Real Sociedad

Cinco nombres propios para una reacción

Mikel Merino y Ander Barrenetxea, en la imagen junto a Zaldua, han sido dos de los realistas que han cambiado la cara al equipo./Lusa
Mikel Merino y Ander Barrenetxea, en la imagen junto a Zaldua, han sido dos de los realistas que han cambiado la cara al equipo. / Lusa

Aihen, Barrenetxea, Merino, Pardo y Héctor Moreno han dado otro aire a la Real Sociedad

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La Real Sociedad ha llegado al final de campeonato mejor que el resto de los equipos de la Liga. Si en marzo padeció el clásico pinchazo que lleva sufriendo en los cuatro últimos años a esas alturas, tras el parón ha recuperado el aliento y aquella temporada eterna ahora parece que se va a hacer corta.

Solo el cuadro blanquiazul ha sido capaz de ganar las tres últimas jornadas. Sumar nueve puntos de nueve. El Espanyol ha cedido un empate y de ahí hacia atrás, incluidos los grandes, todos han cedido al menos una derrota en estos tres partidos. El dato revela la fortaleza que están exhibiendo los de Imanol justo cuando peor se les pusieron las cosas. La derrota contra el Villarreal (0-1) en Anoeta en el último suspiro fue un doble mazazo. Por inmerecida y porque volaron unos puntos que eran vitales. Simplemente con que el partido hubiese acabado con el 0-0 inicial, el Athletic estaría obligado a ganar el sábado en el Sánchez Pizjuán para ir a Europa si la Real Sociedad hace lo propio en Cornellá. Ahora le vale con el empate.

Los protagonistas

Aihen:
La Real ha ganado con él seis partidos de diez y la media de goles recibidos ha bajado de 1,3 a 0,8.
Barrenetxea:
Su rapidez con el balón en los pies le ha permitido aportar el desborde que se le presuponía a Januzaj.
Merino:
Ha firmado una segunda vuelta muy buena siendo ese interior ofensivo que necesitaba el equipo.
Pardo:
Su alternancia para jugar de 'cuatro' y de interior ha dado una mayor fluidez a la zona de creación.
Héctor Moreno:
Su capacidad en la salida de balón es clave para combatir presiones adelantadas del contrario.

Aquel revés situó al cuadro txuri-urdin undécimo, a ocho puntos del séptimo, el Athletic. En este tiempo ha adelantado a Betis, Alavés y Espanyol para alcanzar la octava plaza y aún tiene opciones de ser séptima. La reacción ha sido importante y tiene varios nombres propios detrás.

Aihen blinda la defensa

El navarro ha cerrado la grieta del lateral izquierdo, donde las prestaciones defensivas de Theo han dejado mucho que desear. Sus números son espectaculares. Desde que debutó en Primera División el 6 de enero en el Bernabéu, ha jugado diez partidos de titular con un bagaje de seis victorias -las dos ante el Real Madrid, Espanyol, Betis, Getafe y Alavés-, dos empates -en Girona y contra el Eibar en Anoeta- y las derrotas en el Camp Nou (2-1) y el Villarreal. Se da el caso de que en esta última fue sustituido con 0-0 en el minuto 74 porque Imanol quiso profundizar en ataque para ganar el partido y sacó a Theo. La jugada le salió al revés: el francés no tapó el centro decisivo a Santi Cazorla que Gerard Moreno convirtió en gol.

Pero es que hay más. Mientras ha estado en el campo la Real Sociedad ha encajado ocho goles -a una media de 0,8 por encuentro-, un registro que se dispara a 1,33 sin su concurso. Su inteligencia táctica, disciplina, concentración y facilidad para defender los duelos individuales por su rapidez le han convertido en una pieza fundamental en la defensa.

En ataque ha aportado mucho en la salida de balón. Al contrario que Theo, no empieza sus acciones con largas conducciones, sino que domina más el pase y el juego combinativo, lo que es clave para salir airoso de situaciones de presión alta del contrario. Además ha creado más peligro en campo contrario seleccionando mejor las subidas, en las que puede explotar su capacidad para regatear y centrar. El tercer gol del domingo marcado por Barrenetxea tuvo su origen en una incorporación suya.

Barrenetxea, la quinta marcha

Después de haber echado de menos durante toda la temporada la capacidad de desborde de Januzaj, resulta que el hombre más desequilibrante estaba en casa. En la cantera. Un chaval que en este curso ha pasado por el juvenil, Real C y Sanse. Debutó en diciembre antes de cumplir los 17 años pero Imanol le abrió la puerta a la titularidad cuando el internacional belga volvió a lesionarse en Valladolid el 31 de marzo. Sufrió en su primera aparición ante el Eibar porque el tempranero gol de Juanmi obligó a la Real a defender todo el partido. Pero le sirvió de experiencia para los siguientes compromisos.

Su principal virtud es su habilidad para desequilibrar. Dotado de una potencia innata, una alta destreza técnica y descarado para el mano a mano, ha aportado incertidumbre por dentro para liberar a Oyarzabal y Willian José de los marcajes rivales. Sobre todo cuando juega a pierna cambiada y no se sabe por dónde va salir. Filtrador de buenos pases, buen merodeador de área y con precisión para el disparo de media distancia, se ha convertido en un elemento imprescindible en ataque que la Real está sabiendo explotar.

Merino, un motor de altos vuelos

No sé dónde se puede encontrar un jugador de su talento con 22 años por 12 millones de euros. El de Pamplona ha sido un gran fichaje, aunque le ha costado adaptarse a su primer año en LaLiga. No hay que olvidar que venía de jugar en la Premier y la Bundesliga, pero en España solo lo había hecho en Segunda División con Osasuna. Y en pretemporada sufrió una lesión en el hombro y a finales de septiembre una rotura en el aductor que le tuvo dos meses de baja. Hasta enero en el Bernabéu no ofreció su primer recital en el presente ejercicio.

En la segunda vuelta liguera su rendimiento ha ido en ascenso hasta terminar a un nivel sobresaliente. Con las lesiones de Illarramendi y Zurutuza ganó en importancia en el juego y cuando Zubeldia cayó en el Camp Nou, firmó tres exhibiciones en el puesto de 'cuatro' que estiró hasta el domingo pasado jugando de interior derecho. Un gol al Real Madrid, una asistencia a Juanmi en Barcelona y un penalti provocado contra el Getafe que transformó Willian José son buenos números para un centrocampista. Más si cabe cuando la Real Sociedad ha echado en falta durante todo el curso la aportación ofensiva de los hombres de la zona ancha.

Pardo aprovecha la oportunidad

Pardo ha sido titular en siete de las últimas nueve jornadas y su rendimiento también ha ido en aumento. Aunque su oportunidad le ha llegado conforme han ido cayendo compañeros de la misma línea, ha recuperado su mejor versión cuando más lo necesitaba el equipo. Su alternancia para jugar de mediocentro o de interior ha sido de mucha ayuda en la zona de creación, donde ha dado un respiro al cuatro organizador a la hora de sacar el balón jugado. Además, se ha notado la experiencia que aporta alguien que lleva ocho temporadas en Primera División a un equipo tan joven. Contra el Real Madrid realizó un buen trabajo defensivo sobre Isco y dio velocidad a la circulación de balón con su talento y precisión en el pase. Realizó un cambió de orientación brillante a la espalda de Marcelo en la jugada que aprovechó Zaldua para marcar de cabeza y completar la remontada. Aunque haya sido en silencio y por detrás, ha terminado la temporada ganándose un puesto en el once.

Héctor Moreno, una garantía

Otro como Aihen que tiene unos números espectaculares. Y es que ha sido titular en nueve de las trece victorias ligueras del curso: las dos contra el Real Madrid, las conseguidas en Villarreal, Huesca y Vitoria, y en casa frente a Celta, Espanyol y Getafe. Y algo tiene el agua cuando la bendicen. Héctor Moreno fue titular hasta febrero pero con la recuperación de Navas, Imanol se decantó por dar continuidad al sevillano con Llorente, quedando Aritz como alternativa. Pero contra el Getafe tuvo que volver a echar mano de él porque le faltaban Navas y Llorente, y ha firmado tres partidos notables. Sus 31 años y el recorrido de un futbolista con tres Mundiales a sus espaldas ha sido muy importante para un equipo que viene presentando una media de 24 años.

En defensa explota bien su colocación y sentido de la anticipación, mientras que en ataque es una garantía para combatir presiones adelantadas por su capacidad en la salida del balón, tanto en corto como en largo con cambios de juego.