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Ambiente en el Reale Arena «Había ganas, pero sobre todo ilusión»

Cientos de realistas se dan cita en los aledaños del Reale Arena hasta cinco horas antes del partido con «ganas y hambre» de hincarle el diente al Barcelona

Iker Castaño
IKER CASTAÑO

Una vez conocido el calendario oficial de la Liga, la cada vez mayor y fiel afición realista apuntó en rojo el estreno en casa de la temporada 22/23. Suficientes motivos, como la ilusión por una nueva campaña inmerso en tres competiciones, la primera victoria de la competición en la Tacita de Plata y el primer rival que visita el Reale Arena, han favorecido un auténtico ambiente de gala. A eso se le une el final de la Aste Nagusia, que tras dos años de parón, la multitud ha vuelto a coger con ganas la fiesta y para redondear, más si cabe, la festividad la han alargado hasta este domingo.

Pero no solo se dan cita los numerosos seguidores donostiarras, también los que viven fuera de la capital guipuzcoana. Porque si en algo se ha caracterizado siempre la hinchada txuri-urdin es que procede de todo Gipuzkoa. Esta vez, y como suele ocurrir en el mes de agosto cada temporada, la liga programa partidos a altas horas de la noche aunque sea domingo y al día siguiente laborable, pero las ganas por ver el estreno de los suyos no ha podido con los cientos de seguidores realistas. Cantidad de ellos, no obstante, gozan actualmente del periodo vacacional.

Realistas de las siete comarcas del territorio se dan cita en los aledaños del Reale Arena desde cinco horas antes de que ruede el balón. Señal de que no es un partido cualquiera. Ya en la pasada temporada, cuando cayeron las restricciones por el Covid-19, la mayoría de los partidos en casa dejó estampas como éstas. Las calles del barrio de Amara abarrotadas, con camisetas, banderas y bufandas que dan colorido al lugar y al que se unen los pintxos, bocatas, cervezas, kalimotxos y copas. Además, si el aspecto meteorológico es favorable como el de hoy, más cantidad de gente.

Homenaje a Luken

Desde iruneses hasta beasaindarras, desde Markel Imaz hasta Alain Goikoetxea, se reúnen en la plaza Armerías y alrededores del campo con un único motivo en común: «animar a nuestro equipo». «Es un sentimiento», reconoce Etxadi mientras los cientos de aficionados vuelven a entonar los famosos cánticos que parecían olvidados ya desde el último partido en casa -mañana serán tres meses desde entonces- de la temporada pasada. A su vez, Markel Imaz tiene «ganas y hambre de hincarle el diente al Barça», un conjunto culé que viene reforzado con grandes talentos pero que no pasó del empate a cero ante el Rayo en la primera jornada liguera.

Además de los cánticos y el ambiente festivo, el grupo Bultzada ha querido rendir un homenaje y un minuto de silencio por el fallecimiento del joven de 24 años, Luken Laburu. El de Astigarraga murió a causa de un accidente en moto el pasado 7 de agosto cuando ascendía al puerto de Soudet, próximo a la estación de esquí de La Pierre de Saint Martin-Arette y que comunica a su vez con el puerto navarro de Belagua. Pertenecía al grupo de animación txuri-urdin y sus compañeros le despidieron con flores y cánticos mencionando su nombre.

Seguidores por todos los rincones, tampoco han faltado en Keler Espazioa, en el que los aficionados calientan motores en la antesala del encuentro con diversión para los más pequeños y una amplia oferta para todas las edades. Disfrutan de hasta tres zonas (Gastrogune, zona Infantil y LG Gaming) y la actuación en directo del grupo de pop-rock Cliché. Otros tantos se concentran en los aledaños del frontón Atano III.

A poco más de una hora y media antes del encuentro ha aparecido a lo lejos del Paseo de Errondo el autobús de la Real. Cuando se aproximaba, la afición le ha arropado antes de encarar uno de los partidos más complejos de la temporada. Poco después llegaría el del Barcelona, con cantidad de efectivos policiales para garantizar la seguridad y muchos culés procedentes de la comunidad catalana que han aprovechado sus vacaciones para ver de cerca a su equipo.