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Alkiza, el penúltimo viaje de Bilbao a Donostia

Bittor Alkiza, durante un entrenamiento en Zubieta /Michelena
Bittor Alkiza, durante un entrenamiento en Zubieta / Michelena

La llegada de Álex Remiro a la Real Sociedad recuerda otros casos de jugadores que sustituyeron el color rojiblanco por el txuri-urdin

GAIZKA LASA

No ha sido habitual a lo largo de la historia, pero la llegada de jugadores del Athletic a la Real Sociedad tiene precedentes al caso de Álex Remiro. El viaje del guardameta navarro no es el único que ha trazado el camino desde Bilbao hasta San Sebastián, aunque el recorrido inverso haya sido más concurrido. La referencia más cercana la representa Bittor Alkiza, formado en Zubieta, forjado como jugador de Primera División como txuri-urdin, traspasado después al club vecino y recuperado finalmente por la Real Sociedad, no solo como jugador sino también como técnico.

Bittor Alkiza (Donostia, 1970), subió al primer equipo de la Real de la mano de John Toshack en la temporada 1991/92. Su rendimiento en tres temporadas –en las que jugó 92 partidos– y la progresión que se le adivinaba con 23 años llamaron la atención del club rojiblanco y en verano de 1994 las directivas de Real y Athletic llegaron a un acuerdo para el traspaso del jugador por una cantidad de 200 millones de la antiguas pesetas.

En verano de 2003, el donostiarra decidió volver a casa después de nueve temporadas siendo un jugador importante en la plantilla rojiblanca. De hecho, dejó el Athletic como el futbolista no formado en la cantera de Lezama con más partidos oficiales disputados. El guipuzcoano encabezó con 326 encuentros ese 'ranking' por delante de Joseba Etxeberria (300) –otro canterano de la Real–, Cuco Ziganda (291), Iñigo Larrainzar (289) e Ismael Urzaiz (276).

Alkiza declaró aquel 2 de julio de 2003 que «lo más importante para mí era volver a casa y las demás ofertas que he tenido han quedado al margen». Con 33 años, dio el nivel que se esperaba de él en la campaña de regreso, a las órdenes de Raynald Denoueix, jugando 28 partidos de liga más 7 de Champions. En la siguiente temporada, la última como futbolista en activo, rebajó sus números hasta los diez partidos, nueve de ellos titular, lo que no fue óbice para que la afición le despidiera con cariño.

También Loren Juarros (Ibarra, 1966) y Vicente Biurrun (Donostia, 1959) hicieron el camino de ida y vuelta entre Donostia y Bilbao, aunque en contextos diferentes. El guardameta guipuzcoano no jugó ni un solo minuto aquellas gloriosas temporadas 1981/82 y 1982/83 donde la Real ganó la Liga y la Supercopa ante la autoritaria presencia de Luis Arconada en la portería. Emigró a Osasuna y Espanyol para volver al club txuri-urdin once años después. Más protagonista fue Loren en la Real durante las campañas 1987/88 y 1988/89, con diecisiete goles en las dos temporadas, para jugar dos años en el Athletic y otros dos en el Burgos antes de volver a Zubieta para prolongar su carrera nueve cursos más.

Casos remotos

Hay ejemplos más remotos, casi olvidados, de futbolistas que dejaron el Athletic para recalar en la Real Sociedad. Isidro Urra (Sestao, 1916) jugó ocho temporadas en el club rojiblanco, desde 1935/36 hasta 1945/46 –con tres campañas vacías por la Guerra Civil– en las que logró dos ligas y tres Copas. En 1946 pasó a la Real, estando el equipo txuri-urdin en Segunda. Su primera temporada en Donostia subió a Primera, para volver a bajar el siguiente curso y regresar a lo más alto proclamándose campeón de Segunda en la campaña 1948/49. Jugó un año más en Primera y abandonó la Real para ir al Zaragoza.

Un caso similar y contemporáneo protagonizó Rafael Iriondo (Gernika, 1918). Compitió trece temporadas de rojiblanco, entre la campaña 1940/41 y la 1952/53 –con cinco títulos en su palmarés– antes de fichar por el Barakaldo –de Segunda– y llegar a la Real un año más tarde para quedarse en Donostia dos campañas completas. José Félix Guerrero (Portugalete, 1975), Sergio Corino (Barakaldo, 1974) y Ricardo Arrien (1960) representaron al perfil de jugador formado en Lezama que, tras un periplo por otros clubes en busca de minutos, recaló en la Real.

El hermano de Julen Guerrero –emblema del Athletic– no llegó a debutar en Primera con el equipo que le formó, y tras probar suerte en el Eibar y el Racing de Santander se ganó el fichaje por la Real para la temporada 1998/99 de la mano de Bernd Krauss. Permaneció tres campañas en Zubieta. Coincidió en el vestuario realista con Sergio Corino, que también salió de Lezama para curtirse con el Salamanca y el Espanyol –fue campeón de Copa con el club periquito– antes de llegar a la Real, en el curso 1999/00. Jugó dos años en Donostia. Ambos siguieron el camino que había tomado años antes Ritxi Arrien, quien salió del Athletic en dos ocasiones, primero al Salamanca y después al Racing de Santander, para firmar dos temporadas con la Real Sociedad, la primera de las cuales (1986/87) se conquistó la Copa.