Isak se lanza en carrera con el balón en los pies durante el partido del lunes en Anoeta. / LOBO

Alexander Isak El gol hace despegar al más rápido de la pista

Isak registra la mayor velocidad punta de la plantilla esta temporada, según los datos manejados por el staff, a lo que espera añadir el acierto en los ocho partidos que quedan

Gaizka Lasa
GAIZKA LASA

Es la noticia de la semana en la Real. Isak retoma el vuelo. Marcar el tanto de la victoria poniendo fin a una sequía que se prolongaba –en liga– desde el 18 de diciembre le ha hecho despegar del suelo. Era lo único que le faltaba. Elevarse. Porque la carrerilla era buena. La velocidad en pista la tenía. Lo desvelaba el club en las horas previas al partido contra el Espanyol. El sueco es el jugador de la plantilla más rápido según los datos registrados por el staff. Alcanza 34,9 kilómetros por hora.

Para poner en valor esta cifra basta mencionar que Kylian Mbappé, futbolista mediático donde los haya y cuya principal cualidad es, precisamente, su aceleración, tiene su récord de velocidad en 36 kilómetros por hora, el mismo que el de Erling Haaland. Cada final de temporada, la FIFA se encarga de publicar quiénes son los selectos futbolistas que alcanzaron la máxima velocidad dentro del campo de juego y el año pasado cerró el Top10 Cristiano Ronaldo, con una velocidad de 34,6 kilómetros por hora, es decir, por debajo del registro cosechado por Isak esta campaña.

El público del Reale Arena vibra cada vez que ve al ariete arrancar con espacios por delante y se desespera cuando le observa encerrado. Los decibelios se disparan cuando Isak rompe en carrera, aunque sea con el balón en los pies, como lo hizo en su cabalgada del minuto 65 el lunes, partiendo desde la banda y adentrándose hasta el área. Cuando el equipo salió a la contra con todo el campo por delante e Isak ofreciendo su zancada, la ilusión regó la grada.

El dato

  • 34,9 Velocidad máxima en kilómetros por hora alcanzada por Alexander Isak esta temporada. Es la más alta del equipo, seguido por Portu (34,3), Sorloth (33,9) y Barrenetxea (33,7). Mbappé alcanza 36 kilómetros por hora, lo mismo que Haaland, según la FIFA.

Imanol ha entendido asimismo que su zancada le habilita para actuar de extremo, como lo hizo de inicio contra el Athletic –por la derecha–, como terminó jugando en el Sánchez Pizjuán y como lo hizo el lunes contra el Espanyol (por la izquierda). La ausencia de Mikel Oyarzabal para lo que resta de temporada puede habilitarle como un nuevo futbolista de banda. En una ubicación u otra, sus compañeros buscarán explotar su cambio de ritmo, el mejor cambio de ritmo de esta Real.

Obsesión por el espacio

El sueco aterrizó en Zubieta en verano de 2019 en un contexto marcado por la obsesión que el director deportivo, Roberto Olabe, tenía por atacar los espacios con agresividad y velocidad. Era lo que le faltaba al equipo. A esa necesidad respondió también la incorporación, en ese mismo momento, de Portu. El de Beniel es, precisamente, el segundo jugador con mayor punta de velocidad de la plantilla, con un registro de 34,3 kilómetros por hora. Alexander Sorloth (33,9) y Ander Barrenetxea (33,7) son los otros dos realistas más veloces este curso.

Los datos teóricos indican, por tanto, que la Real cuenta en su actual ataque con velocidad suficiente como para desbordar las defensas contrarias con sus tres jugadores más rápidos disponibles para el técnico en la recta final del campeonato liguero. Explotar esa condición física y, sobre todo, añadirle acierto de cara al gol es ahora el reto del tridente. Isak ha sido el primero en despegar con su reciente gol –el noveno de su curso– ante el Espanyol y lo necesitan sus colegas. Portu solo ha marcado un gol en Copa en toda la temporada y Sorloth acumula cinco entre las tres competiciones.

La próxima oportunidad llegará el domingo en Elche, otra cita en la que corresponderá a los realistas llevar la iniciativa del juego y donde, previsiblemente, el rival tratará de impedir que sus atacantes puedan correr. De los espacios que sean capaces de encontrar y explorar dependerá, en buena medida, la capacidad de generar ocasiones de los de Imanol. Velocidad hay. Cuestión de aprovecharla. De echar a volar.