Xabi Prieto y Carlos Martínez, emocionados en su despedida como jugadores de la Real Sociedad

Prieto y Carlos Martínez reciben una txapela y una placa de parte de las peñas. / Arizmendi

Los dos jugadores fueron ovacionados en su último partido con la camiseta txuri-urdin

BORJA OLAZABAL

Cuando el colegiado Medié Jiménez pitó el final del partido, se bajó el telón en Anoeta. Pasó como en los grandes eventos musicales. Hubo un momento de tenso silencio porque todo el mundo sabía que era entonces cuando empezaba el show. Las emociones estaban a flor de piel. Las lágrimas asomando por los ojos. Y eso que el homenaje de despedida no había hecho más que empezar. Abrazos de los compañeros a Xabi y Carlos, que tomaron camino de los vestuarios para que el club empezara a preparar el escenario.

Un arco en el que se podía leer 'Eskerrik asko Kapitaina' y 'Eskerrik Asko Txarly' iba a recibir a los protagonistas. Un alfombra azul les iba a llevar hasta el centro del campo, donde una gran lona cubría el círculo central con un claro mensaje: 'Yo no tengo segundo equipo'. Mientras, en le videomarcador, imágenes con algunos de sus mejores momentos como realistas. Y para acabar de decorar el marco, los jugadores de la actual plantilla, ex compañeros, jugadoras de la Real femenina y chavales de la cantera, formaron un pasillo de aplausos.

Los protagonistas

El primero en entrar en escena fue el lateral de Lodosa. La ovación fue cerrada. Caminó despacio al encuentro del presidente Jokin Aperribay, que le esperaba en el centro para entregarle la insignia de oro y brillantes. Carlos Martínez tomó la palabra para gustarse y ofrecer un largo discurso. Para entender lo que un jugador puede sentir en un momento así, una frase: «Gracias. Estoy muy agradecido por haber podido vivir algo así». Y no se quiso olvidar tampoco de su mujer y sus hijas, porque son «lo mejor que me ha pasado en estos años».

Tras las palabras del lateral llegó el momento de Xabi Prieto, aunque antes llegó otro de los momentos estelares de la noche. Cuatro de los cinco jugadores que más partidos han disputado con la Real Sociedad, otros cuatro 'one club man' como Arconada, Zamora, Larrañaga y Gorriz para recibir al capitán.

Y ahí apareció Prieto. ¿Se imaginan a una de esas estrellas del fútbol mundial en un momento así? Buscaría ser el centro de atención. Haría gestos ostentosos. Se creería el rey del mundo. Xabi es una leyenda, pero no es uno de esos jugadores que cualquiera pueda tener en la cabeza.

Volvió al campo mirando al suelo, como avergonzado. Correteó por la alfombra azul y devolvió tímidos aplausos a la grada y a todos los que le hacían pasillo. Llegó a la altura del presidente, que también le concedió la insignia de oro y brillantes y una placa con el brazalete de capitán. «Este es un día muy especial porque digo adiós a lo que ha sido mi vida, pero no digo adiós a la Real porque siempre va a estar en mi corazón».

Carlos consiguió aguantar las lágrimas, pero no Xabi cuando miro los jugadores de la cantera y a sus compañeros y les dijo: «Sois el presente de la Real».

Y en ese presente, y también futuro, apareció un nombre propio, el de Asier Illarramendi. El de Mutriku le cedió el brazalete a Prieto cuando este entró al campo, pero el '10' le devolvió el gesto. Cuando acabó su discurso, se acercó al centrocampista y no solo le devolvió la ikurriña, si no que se la colocó en su brazo izquierdo. Un traspaso de poderes en toda regla. Un momento que habla de pasado, presente y futuro de la Real.

Vuelta de honor

El homenaje acabó con la tradicional vuelta de honor. Fue otro de esos momentos que emocionó a los más nostálgicos. La banda derecha de la Real volvió a correr a la par. Una última carrera pegados a la cal para recibir el último de los aplausos de una afición que quiso aguantar hasta el final. La calidad de Xabi Prieto y el tesón de Carlos Martínez haciendo recordar los grandes momentos que le han brindado a esa grada que también quiso tener un detalle con los dos jugadores. Txapela de campeones, una placa y la foto final con el sector más bullicioso de Anoeta.

La emotividad de los momentos que se vivieron una vez finalizó el partido contra el Leganés quedarán guardados en la memoria de todos los txuri-urdin, pero el club y los seguidores también dejaron escrita una lección. Momentos como los de este sábado solo los vivirán los que no tienen segundo equipo. Los realistas para toda la vida.

Real Sociedad 3 - Leganés 2

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