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un grupo de ultras de la Real Sociedad ataca uno de los autobuses que trasladaba a aficionados y ultras de la Roma de La Zurriola al estadio de Anoeta. Arizmendi

Altercados antes del Real Sociedad - Roma

«Nos hicieron un destrozo terrible y nos sentimos desamparados»

Hosteleros y comerciantes de las zonas aledañas al estadio de Anoeta se han mostrado preocupados y cansados tras los incidentes que se registraron antes del partido ante la Roma

Enrique Echavarren

San Sebastián

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Viernes, 17 de marzo 2023

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Los incidentes acaecidos el jueves en los aledaños del Reale Arena antes del partido entre la Real Sociedad y la Roma han provocado el hartazgo de vecinos, hosteleros y sectores afectados, cansados porque no es la primera vez que suceden hechos similares. La preocupación aumenta al mismo tiempo que la indignación.

Humberto Benites es el encargado del Gastrobar Victoria 10, el antiguo Venta de Curro. «Estamos haciendo una evalución de los desperfectos. Los gastos podrían ascender a más de 3.000 euros. Lo que hemos vivido no se lo deseo a nadie. Te dejas el alma todos los días trabajando para intentar sacar adelante a tu familia y en diez minutos todo se va al traste». Benítes apunta que «el número de mesas destrozadas fueron ocho y las sillas, 24. A esto hay que añadirle más de 50 vasos de cristal que estaban en el exterior. Los utilizaron para tirárselos unos a otros. Fue un caos. Las botellas de cerveza salían volando. Además, hubo clientes que salieron a la carrera sin pagar».

Humberto abrió ayer la puerta de su negocio después de interponer la correspondiente denuncia en la Ertzaintza, pero todavía llevaba «el susto en el cuerpo. Estamos muy impactados». Cuenta que «había madres con niños pequeños llorando, gritando, pidiéndo auxilio. Querían que les dejáramos entrar al interior del establecimiento. Lo hicimos por la puerta de servicio antes de bajar las persianas y cerrar las tres puertas de acceso. Nos sentimos desamparados, había mucho miedo. Yo estaba en shock. Salí al exterior junto a un camarero para recoger las mesas y meterlas dentro del local, pero ya era tarde. Nos preocupaba que entrasen al bar. Nunca había visto nada parecido en directo, en persona. Sí por televisión. En diez minutos nos hicieron un destrozo terrible».

Los hosteleros no son los únicos perjudicados que piden amparo. Aintzane Aizpurua es gerente de autobuses Aizpurua, empresa que se encargó del traslado de los seguidores italianos a Anoeta desde el barrio de Sagués. «Es algo vergonzoso y, lamentablemente, no es la primera vez que ocurre. Algún día va a pasar algo gordo. La gente va a celebrar una fiesta y, al parecer, algunos no quieren vivirla. La seguridad es insuficiente y algunos de nuestros chóferes no quieren hacer esos servicios por el riesgo que corren. Nos han dicho que no contemos con ellos».

Recuerda que «la Real contrató ocho autobuses. El primero descargó rápido, el segundo más o menos también, pero el tercero fue imposible. Estuvieron hora y media retenidos en la Avenida de Madrid hasta poder entrar en el campo». Los desperfectos en los autobuses fueron de consideración. «Tres acabaron con las lunas rotas, robaron las mantillas de seguridad y arrancaron los extintores de las paredes», enumera. «Hubo seguidores de la Roma que estuvieron hora y media atrincherados dentro del autobús sin poder salir», afirma. «No hemos calculado aún los gastos de los desperfectos pero los daños materiales al final son lo de menos. Lo peor son los daños físicos y psíquicos que pueden presentarse tras vivir una experiencia tan traumática».

Se solidariza con otros afectados por esta lacra. «No somos los únicos que sufrimos estos actos vandálicos. A otras compañías les sucede lo mismo en otros campos. Suelo ir a ver a la Real en los desplazamientos y pasa algo parecido. La gente no va al fútbol, va a aguar la fiesta a los demás». Aintzane se queja de que «fuimos desde Sagüés a Anoeta sin escolta, sabiendo que lo hacíamos en convoy, intentando resguardarnos ante la posibilidad de que hubiese incidentes, como desgraciadamente luego hubo. Entre unos cuantos no dejaron gozar al resto de la fiesta. El problema es que parece que no se le pone freno. En los partidos de fútbol siempre ha habido alguna pelea y las sigue habiendo, pero las cosas están yendo a mayores».

«Siempre los mismos»

La lista de perjudicados es larga y hay quien prefiere guardar el anonimato. Una vecina de Amara que regenta un establecimiento de la zona cuenta que «se palpaba en el ambiente que iba a pasar algo gordo y lo malo es que no es la primera vez que sucede. Los hosteleros están hartos de esta gente. No les quiere nadie, ni la afición de la Real. La gente del barrio está quemada. Habría que hacerles de menos e indentificarlos. Son siempre los mismos. Yo les ví y daban miedo, llevaban cinturones en las manos para agredir a los seguidores italianos. La Real debería decirles que siente vergüenza de ellos, debería pararles los pies y señalarles con el dedo. Esta gente, con esos comportamientos vandálicos, no representan a la Real».

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