Real Sociedad

Más que la última victoria y el estreno goleador de Prieto

Xabi Prieto aparece aquel día ante Roberto Carlos. / EFE
Xabi Prieto aparece aquel día ante Roberto Carlos. / EFE

Aquel partido en campo merengue fue el último de Raynald Denoueix en la Real y el de jugadores como Westerveld, Schürrer y Aranzabal

MIGUEL GONZÁLEZ SAN SEBASTIÁN.

Aquella visita al Bernabéu resultó muy emotiva más allá del triunfo txuri-urdin y de la presentación en sociedad de Xabi Prieto con aquellos dos goles. En realidad, el capitán ya se había estrenado con el primer equipo esa misma temporada 03/04, pero en ese encuentro su rendimiento trascendió más allá del entorno blanquiazul. Era su segundo partido como titular en la Real y su estreno goleador en la máxima categoría. Ese día, además, inició un idilio con el feudo madridista que le ha llevado a ser el segundo máximo goleador de la historia de la Liga en el Bernabéu, con seis tantos. En la 12/13 firmó un hat-trick en la derrota por 4-3.

En su casa guarda con cariño la camiseta que le dio Ronaldo Nazario de Lima 'El Fenómeno' y nadie se ha olvidado de la frialdad con la que ejecutó un penalti a lo Panenka ante César. Alkiza era el encargado de lanzarlos pero, como se encargó de recordar entonces, no le tembló el pulso para hacerlo al ahora capitán: «Yo quería tirarlo y se lo pedí. Fue un gran gesto que me dejara hacerlo. Tenía claro que iba a lanzarlo por el centro y suave, porque el portero siempre se lanza. Por si acaso lo elevé un poco. En la Real, antes de llegar al primer equipo, no era el encargado de tirarlos».

Además del bautizo en uno de los grandes escenarios de Prieto, aquel partido también supuso el debut de Gorka Larrea y Oskitz Estefanía, dos jóvenes chavales del Sanse que saltaron al campo en la segunda parte.

Pero, sobre todo, aquel día se despidió por la puerta grande Raynald Denoueix, el hombre que hizo soñar con el título de Liga a la Real en la campaña anterior, la 02/03, con aquel pulso hasta última hora con el Real Madrid. Después de aquello no volvió a sentarse en ningún banquillo, aunque mantuvo su ligazón con el fútbol como comentarista de un canal de televisión francés. También fue el adiós de tres hombres claves en aquel equipo subcampeón, como eran el guardameta Sander Westerveld, el central argentino Gabi Schürrer y el lateral Agustín Aranzabal. Potillon jugó asimismo su último partido de blanquiazul, aunque no caló tan profundo en la afición como los tres anteriores.

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