados y se muere en un sinfín de pases en el centro del campo que la conducen a derrota tras derrota, especialmente en Anoeta, donde cada partido se convierte en un castigo. Mikel Oyarzabal en la banda derecha está completamente desaprovechado, a pesar de su impagable esfuerzo, de la misma manera que Juanmi por la izquierda -algo que ya vimos con Eusebio que no funcionaba- no aporta nada en ataque. Pero parece que ese maldito sistema del 4-3-3 es inamovible y no sé exactamente los motivos.

La Real tiene 41 puntos y no sufrirá para mantenerse, porque si necesitara tres más... LO MEJOR

Solo dos remates a puerta en todo el partido y muy fáciles para el portero lo peor

La Real ha sumado 21 puntos en Anoeta con solo 18 goles a favor, cifras que asustan El dato

Sin extremos, con Oyarzabal y Juanmi fuera de sitio, el equipo se perdió sin profundidad la clave del partido

Así las cosas, lo menos malo de la situación actual es que la Real tiene 41 puntos, porque con tres menos no nos llegaría la camisa al cuello, antes de recibir a un equipo, el Getafe, frente al cual el empate no me parece ni medio malo.

Zurutuza sigue

La mejor noticia de las últimas semanas, sin duda, es la renovación de Zurutuza. Se trata del mejor fichaje que podía hacer la Real, un jugador distinto, de los que, desde un trabajo desde la sombra, hace mucho mejores a los que tiene a su alrededor. David Zurutuza, el último futbolista de la generación que jugó en Segunda División, tiene mucho que aportar todavía tanto en el campo como fuera de él. Y seguro que también lo hará la próxima temporada, porque la Real Sociedad es otra con el '17' sobre el césped.

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