Real Sociedad

Fuertes atrás, correctos en el centro y mal arriba

La plantilla se divirtió ayer jugando a pádel. /RS
La plantilla se divirtió ayer jugando a pádel. / RS

La zona ancha acusó las ausencias de Illarramendi y Zurutuza mientras que arriba Willian José y Oyarzabal se han quedado solos ante el gol

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Hace un año por estas fechas, los técnicos de la Real Sociedad concluyeron que se requería de una mayor firmeza defensiva para ser competitivos en Primera División. Para estar en la parte alta de la clasificación, vamos. De ahí la apuesta por un entrenador como Asier Garitano que dominase la fase defensiva y cuyos postulados partiesen de un buen trabajo sin balón. Se entendía que con la pegada que había en campo contrario, con futbolistas arriba como Willian José, Juanmi, Oyarzabal, Januzaj, Bautista y la posterior llegada de Sandro, no habría problemas para hacer gol.

Doce meses más tarde, una radiografía del rendimiento por líneas de la plantilla demuestra que ha sido atrás donde mejores prestaciones ha ofrecido el equipo y que conforme progresaba hacia portería contraria el nivel ha ido disminuyendo. La Real Sociedad ha sido el séptimo conjunto menos goleado –por detrás de Atlético, Valencia, Getafe, Barcelona, Leganés y Athletic– tras haber encajado 46 tantos, trece menos que en el ejercicio pasado, mientras que hacia arriba es el duodécimo clasificado con 45 goles, 21 menos que hace un año. Es decir, que ha tenido una defensa como para entrar en Europa y un ataque de segunda mitad de tabla. Y para estar arriba la fase ofensiva es fundamental.

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Rulli ofrece su mejor versión. La portería venía de vivir una temporada anterior demasiado agitada. El argentino no había ofrecido sus mejores prestaciones y ello, unido a una lesión en Salzburgo, había obligado al club a mover ficha con la llegada de Moyá desde el Atlético. El resultado fue que hasta tres hombres guardaron el marco blanquiazul en algún momento, estos dos y Toño Ramírez, que en verano pasado salió rumbo al AEK Larnaca.

Por primera vez en diez años no hubo una distinción clara de roles entre el portero titular y suplente. Rulli y Moyá partían en las mismas condiciones y sería la competición la que les pondría en su sitio.

Garitano, con buen criterio, apostó de inicio por Rulli, algo a lo que ayudó también la lesión de Moyá en Alemania a una semana de empezar la Liga. El de La Plata cumplía su quinto año en el equipo, a sus 26 años tenía mayor margen de crecimiento y los informes del nuevo preparador de porteros, Luis Llopis, eran inmejorables. Cuajó buenos partidos en Villarreal y Leganés, no tuvo apenas trabajo en Eibar pero cometió dos errores de bulto en sendos córners ante el Barcelona en el estreno del nuevo Anoeta que la afición no le perdonó. Después de volver a fallar contra el Rayo en casa, Garitano optó por dejarle en el banquillo ante el Valencia. Mentalmente estaba hundido.

Moyá debutó a finales de septiembre contra el Valencia y fue siempre una garantía durante los tres meses que jugó, solo señalado por un error que cometió en una salida fuera del área contra el Valladolid y que a la postre supuso la derrota (1-2).

Una lesión del mallorquín coincidiendo con el debut de Imanol en enero devolvió la titularidad a Rulli en el Bernabéu y desde entonces ofreció su mejor rendimiento en sus cinco años en San Sebastián, manteniendo la portería a cero en uno de cada tres partidos y haciendo paradas salvadoras que se han traducido en puntos.

El resultado de contar con dos hombres de garantías ha sido un aumento importante en la competencia por el puesto y una portería mejor defendida, ya que tanto Rulli como Moyá se han revelado como dos guardametas de garantías que han rendido a un nivel muy alto como demuestra que la Real haya disminuido en un 22% el número de goles encajados.

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La defensa ha respondido. A priori parecía la línea más débil del equipo y ha resultado todo lo contrario. No hay que olvidar que en apenas un año habían salido Odriozola, Carlos Martínez, Iñigo y Yuri, la defensa titular de la Real que fue sexta en 2017 salvo Navas. Y que a De la Bella se le invitó a irse al Las Palmas. Y Navas venía de pasarse un curso casi en blanco y Héctor Moreno no había convencido en sus primeros meses aquí.

Sin embargo, el resultado ha sido el contrario. El regreso de Zaldua ha sido todo un acierto. Ha guardado bien el lateral derecho y se ha estirado en ataque con peligro cuando ha sido necesario. Aún tiene que volar más alto, es lógico a sus 26 años, pero ha sacado buena nota en su vuelta a casa. Gorosabel y Sola también han respondido con solvencia cuando se les han necesitado a pesar de su juventud.

En el eje de la zaga, la consolidación de Aritz Elustondo como central es una gran noticia. Sus prestaciones en el centro son superiores a las que muestra en la banda, algo que ha advertido Imanol para darle galones para comandar la retaguardia. Su concentración, agresividad y capacidad de maniobra se han notado en una línea que tampoco destaca por la velocidad.

Héctor Moreno ha mejorado mucho con respecto a la pasada temporada. Sufrió más con el estilo de Garitano, ya que los duelos cuerpo a cuerpo en el área no son su especialidad, pero con Imanol pudo explotar mejor su colocación y sentido de la anticipación al jugar más adelantado. Sus compañeros también agradecen su precisión en el pase a la hora de iniciar el juego.

La trayectoria de Llorente ha sido irregular. Se rompió el peroné en la segunda jornada, estuvo dos meses de baja y luego le costó arrancar. Con la entrada de 2019 ha ofrecido su mejor nivel en la Real, con partidos completísimos que han acabado por llevarle a la selección. No obstante, solo ha sido titular en 20 jornadas. Tampoco Navas ha jugado con continuidad por culpa de una lesión de rodilla que no le dio respiro hasta febrero y que solo le ha dejado entrar 15 veces en el once. Una buena noticia ha sido la aparición desde el Sanse de Le Normand, con siete partidos entre Liga y Copa a muy buen nivel, lo que le ha abierto la puerta del primer equipo para la próxima temporada.

En el lateral izquierdo la cesión de Theo ha sido un fiasco. No solo no ha aportado, sino que muchos de los goles encajados han llegado como consecuencia de errores defensivos suyos. La presencia de Aihen contribuyó a taponar la herida y a consolidar la retaguardia, hasta el punto de que en los once partidos que jugó la Real ganó seis y empató dos. Kevin, por su parte, apenas ha podido jugar por culpa de las lesiones.

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Problemas en la zona ancha. Olabe definió a la Real como «un equipo de centrocampistas», pero a la hora de la verdad solo Zubeldia ha rendido a un gran nivel. Que el azkoitiarra haya tenido que tirar del carro con 21 años en la línea en la que mejores argumentos presentaba el equipo, es bastante significativo.

Illarramendi ha firmado su peor temporada. Aquejado de unos problemas físicos, no se le ha visto cómodo en ningún momento y la rotura del aductor derecho que sufrió en febrero vino a rematarle, dejándole en blanco los tres últimos meses. Tampoco Zurutuza ha brillado. Primero porque con Garitano solo fue titular en cuatro de las doce primeras jornadas y después porque cayó lesionado cuando mejor estaba jugando, perdiéndose los dos últimos meses del curso.

Los problemas en los dos hombres que debían marcar la diferencia en la zona ancha provocó que jugadores como Pardo y Sangalli tuvieran más oportunidades de jugar, echando una buena mano en los momentos en los que el equipo peor lo ha pasado.

No obstante, ha sido en la zona de enganche donde más complicaciones ha tenido la Real para generar ese fútbol de último pase. La sombra de Prieto y Canales ha sido bastante alargada y Mikel Merino no ha podido él solo cubrir su vacío. Quizás era injusto pretender que un chaval de 22 años que se estrenaba en la Liga y en una posición que no era la habitual suya, estuviera al mismo nivel que dos hombres tan importantes como Prieto y Canales. El navarro, eso sí, ha ido a más y se ha confirmado como un importante valor de futuro.

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Oyarzabal, Willian y poco más. El catarro txuri-urdin en la zona ancha se convirtió en una fuerte gripe en el último tercio del campo, donde solo Oyarzabal ha sido capaz de marcar diferencias con sus 13 goles, su mejor cifra en las cuatro temporadas en Primera. El eibarrés sigue dando pasos de gigante en la élite y ha recibido su recompensa con la llamada de Luis Enrique. Ha tenido que jugar en la derecha, en la izquierda, de enganche e incluso de falso delantero, siempre con un compromiso y un rendimiento impropios de un chaval de 21 años.

Willian José ha cumplido. No ha ofrecido su mejor nivel pero ha aportado 11 goles y ha firmado su tercera campaña seguida por encima de la barrera de los diez tantos, algo que no está al alcance de cualquiera. Dos lesiones musculares en la pierna derecha mermaron su rendimiento y le dejaron en el dique seco diez jornadas en las que no entró en el once.

El resto ha ofrecido muy poco. Juanmi, descontento con su situación –16 partidos de titular– apenas ha marcado cinco goles, su peor registro en San Sebastián. Januzaj no ha confirmado sus excelentes condiciones y ha estado muy lejos de aportar lo que se le exige a un jugador de su caché. Empezó y terminó la temporada lesionado, ofreciendo unos números raquíticos: 13 titulares y solo un gol marcado.

Lo de Sandro ha sido un 'Expediente X'. Rara vez se dará el caso de un delantero que acabe el curso sin ver portería. Es verdad que no ha sido indiscutible, pero diez partidos de titular y 1.048 minutos de juego dan para mucho más. Bautista es otro que tampoco ha levantado cabeza. Apenas ha jugado y se marcha con solo un gol en su haber.

La aparición de Barrenetxea ha sido la mejor noticia del curso. Debutó con 16 años y se estrenó como goleador con 17 ante el Real Madrid. Dotado de una capacidad innata para desequilibrar, está llamado a conseguir grandes cosas.

Las líneas

Portería
La presencia de Moyá elevó la competencia y Rulli ha ofrecido su mejor nivel en estos cinco años
Defensa
Aritz, Llorente y Moreno han fortalecido el eje de la zaga y Zaldua y Aihen han sido los mejores laterales
Centro del campo
Zubeldia se ha erigido en el gran referente de una zona castigada por las lesiones de Illarramendi y Zurutuza