El adiós de Loren y Eusebio

La Real Sociedad cerrará una temporada deficiente, pero el equipo en absoluto está en derribo por ruina

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

La crisis de juego y resultados de la Real Sociedad se ha cobrado sus primeras víctimas. Los dos cargos más importantes de la estructura profesional de Zubieta, el director deportivo y el entrenador del primer equipo, han dicho adiós al mismo tiempo. Loren y Eusebio han pasado a la historia. El final del primero en su larguísima etapa -vida prácticamente- en la Real se ha adelantado unos meses ya que, como desveló Jokin Aperribay, tenía pensado cambiar la dirección deportiva al terminar la temporada.

El adiós de Eusebio ha provocado la salida de Loren antes de tiempo. Él ha sido su máximo valedor en el club y sin el de La Seca parece que ya no tenía sentido la continuidad del director deportivo. Es una razón, desde luego. A partir de ahí, queda analizar la labor que ambos han hecho la Real.

La de Loren, sin duda, ha sido larga, fructífera y diría que hasta exitosa. Ya sé que seguramente es impopular decirlo, pero no me importa. Hagamos historia. Loren llegó al que ha sido su cargo en la direccón deportiva en el peor momento de la historia de la Real Sociedad. Peor momento deportivo, peor momento económico y peor momento social. No había entonces muchos voluntarios para asumir la responsabilidad que él aceptó. Había poco que ganar y mucho que perder. Con el equipo en Segunda, sin dinero para fichar, con la obligación de ascender en el corto plazo y una estructura en Zubieta prácticamente inexistente, la tarea era nada menos que la reconstrucción de una Real al borde de la desaparición. Pero Loren se puso manos a la obra y con fichajes de coste cero (Jonathan Estrada, Emilio Nsué, De la Bella, Carlos Bueno y Songo’o) la Real ascendió a Primera. Se pasó de aquel terrorífico rejón de muerte del ‘subir como sea’, a conseguirlo haciendo las cosas bien.

Ha llovido mucho desde entonces, en este caso para bien. Y digo para bien porque de aquella situación de derribo por ruina la Real Sociedad ha pasado a clasificarse tres veces para Europa en las últimos cinco temporadas. Cada uno valorará como quiera los fichajes -siempre realizados con la filosofía de la Real en la mano y sin dispendios económicos- pero los resultados están ahí. Y en Anoeta, por ejemplo, hemos disfrutado de jugadores como Carlos Vela, o ahora mismo el internacional brasileño Willian José. También han llegado jugadores del Valencia (Canales), otros libres con nombre (Granero), otros del Real Madrid (Llorente) y otros del United, por ejemplo, como Januzaj.

Y hablando de los fichajes y sus rendimientos, sí me gustaría hacer un comentario, con idependencia de quién, cuándo y cómo los ficha. La paciencia, esa palabra que ha ido tan unida a la Real en su historia, cada vez es menor. Cada vez se exige más y antes a todos. Y no hay que perder la perspectiva. Me decía hace unos días un buen aficionado que ahora mismo incluso en un club como el Barcelona hay más paciencia que en la Real Sociedad con los fichajes. “Y eso no puede ser”, me decía. Se refería a casos como Vermeulen, como Digne, como Aleix Vidal, André Gomes, o como el propio Alcácer, que siguen en el Camp Naou, pese a todo y algunos de ellos demostrando ahora su valía.

Y tiene toda la razón. ¿Se acuerdan de Bruma? Algunos se lo tomaban a risa, pero sus cualidades eran evidentes. Podía ser un gran jugador, pero aquí parte del público no le valoró. Ahora es titular indiscutible del Leipzig, que pagó los siete millones al Galatasaray y sigue metiendo goles tan espectaculares como los que hizo con la Real en Las Palmas o incluso en el mismo Santiago Bernabéu.

... y la cantera

El otro papel fundamental de Loren como director deportivo es el del flujo de jugadores de la cantera al primer equipo. Ahí su labor es indiscutible. Decir que los buenos jugadores se ponen solos no es decir la verdad. Siempre hace falta quien confíe en ellos y tenga esa paciencia de la que hablaba antes. Por ejemplo, Montanier no conocía a Illarra y a Iñigo cuando llegó y si jugaron fue por imposición del propio Loren. Con él en la dirección deportiva, la cantera ha echado la puerta abajó. Desde Griezmann hasta Odriozola, pasando por muchos jugadores como Illarramendi, Iñigo Martínez, Oyarzabal o Zubeldia, por nombrar solo los que ahora están en boca de todos. Y si de fichajes y dinero hablaba antes, qué les voy a contar lo que ha pasado en este tiempo con más de 90 millones de euros ingresados solo por tres jugadores: Griezmann, Illarra e Iñigo. Lo dicho. Hay que tener memoria y valorar las cosas que se hacen. ¿Qué ha habido fichajes fallidos? Claro. Aquí, allí, en el Madrid, en el Sevilla, en el Barcelona, en el Atlético, en el Athletic. Es fútbol. Es un juego. Y nadie tiene varita mágica. Nadie.

En cuanto a Eusebio, por supuesto que también ha aportado cosas buenas, que la Real debe seguir aprovechando. En sus casi tres años aquí ha hecho jugar al equipo como hacía mucho tiempo no veíamos. Todavía no hace un año del subidón de Vigo con el gol de Juanmi que dejaba a la Real en sexta posición. Hace solo unos meses, por ejemplo, del centro del campo formado por Illarra, Zuru y Prieto se decía que eran los tres magníficos... Del nada de nada con Moyes se pasó a un fútbol espectacular, destacado por todos, no solo aquí.

Pero por eso mismo, si cabe, llama más la atención el hecho de que esa Real Sociedad brillante se desintegrara en tan poco tiempo, sin que el técnico encontrara una solución a los problemas que ha arrastrado el equipo desde el comienzo de la temporada. Pero no es el momento de mirar para atrás. Repito que la Real debe aprovechar muchas cosas que le ha aportado Eusebio. Es el momento de Imanol, que lleva años haciéndolo muy bien en el Sanse, y que tiene su oportunidad. No me ha gustado, sin embargo, el hecho de que se le nombrara entrenador del primer equipo con fecha de caducidad. Decir que al acabar la temporada volverá al Sanse no es el mejor mensaje, ya que puede quitarle algo de autoridad hacia la plantilla.

Futuro ilusionante

En todo caso, de lo que se trata es de mirar hacia adelante. Imanol seguro que cambia cosas. Los jugadores saben que parten de cero y que en estos nueve partidos puede estar su futuro inmediato. La presión por el resultado, al no haber riesgo de descenso, no va a existir, aunque no hay que olvidar que no es lo mismo ser décimo que decimoquinto, por aquello del dinero de las televisiones.

La ventaja, de cara a la próxima temporada, a diferencia de cuando cogió Loren la dirección deportiva, es que ahora el equipo no está en derribo por ruina, sino todo lo contrario. Hay que corregir algunas cosas, es evidente. Hay que retocar la plantilla, pero la base está hecha y consolidada y se trata de rehacer un equipo a partir de ella y conseguir una Real que vuelva a enganchar a su público, ahora que nos acercamos, por fin, a un campo sin pistas de atletismo. A partir de lo que hay y de esos retoques necesarios, el futuro es ilusionante, porque el legado de Loren y Eusebio no es ni un equipo en ruina ni una ruina de equipo. Ni mucho menos.

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