Real Sociedad

La última sonrisa de Moyes

Moyes felicita a Agirretxe en presencia de Prieto. / ALBERTO IRANZO

La Real Sociedad regresa dos años después al Ciutat de Valencia, en el que goleó dos jornadas antes de ser despedido

MIGUEL GONZÁLEZ VALENCIA.

La Real visita el Ciutat de Valencia, un campo que inexorablemente nos trae a la mente un montón de recuerdos. El más reciente está ligado a la figura del anterior entrenador, David Moyes, ya que fue aquí donde logró su último triunfo dos jornadas antes de cesar en su puesto. En realidad pudo haber sido este perfectamente el partido de su despedida, pero el cuadro blanquiazul se sacó de la chistera un 0-4 que alargó su crédito algo más, aunque su suerte ya estaba echada.

El equipo no carburaba y las sensaciones que transmitía no eran las mejores. Por mucho que había regresado Illarramendi tras su paso por el Real Madrid, la cosa no funcionaba. Cuando visitó al Levante, únicamente contaba con un triunfo en su casillero en ocho jornadas, el obtenido en la salida a Granada (0-3) con aquel hat-trick de Agirretxe. Había perdido en Anoeta contra el Espanyol y el Atlético, y había regresado de vacío de sus visitas al Betis y el Málaga. Sus tres empates, todos ellos sin goles, tampoco eran nada relumbrantes: uno en Riazor ante un Deportivo que acabó abajo y dos en casa frente a Sporting y Athletic. Empatado a seis puntos con el Levante, por detrás en la tabla solo aparecían Las Palmas y Granada.

Con todo, lo peor es que la Real había desperdiciado un calendario favorable en su arranque liguero, porque hasta el cierre de la primera vuelta aún tenía que enfrentarse a Barcelona, Real Madrid, Villarreal, Sevilla y Valencia, entre otros. Demasiadas curvas para un conjunto que no cogía velocidad ni en las rectas.

Rulli, Iñigo, Illarra, Zurutuza, Prieto y Vela saben lo que es ganar en el campo del Levante

Con ese clima tan desfavorable se presentó la Real en el Ciutat de Valencia. Ya había incluso quien aseguraba que los jugadores estaban haciendo la cama al entrenador. Y una cosa es que la relación no fuera nada buena y otra que maniobraran contra sus propios intereses, algo que dejaron claro que no era así con esta gran victoria.

En un partido en el que supo explotar a las mil maravillas el contragolpe, se puso con dos goles de ventaja a la media hora gracias a dos enchufadísimos Carlos Vela y Agirretxe. El primero, rompiendo al espacio, y el segundo como asistente y terminador. El mexicano abrió el marcador tras un pase del usurbildarra y este amplió la diferencia después. El choque estaba encarrilado.

Debut de Oyarzabal

En la segunda parte la Real esperó bien parapetada atrás, cerrando todos los caminos al conjunto granota. Aquel día, además, se recuerda porque se dieron cita en el once ocho guipuzcoanos y uno de Ondarroa. Eran Zaldua, Mikel, Iñigo, Yuri, Illarramendi, Markel, Prieto, Zurutuza y Agirretxe. Cuando faltaban diez minutos para la conclusión Illarra se estrenó como goleador en Primera con la elástica blanquiazul y después Vela hizo el cuarto. Quedaban seis minutos y Moyes se acordó de Mikel Oyarzabal para hacerle debutar.

El eibarrés ya había sido el más destacado de la pretemporada, pero el técnico no se atrevía a darle el empujón definitivo. Tampoco es que regalarle unos minutos testimoniales con 0-4 por delante en el marcador lo fuera, pero al menos pasó a la historia como el entrenador que le hizo debutar. Hoy, dos años después, Mikel es uno de los jugadores claves del equipo, como lo demuestra que haya debutado incluso con la selección absoluta y que el Athletic pusiera 40 millones encima de la mesa para ficharle en el verano del año pasado.

Así fue como con tanta efeméride -goleada fuera de casa, pleno de guipuzcoanos, estreno de Illarramendi ante la portería contraria y debut de Oyarzabal- la Real regresó feliz y dichosa a casa de su visita a Orriols. Pero fue un espejismo. Una jornada después el Celta ganó en Anoeta y tras la derrota en Las Palmas Moyes tuvo que hacer las maletas.

Hoy, con Eusebio, el realista es un conjunto bien diferente. Conserva a muchos de sus hombres más importantes de entonces, como Rulli, Iñigo, Illarramendi, Zurutuza, Prieto o Vela, pero la llegada de otros nuevos, casos de Odriozola y Kevin desde el Sanse, o Willian José, Juanmi, Navas, Llorente y Januzaj, en el mercado, le ha cambiado la cara.

Con todo, su principal mejoría ha tenido relación con el juego. Entonces se comportaba como un equipo dubitativo, que jugaba en función del rival y carecía de un estilo propio que le impedía crecer en torno a una idea. Ahora tiene unos automatismos adquiridos que han reforzado su propuesta y elevado su competitividad. Ha pasado de pelear por la permanencia a jugar en Europa y asentarse en la primera mitad de la tabla. Y todo empezó aquí hace dos años. Aquella visita al Levante no fue una más.

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