Análisis

La Real Sociedad, un equipo cómodo con balón que debe estirarse

Los jugadores de la Real, durante la última sesión de la temporada. /Lobo Altuna
Los jugadores de la Real, durante la última sesión de la temporada. / Lobo Altuna

Con Imanol, ha vuelto a llevar la iniciativa y jugar en campo contrario pero tiene aún mucho que mejorar a la contra para ser un conjunto fiable

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Si en lo clasificatorio la temporada ha sido irregular, en lo táctico también ha sufrido sus dientes de sierra con dos formas de jugar muy diferentes en la primera vuelta y en la segunda. Con Garitano la Real Sociedad se comportó como un equipo de reacción que buscaba maniobrar a través de un repliegue que favoreciera el contragolpe mediante transiciones rápidas, mientras que con Imanol trató de crecer con balón llevando la iniciativa y jugando en campo contrario.

A pesar de haberse comportado con dos estilos tan diferentes, hay situaciones del juego que han sido las mismas. En defensa, por ejemplo, la Real se ha mostrado más sólida que en los dos años anteriores y en ataque ha tenido problemas para profundizar. Vamos a repasar algunos de los aspectos tácticos más relevantes del curso.

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Defender cada vez más arriba. El ejercicio comenzó con una posición bastante retrasada sobre el campo, con repliegues muy marcados en Villarreal, Leganés y Eibar que evidenciaron la vulnerabilidad de una zaga limitada en centímetros para defender en área propia. El gol de Charles en Ipurua tras ganar la partida a Héctor Moreno y que supuso la derrota fue el reflejo de esta situación inicial. Garitano se dio cuenta de ese problema y trató de avanzar unos metros a base de una mayor presión en el centro del campo. Que los porteros tampoco dominasen demasiado el área en los balones colgados por arriba aconsejaba esta maniobra.

Con Imanol la retaguardia se situó cerca del centro del campo y a partir de ahí se vio la mejor versión de los centrales. No es casualidad que Llorente, Aritz y Héctor Moreno hayan rendido mejor jugando más lejos de su portería, porque defienden mejor hacia adelante que hacia atrás, aunque el riesgo a asumir sea mayor. Incluso Le Normand se encontró cómodo en ese rol por su rapidez y valentía en los duelos.

Un equipo que no dispone de futbolistas muy veloces tiene que tener juntas las líneas para demostrar su mayor destreza técnica en espacios más reducidos que en zonas abiertas, y adelantar la defensa es innegociable para ser competitivo. La mejor versión de esta apuesta se vio en el Camp Nou, donde con Aritz y Llorente jugando muy adelantados, la Real fue capaz de generar muchos problemas en su casa al campeón de Liga.

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Salida más limpia del balón. La temporada también ha mostrado una evolución positiva con balón que ha tenido su mejor exponente con Imanol. En el arranque de curso Garitano impuso un fútbol directo en el que los mediocentros interviniesen a partir de las segundas jugadas. El objetivo era minimizar las pérdidas y reducir el riesgo de contragolpe rival. Ello hizo que la Real llegara con menos claridad a situaciones de ataque y que le costara mucho marcar goles. Con 18 tantos en los 17 primeros partidos no podía ir muy lejos.

Desde enero el nuevo técnico apostó por iniciar la jugada de forma escalonada, estirando muchas veces los centrales a banda para retrasar a un mediocentro entre ellos y conseguir una superioridad numérica que combatiese la presión adelantada rival. Había peligro, sí, como se vio por ejemplo en el arranque de la segunda parte en el Pizjuán, pero esa mayor elaboración también logró que el equipo llegara a zona de tres cuartos con mayor claridad para explotar la calidad de sus hombres de arriba.

La ausencia de Illarramendi los tres últimos meses fue un hándicap ahí, porque el mutrikuarra es un experto en iniciación y creación, pero Zubeldia ha demostrado una notable evolución en su juego para mirar hacia arriba y batir líneas con el pase. También Merino lo ha bordado cuando se le ha necesitado de 'cuatro'.

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Willian José y jugar al espacio. El brasileño ha superado por tercer año consecutivo la barrera de los diez goles, pero sus especiales características no han favorecido una mayor versatilidad ofensiva a pesar de ser un hombre indiscutible. Garitano trató de acostarlo a la banda izquierda para ganar profundidad con Juanmi por el centro y que él jugase de segundo llegador por detrás del de Coín en acciones por banda derecha. Pero no logró convencerle y la Real se quedó sin gol.

Imanol recuperó la posición habitual para Willian José pero también quiso dotar de un mayor juego al espacio a su equipo para contragolpear mejor fuera de casa o en situaciones de marcador favorable en Anoeta. Y ello pasaba por sacarle del pasillo central para que otros compañeros sorprendieran desde segunda línea.

Desde marzo la Real Sociedad ha explorado mucho mejor los espacios, en parte porque Oyarzabal ha tirado buenos desmarques y ha encontrado socios de confianza en Merino, Juanmi y Sangalli. También Juanmi, siempre atento a buscar las espaldas de los rivales, ha ayudado a estirar el equipo más en el tramo final de Liga. A pesar de esta mejoría, aún necesita evolucionar bastante por esta vía para ser un equipo que pueda plantarse en la portería contraria en menos toques. O lo que es lo mismo, ser lo suficientemente vertical para no depender siempre del buen juego para sumar, como hizo el Espanyol en la última jornada para llevarse la victoria.

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Necesidad del último pasador. Los problemas en ataque no se han debido únicamente al escaso rendimiento de los atacantes, a excepción de Oyarzabal y Willian José, sino también a la ausencia de un hombre que marcase las diferencias en la tercera altura del centro del campo. Perder de golpe a Xabi Prieto y Canales provocó un vacío en la zona de tres cuartos que nadie ha podido cubrir. En la temporada 17/18 el cántabro participó en trece acciones previas al gol y el donostiarra en otras diez. Esta campaña Merino, Januzaj y Sangalli han dado tres asistencias cada uno y el que más ha sido Willian José, con cinco, pero a costa de alejarse del área.

Por esa posición han desfilado varios futbolistas durante el curso. Merino es el que más lo ha hecho, a pesar de que esté más habituado a jugar más retrasado. También lo han hecho Sangalli, con buen rendimiento en momentos puntuales, y Zurutuza, al que las lesiones le cortaron en el mejor momento. Garitano intentó con buen criterio colocar ahí a Oyarzabal para aprovechar su talento y visión de juego entre líneas, aunque se quedó sin su verticalidad. Y es que por momentos ha dado la sensación de que el eibarrés era el mejor pasador y desmarcador de la plantilla, pero aún no dispone del don de la ubicuidad para estar en todos los sitios.

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Balón parado y centros laterales. Sin duda el punto débil de la temporada ha sido el desequilibrio mostrado en las acciones de estrategia y la debilidad en la defensa de los centros laterales. La Real es el equipo que más goles ha encajado a balón parado y el que más lo ha hecho de córner, con diez recibidos en saques de esquina, por delante de Betis, Rayo Vallecano y Valladolid. En ataque, sin embargo, ha sido el decimoquinto en efectividad por córner lanzado. Un verdadero lastre que al final ha tenido su reflejo en la clasificación final.

Pero es que en juego ha sido un auténtico coladero en los centros laterales, donde solo el Rayo ha encajado más goles en estas jugadas. En ataque es el décimo que más goles ha logrado, es decir, está en la zona media.

Hay otros dos datos que son significativos. Uno es positivo, y es que es el equipo al que más penaltis le han señalado (10) y el segundo que más tantos ha marcado desde los once metros (8) por detrás del Real Madrid (9). Por contra, ha sido incapaz de marcar de falta directa en toda la competición, una carencia que se viene repitiendo en las últimas campañas ante la ausencia de un especialista en esta suerte. Leganés, Getafe y Sevilla son los otros equipos que tampoco lo han conseguido.