Real Sociedad

Xabi Prieto entra en el Olimpo txuri-urdin

Xabi Prieto se lleva la mano al escudo realista tras marcar su gol./MICHELENA
Xabi Prieto se lleva la mano al escudo realista tras marcar su gol. / MICHELENA

Celebra con una victoria y un gol llegar a los 500 partidos defendiendo la camiseta realista

IMANOL TROYANOSAN SEBASTIÁN.

Difícilmente podrá olvidar Xabi Prieto el día de ayer. No, ayer no ganó un título con su Real, ni consiguió un repóquer contra el Villarreal. Tampoco recibió el Balón de Oro, ni firmó el contrato que le convierte en el jugador mejor pagado en la historia del fútbol. Ni falta que le hizo. El donostiarra llegó a la cifra de 500 partidos vistiendo la camiseta txuri-urdin y marcó el segundo gol de la tarde, que encarriló la victoria. Pero seguro que conociendo la modestia del capitán blanquiazul, lo que más le importó fue que la Real sumó tres puntos más en esta temporada.

El club guipuzcoano se encargó de calentar el ambiente previo al choque con unas imágenes del jugador en el vídeo-marcador, en las que se le veía mostrando su clase a lo largo de estas quince temporadas. Su 'prietinha', sus bicicletas, sus penaltis a lo Panenka. Si alguien estaba despistado en la grada y no sabía que Xabi Prieto iba a jugar su partido 500 con la Real, se dio cuenta antes de que el árbitro diera inicio al partido. Además, Jokin Aperribay bajó al césped de Anoeta para entregarle la camiseta con la cifra del medio millar de encuentros.

La Real ha publicado en su página web una pieza audiovisual en la que se ven las mejores imágenes de la jornada especial que vivió Xabi Prieto:

Arconada, Górriz, Zamora y Larrañaga le abrieron ayer las puertas del selecto club de futbolistas que han llegado a la espectacular cifra. Otra pieza más para formar un pequeño equipo de glorias realistas, aunque Prieto demostró ayer que aún le queda cuerda para rato. Para muestra su partido de ayer.

El jugador demostró su clase una vez más en un partido en el que apenas cometió errores

Quien pensara que el donostiarra se iba a mostrar cohibido sobre el césped, superado por la emoción de acceder al Olimpo de los dioses blanquiazules, estaba equivocado. Eusebio le colocó detrás de Willian José, donde ha encontrado su hueco en los últimos años y ha mostrado todas sus virtudes. Atrás quedan sus inicios en el primer equipo ubicado en el flanco derecho. Entonces llevaba el número 24, desde hace más de ocho años luce el 10 y porta la ikurrina en su brazo izquierdo.

Quinto realista en llegar al medio millar de partidos, tras Arconada, Gorriz, Zamora y Larrañaga

Todo un clínic del capitán

Xabi Prieto ayer deleitó con su clase infinita. Ofreció todo un clínic con su exquisito manejo de balón, a sus compañeros, una vez más, pero también a los futbolistas amarillos. Y eso que los de Fran Escribá no andaban faltos de calidad precisamente. Pero Xabi Prieto es otra cosa. Es una de las joyas de la Liga que vive a la sombra de Messi y Ronaldo.

El donostiarra no paró de moverse y pedir el balón por todo el centro del campo, que es el lugar donde se cocina el fútbol de hoy en día. El mejor ejemplo que demuestra esta teoría tuvo lugar en el minuto 10 de partido. En el minuto de Xabier Prieto Argarate. La posesión del esférico era de la Real en la zona de creación y en ese momento la grada de Anoeta comenzó a aplaudir al jugador como si no hubiera un mañana. La parroquia realzale se desgastó durante sesenta segundos las palmas de sus manos y coreó al unísono el nombre del jugador.

Los espectadores que acudieron al estadio de Amara estaban entregados por completo a su capitán. Las cámaras no dejaron de apuntarle, pero él, como si la cosa no fuera con él, no dejó de reclamar el balón y de dar instrucciones. La procesión iría por dentro, aunque a veces haya dejado lugar a la duda de si de verdad corre sangre en sus venas por la pasmosa tranquilidad con la que ha realizado acciones de una dificultad extrema y una belleza absoluta.

Se pudo comprobar por sus carreras, por sus cambios de ritmo y su juego de pies que Prieto no juega para demostrar nada a nadie. Todo le sale de manera natural. Una pisada de balón por aquí, una cuchara por allá, un toque de espuela a Odriozola, otra más. Se desmarcó para recibir la pelota, liberó espacios para que otros aprovecharan su zona y amagó a las mil maravillas. Aceleró el ritmo cuando debía hacerlo y lo frenó cuando creyó oportuno. No le sobró ningún movimiento que hizo durante los 11,1 kilómetros que recorrió durante el partido. Por si todo eso no fuera poco, fue una pesadilla para Trigueros y Rodrigo en los balones aéreos que caían en la medular. Cuajó un partido perfecto, sin apenas errores -se quedó en un 80% de efectividad en sus pases-, que lo redondeó con un gol.

Habría sobrepasado la media hora de juego cuando el donostiarra se plantó delante de Andrés Fernández, pero su disparo lo consiguió repeler el guardameta a córner. Fue el primer aviso, porque al segundo, tras el lanzamiento del saque de esquina, Prieto aprovechó un balón que quedó muerto en el área pequeña para introducir el balón con un preciso toque que se coló rozando el palo derecho. Se emocionó el jugador y la grada con él. No hizo falta que Eusebio le sustituyese para que los aficionados le brindasen otra cerrada ovación. El '10' de la Real siguió jugando, ya solo lo hace para la posteridad.

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