La juventud se impone a todo en San Mamés

Artiz Elustondo, Illarramendi, Gorosabel y Sangalli celebran la victoria con los aficionados realistas. /JOSÉ MARI LÓPEZ
Artiz Elustondo, Illarramendi, Gorosabel y Sangalli celebran la victoria con los aficionados realistas. / JOSÉ MARI LÓPEZ
ALBERTO LÓPEZ

Llegué a casa un poco justo para ver uno de los partidos más especiales de la temporada, el derbi. Y qué bien se habrán levantado hoy ustedes de la cama después de una victoria por 1-3 ante el eterno rival que nos aúpa hasta la octava posición de la tabla, con 10 de los 11 puntos logrados fuera de casa, como visitantes. Ganar un derbi siempre es especial.

La alegría que debe sentir la plantilla tiene que ser enorme. Más si cabe aún cuando te da tiempo sobre el verde a disfrutar de los tres puntos logrados ante el Athletic. Nunca hay que relajarse, pero con el 1-3 en el luminoso a falta de cinco minutos para terminar el partido... los jugadores ya saben que lo tienen en el bolsillo. Esa es una de las mejores sensaciones que puede tener un futbolista sobre el campo. Disfrutar de la victoria cuando todavía quedan unos pocos minutos por delante.

El Athletic comenzó el partido como una apisonadora. Poniendo mucha más intensidad y llegando con más peligro. En poco menos de treinta minutos ya había botado cinco córners y también el colegiado les había mostrado unas cuantas amarillas. Ya sabemos a lo que juega el Athletic y quiero pensar que Garitano, también. Pero los centros desde las bandas -sobre todo por la izquierda, por donde la Real sufrió mucho- no encontraban rematador. A Williams le falta definición y eso quedó patente durante gran parte del partido. El panorama cambió cuando Aduriz saltó al campo. Poco tardó el delantero donostiarra en marcar, aunque por suerte para nosotros el VAR lo anuló por un ajustadísimo fuera de juego.

«A falta de cinco minutos... el jugador ya sabe que tiene los tres puntos en el bolsillo»

Quisiera destacar la juventud del equipo por el que optó Garitano. Más allá de los nueve chavales de la cantera que salieron de inicio, quiero hacer hincapié en la corta de edad de muchos de ellos. Sangalli, 23 años, Zubeldia, 21, Gorosabel, 22... Pese a tener pocos partidos en Primera División, todos se dejaron la piel sobre el campo, algo nada sencillo en un partido tan especial como un derbi. Más si cabe cuando el Athletic te está sometiendo en esos primeros minutos. Gestionar esa situación para un jugador tan joven no es nada sencillo y los nuestros lo hicieron a las mil maravillas. Es más, lograron hacerse más grandes ante esa situación.

Los tres goles dan buena fe de ello. En el primero, Zubeldia roba el esférico y se deshace de Beñat con pasmosa facilidad. Garra. En el segundo, Sangalli mete la cabeza en una de esas jugadas en las que parecía imposible sacar algo de provecho. Pero la juventud viene pisando fuerte y no se amilana. Patadón de Iñigo en el cuello de Sangalli y penalti claro. Oportunista Luca. Y el tercer y último gol txuri-urdin es el premio a todo un partido corriendo y dejándote el alma por tu equipo. Bautista fue un islote durante gran parte del encuentro. Eso sí, peleó todos los balones aéreos y se jugó el tipo en varias acciones donde el balón estaba dividido. Y en uno de esos balones divididos, previo error en la salida de balón de Yeray, Bautista se marcó el esprint del partido para que Unai Simón cometiera la segunda pena máxima de la noche.

El Athletic pegó un bajón físico importante durante la segunda mitad y la Real lo aprovechó. También Garitano, que terminó el derbi con una defensa de cinco. Imposible para los hombres de Berizzo. Terminaré diciendo que la labor de Garitano en esta inicio liguero está siendo de notable. Con las innumerables bajas que ha tenido el de Bergara, situarnos octavos con once puntos no está nada mal. El compromiso de la plantilla es innegociable. Igual o más que el trabajo de Garitano al frente de un equipo con el que partía de cero.

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