Real Sociedad

Trondheim txuri-urdin

Martín Azpiroz, Iñaki Etxebeste, Juan Martín, Luis Larburu, Javier Otegi y Ángel Etxebeste, ayer en el barrio de Baklandet junto al Puente Viejo de Trondheim./J. M. LÓPEZ
Martín Azpiroz, Iñaki Etxebeste, Juan Martín, Luis Larburu, Javier Otegi y Ángel Etxebeste, ayer en el barrio de Baklandet junto al Puente Viejo de Trondheim. / J. M. LÓPEZ

El frío y un aterrizaje más movido de lo habitual por el viento dieron la bienvenida a los realistas a su llegada a Noruega

MIGUEL GONZÁLEZTRONDHEIM.

Llegar a Trondheim supone adentrarse en un mundo mágico e inexplorado que te sorprende a cada instante. El hotel en el que nos alojamos se encuentra enfrente del estadio Lerkendal en el que la Real se juega sellar el pase a dieciseisavos esta noche. Para cuando el avión aterrizó en el aeropuerto y nos trasladaron a la ciudad, el día ya se estaba consumiendo. Y apenas eran las tres de la tarde. El termómetro pelea por no caer por debajo de cero pero el viento reinante hace que la sensación térmica sea de menos cinco.

Trondheim tiene más o menos los mismos habitantes que San Sebastián, alrededor de 180.000, y según nos cuenta nuestra guía Gabriela, mexicana, fue capital de Noruega en su día. Es la tercera ciudad del país, un importante centro universitario especializado en tecnología que alberga la catedral noruega más reconocida que sirve como punto de llegada del Camino de Nidaros. Sería algo así como la Catedral de Compostela al Camino de Santiago. Fue construida sobre la tumba de San Olav, rey noruego y santo patrón del país, y data de 1070, aunque ha tenido varias obras de reforma y ampliación. Junto a ella se encuentra el Palacio del Arzobispo, del siglo XII, el monumento secular más antiguo de Escandinavia.

Una breve incursión por la ciudad nos permite descubrir un ambiente fascinante. De camino hacia el centro, el barrio de Baklandet, donde nos cruzamos con un grupo de donostiarras compuesto por Iñaki y Angel Etxebeste, Martín Azpiroz, Javier Otegi, Luis Larburu y Juan Martín, se presenta de lo más acogedor, con sus casitas de madera pintadas de todos los colores y cafés con encanto en los que disfrutar de buena música en un ambiente relajado. El lugar ideal para cenar y compartir las experiencias de la jornada. La decoración navideña se deja sentir.

La primera avanzadilla de seguidores se dejó ver por el pintoresco barrio de Baklandet

El reloj aprieta y no hay tiempo que perder, así que aceleramos la marcha para alcanzar el puente viejo, conocido como Gamle Bybro, que cruza el río Nidelva. Su estructura es de madera y fue construido a mediados del siglo XIX para comunicar el barrio de Baklandet con la península en la que se asienta el centro del ciudad.

Desde allí observamos los antiguos muelles de Trondheim, con sus fachadas de madera de distintos colores. Hay rutas que permiten caminar junto a la orilla del río y verlos de cerca, pero es mejor dejar el paseo para cuando amanezca y darse la vuelta, que el frío aprieta.

Tres horas de rápido vuelo

La Real viajó hasta Noruega en un vuelo chárter que despegó desde Loiu y que tuvo una duración de tres horas. Algo menos de lo previsto.

A diferencia de los dos viajes anteriores a Europa, la plantilla apareció en Zubieta de día para desplazarse hasta Bilbao. Se nota el cambio de hora y que con el rodaje de las dos experiencias anteriores, la organización del viaje apuró más los tiempos para que los jugadores pudieran descansar bien. Gero Rulli fue el primero en aparecer, ya que llevó a su novia Rocío Expósito para que embarcara a tiempo en el autobús destinados a consejeros, patrocinadores y acompañantes, que salía a las 8.45. Allí mismo pudimos saludar al vicepresidente Mikel Ubarrechena, optimista para esta noche. «El equipo está jugando bien. Lástima en Girona que no aprovechásemos las ocasiones, pero las sensaciones que tenemos son buenas». El presidente Jokin Aperribay y el director deportivo, Lorenzo Juarros, acompañaron a los jugadores en su autobús hasta el aeropuerto.

El chárter blanquiazul sobrevoló Nantes, Londres y Oslo hasta llegar a Trondheim

En la terminal compartimos un rato con Mikel Etxarri, seleccionador de Euskadi, a quien entrevistaba nuestro compañero radiofónico Roberto Ramajo, y con los consejeros Ignacio Serrats y Joseba Ibarburu. Junto a él estaban Aitor Díaz de Mendibil, José Antonio Lizaso, Nekane Soria y Juanjo Arrieta. Los únicos miembros del Consejo que se han ausentado en este desplazamiento son Ángel Oyarzun, José Luis Goñi y Álex Uranga.

Antes de embarcar nos detuvimos con los federativos guipuzcoanos Ramón Azkarate y Patxi Gabilondo, que repiten experiencia juntos después de acompañar a la Real a Donetsk en la Champions en la campaña 13/14. «Esperemos que esta vez el frío no nos pase tanta factura y volvamos con mejor resultado», afirmaban. De la expedición también formaban parte, entre otros, el oriotarra Jon Redondo, director de Juventud y Deportes del Gobierno Vasco; el accionista Fermín Altuna, al que hemos echado en falta en más viajes esta temporada; José Mari Martínez, excapitán blanquiazul y miembro de la asociación de veteranos; el exdirectivo Juan Ramón Esnaola; y la arquitecta encargada de la remodelación de Anoeta, Izaskun Larzabal.

El Boing 757-200 de la compañía Privilege despegó a las 11.30 y tras sobrevolar Nantes, Londres y Oslo a más de 11.000 metros de altura a una velocidad de 950 km/h, tomó tierra poco antes de las tres en Trondheim. El aterrizaje fue bastante movido por el viento que pegaba de costado, pero la pericia del comandante lo dejó en una anécdota.

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