Alberto López: «Ahora el portero sí va a notar la presión»

El exguardameta txuri-urdin, que jugó en Atotxa y en Anoeta, estrenó ayer las nuevas porterías del estadio realista

lberto López, ataviado con el casco de seguridad y el chaleco, justo detrás de la portería del fondo sur durante la instalación de la misma ayer./Arizmendi
lberto López, ataviado con el casco de seguridad y el chaleco, justo detrás de la portería del fondo sur durante la instalación de la misma ayer. / Arizmendi
Imanol Lizasoain
IMANOL LIZASOAIN

Defendió la portería de la Real durante más de diez temporadas. Catorce para ser exactos. Alberto López es uno de los pocos porteros que ha tenido el privilegio de pisar el verde tanto de Atotxa como del viejo Anoeta. Ahora, desde ayer, el exguardameta irundarra ya puede sumar un nuevo estadio a su particular lista, aunque en esta ocasión lo hizo en calidad de aficionado.

La posición de portero es una de la más solitarias sobre el terreno de juego, más aún cuando la distancia entre el césped y la grada se encuentra a más de treinta metros, como ocurría hasta hace unos pocos meses. Ahora cualquier guardameta va a poder sentir el aliento de los aficionados, que se encontrarán a 8,5 metros de distancia. «Esta vez sí. Cuando un equipo se vuelque sobre la portería rival el portero visitante va a notar mucho más la presión de la grada. Cuando llegamos a Anoeta, allá por el año 1993, lo primero que me sorprendió fue la tremenda distancia que existía respecto a la grada, hasta el punto de que en los primeros partidos no había ni recogepelotas y cuando un disparo se iba fuera presenciabas atónito cómo el balón se iba 25-30 metros por los fondos. Se perdía cualquier opción de sacar rápido para sorprender al rival y en ocasiones los propios porteros íbamos en busca de la pelota. El nuevo Anoeta ya es otra cosa, mucho más cercano y moderno. Tiene la magia que necesita cualquier estadio».

A falta de seis días para que se inaugure el nuevo feudo blanquiazul, Alberto López, que llegó a jugar 377 partidos con la elástica txuri-urdin, se deshace en elogios ante semejante obra arquitectónica. «Está quedando realmente bonito y moderno, que es lo que la gente demandaba. Lo importante es que lleguemos a la fecha con todo más o menos finiquitado. A partir de ahí, esperemos que los artistas que entren a jugar en el verde nos den muchas alegrías, triunfos y espectáculo. Ese debe ser el objetivo del club, hacer disfrutar al aficionado y a ser posible ver al equipo en puestos europeos. Ahora no tenemos excusas. Ya tenemos un estadio para afrontar ese tipo de compromisos».

«Tiene la magia que necesita cualquier estadio. Me recuerda a algún otro de Primera»

Resulta imposible no realizar alguna que otra comparación para un exjugador que ha pisado más de treinta campos diferentes en Primera División. «Me recuerda a algún que otro campo de Primera. Creo que Joseba Zaldua aseguraba hace pocos días que se parecía al del Espanyol y no va nada desencaminado. Tengo muchas ganas de ir a mi localidad de toda la vida y ver cómo se presencian los partidos. Estoy seguro de que tendré una perspectiva diferente».

Quien vistiera el dorsal '1' durante más de una década recuerda con nostalgia su debut en Anoeta en partido oficial allá por el mes de abril de 1993, en un encuentro de Copa frente al Real Madrid que terminó con una holgada victoria de los de Toshack sobre el conjunto que dirigía Benito Floro. «Previamente habíamos jugado un partido inaugural también contra el Real Madrid. Fue una fiesta total. El estadio estaba a rebosar. Recuerdo que una de las cosas que más nos llamó la atención fue la rapidez del césped. Estábamos acostumbrados al pesado césped de Atotxa y en Anoeta todo era nuevo y mucho más rápido. Los porteros teníamos que tener unos reflejos tremendos cuando llovía, puesto que el balón cogía una velocidad terrible. Creo que el estilo de juego del equipo sufrió una metamorfosis total con el cambio de campo».

«Tengo muchas ganas de sentarme en mi asiento y ver cómo se presencian los partidos»

¿Rulli o Moyá?

La competencia en la portería siempre ha sido una de las quimeras para muchos guardametas. Durante su etapa como futbolista profesional, Alberto se erigió como titular durante prácticamente todas las temporadas hasta que llegó Sander Westerveld y se vio relegado al banquillo. Una situación más o menos parecida vive ahora la portería txuri-urdin. Después de que Miguel Ángel Moyá se encuentre cien por cien recuperado de su lesión, Garitano debe decidir si es el balear o Gerónimo Rulli quien se encargue de echar el cerrojo a la portería realista. «Es una situación nada sencilla. La pasada temporada, cuando Moyá llegó a la Real, parecía que se había acabado el debate. Es un portero con muchas tablas, conoce la categoría y también es consciente de cómo funciona el negocio de ser guardameta. Por aquel entonces Rulli no estaba atravesando por un buen momento y surgieron dudas sobre su rendimiento. Ahora, tras el inicio de esta nueva campaña, todo cambia. Considero que ha realizado tres buenos partidos y ha demostrado un buen nivel. Con la llegada de Moyá será el míster el que decida. Por mi propia experiencia creo que siempre te gusta más uno que otro. Además son dos porteros con cualidades muy diferentes y cada uno aporta una serie de cosas. Moyá sabe lo que es la Primera División y Rulli ha comenzado muy bien la temporada. Veremos qué es lo que pasa y la decisión que finalmente toma Asier».

Más Anoeta

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos