Real Sociedad

«¡¡¡Todos a Alderdi Eder!!!»

Iraia cekebra exultante junto a la afición/Lobo Altuna
Iraia cekebra exultante junto a la afición / Lobo Altuna

Las realistas quieren ofrecer la Copa a la afición y hacen un llamamiento a acudir a la una y media a Donostia

Imanol Lizasoain
IMANOL LIZASOAIN

No se lo podían creer. Cuando la colegiada Martínez Madrona pitaba el final del encuentro, todas las jugadoras se tiraban al césped de Los Cármenes. Iraia, Mendoza, Soldevila, Nahikari... Todas eran un mar de lágrimas. Y es que el 11 de mayo de 2019 quedará grabado a fuego en la memoria de cada una de las pupilas de Gonzalo Arconada, que ayer lograron el primer título de su historia. Si las jugadoras besaban el verde del estadio nazarí, Arconada y su staff técnico se arrodillaban y rompían a llorar. Lo habían conseguido. No partían como favoritas y muy pocos daban alguna opción a las realistas.

Fue Sandra Ramajo la que recogió la Copa, en su último partido como realista. «Esta Copa es para ellos, para la afición, sin ellos no lo habríamos conseguido. Hemos hecho historia y dentro de unas pocas horas llevaremos la Copa a Donostia. ¡¡¡Todos a Alderdi Eder!!!», llamaba la central momentos antes de recoger una Copa que hoy quieren ofrecer a las 13.30 horas a todo el realismo desde el balcón del Ayuntamiento donostiarra.

Los fuegos artificiales acompañaron a la plantilla en el momento de de levantar el tan preciado trofeo. Los Cármenes se vació tras la entrega de la Copa y en las gradas solo se podían ver colores azules y blancos. Nadie quería moverse de su asiento y las jugadoras fueron las primeras que quisieron agradecer el apoyo de su tan fiel afición celebrando con ellos la Copa.

Eskerrik asko

Después fue el turno para que cada una de las futbolistas se sacase la pertinente instantánea con sus familiares. Como muestra de la comunión existente entre equipo y afición, la plantilla al completo se enfundó una camiseta de campeonas con el número 12 a la espalda y con dos palabras simples pero que hablan mucho y muy bien de este equipo: 'Eskerrik asko'.

Una de las personas más emocionadas en la zona mixta del estadio nazarí no podía ser otro que el propio Gonzalo Arconada. Se le podía ver resoplando y muy emocionado. Todavía no se lo podía creer. Cuando la Real ganó su última Copa en 1987, el actual técnico realista se encontraba en la grada de La Romareda. Ayer, 11 de mayo de 2019, le tocó vivir el que posiblemente haya sido su día más especial en su carrera como entrenador. Logró el ascenso a Primera con el Numancia en 2008, pero lo vivido ayer en Granada es bien diferente. Lo aseguraba el propio Arconada. «Esto es diferente y sin duda es algo muy grande. Yo soy una persona muy tranquila pero hoy no podía estar tranquilo. ¡La que hemos liado!».

Las imágenes del vestuario no dejaban duda de la emoción con la que el equipo vivió el título. Tampoco faltaron lágrimas en las gradas.

Noche granadina

Respecto al festejo posterior que se vivió en Granada, el equipo no tenía nada pensado. «Vamos a improvisar y a disfrutar salga el plan que salga. No nos habíamos planteado ni el festejo», reconoció Mariasun Quiñones.

Solo estaba prevista la cena. Los acontecimientos posteriores se desarrollaron siguiendo a rajatabla una ley eterna del futbol: lo que sucede en el campo, se queda en el campo. Lo que sucedió en la noche granadina, se quedó en la noche granida. Y un poco en los rostros de las jugadoras, pero eso carece de importancia.

Estaba previsto un madrugón para viajar esta mañana de regreso a Gipuzkoa. Más de una y de uno se ahorró el madrugón. Pasó por el hotel a coger la maleta, y al avión. Y la fiesta continúa. Hoy, «todos a Anoeta». Palabra de campeonas.