Trondheim, una ciudad a las puertas del paraíso

Los aficionados de la Real Sociedad tienen la oportunidad de visitar la tercera localidad más grande de Noruega, un destino apacible que puede servir como base para explorar las maravillas naturales del país

Las casas de colores jalonan el paisaje junto al río Nidelva. /NORWAY TRAVEL GUIDE
Las casas de colores jalonan el paisaje junto al río Nidelva. / NORWAY TRAVEL GUIDE
Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Después de visitar San Petersburgo, la maravilla de los zares rusos, y Skopje, el cruce de caminos macedonio, los aficionados de la Real Sociedad tienen la oportunidad de cerrar esta semana su periplo por Europa -de momento- recorriendo Trondheim, la tercera ciudad de Noruega (178.021 habitantes, parecido a Donostia) y un destino apropiado para explorar la región. Aquí se medirá este jueves el equipo txuri-urdin al Rosenborg en la penúltima jornada de la fase de grupos de la Europa League.

Se trata de una localidad estudiantil, donde también destacan el sector tecnológico, la cultura, el ciclismo y la comida. Los 30.000 estudiantes, muchos de los cuales asisten a la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, dejan su huella en Trondheim y contribuyen a un alto nivel de innovación y una vibrante vida cultural.

Ése es también el caso de los muchos festivales que se celebran durante todo el año, porque acoge varios en géneros como el jazz, el blues, la música de cámara, músicas del mundo, rock y el pop. El buque insignia, el evento más famoso del panorama cultural de la ciudad, es el Festival de San Olav, el festival sacro-cultural más importante de Noruega.

Vista aérea de la ciudad.
Vista aérea de la ciudad. / TRONDHEIM PRESS

El centro de la ciudad es perfecto para ciclistas. Excelentes rutas acondicionadas conducen hasta allí, donde podrán encontrar el primer ascensor de bicicletas del mundo, una idea que bien se podría importar para nuestras ciudades. ¿No creen?

Bakklandet, por su parte, es muy popular entre los lugareños y los turistas. Las casas de madera de este barrio se han preservado y encontraremos, además, algunos restaurantes y cafés con encanto. A un corto paseo en bicicleta desde el centro de la ciudad se encuentra la zona recreativa al aire libre de Bymarka, que es ideal para la pesca y el senderismo.

El entorno natural de Bymarka, un caramelo para los amantes de la naturaleza.
El entorno natural de Bymarka, un caramelo para los amantes de la naturaleza. / TRIPADVISOR

Festivales anuales de comida y cerveza, un salón gastronómico, el mercado de granjeros más concurrido de Noruega, varias cervecerías locales y muchos restaurantes excelentes que se centran en comida local, justifican que se considere a Trondheim una ciudad con reputación gastronómica. Y ya saben que mover el bigote con fundamento es una parte esencial del viaje futbolero, y de lo poco que podemos decidir nosotros mismos... Luego el tiempo y el resultado deportivo ya es otra cosa... De manera que anoten el To Rom og Kjokken (Carl Johans gate, 5), un restaurante que goza de buena fama (¡¡¡preparen la cartera!!!).

Trondheim, antes llamada Nidaros, fue la capital de Noruega de 1030 a 1217. La ciudad ha jugado un papel clave en la historia del país escandinavo y la Catedral de Nidaros ha sido un lugar de peregrinación muy famoso durante casi 1.000 años. Al lado de la catedral se halla el Palacio del Arzobispo, el monumento secular más antiguo de toda Escandinavia, que data de la segunda mitad del siglo XII.

La catedral de Nidaros es el edificio más representativo de la ciudad.
La catedral de Nidaros es el edificio más representativo de la ciudad. / WIKIPEDIA

Los amantes de la cerveza, que me consta que son legión en la masa txuri-urdin, pueden degustar una artesanal en Mikrobryggeri (Prinsens Gate, 39). Si están varios días por ahí, enfilen la carretera atlántica, una inmensa obra de ingeniería que une islas con puentes de trazado imposible.

Rockheim, el museo del rock

Un museo relativamente reciente pero de visita obligada es el Rockheim, que nos cuenta lo mejor de la música noruega a través de un viaje histórico desde los años 50 del pasado siglo hasta la actualidad. Pero las palabras no le hacen justicia porque en este museo todo es interactivo, todo se puede tocar. Un buen plan para los mayores pero también si van acompañados de niños.

Uno de los símbolos más característicos de Trondheim es Gamle Bybro, un puente construido en 1681 que conecta el centro de la ciudad con el barrio de Bakklandet, cruzando el río Nidelva. Desde ahí se tienen buenas vistas y podremos admirar los antiguos muelles con sus fachadas de madera pintadas de mil y un colores que datan del siglo XVIII. La foto que preside este reportaje, que recuerda al mítico Nyhavn de Copenhague, es un buen ejemplo. Existen caminos por los que caminar junto a orillas del río. Desde ahí podemos admirar estos antiguos muelles que, en la orilla de la parte central de Trondheim siguen teniendo uso comercial, mientras que los que hay en el barrio de Bakklandet son de uso residencial. Si tienen suerte con el tiempo, pueden navegar en kayak y ver los muelles desde una perspectiva única.

El puente de Gamle Bybro es muy utilizado por los turistas para acceder al pintoresco barrio de Bakklandet.
El puente de Gamle Bybro es muy utilizado por los turistas para acceder al pintoresco barrio de Bakklandet. / ALAMY

Solsiden es otra zona de Trondheim que merece la pena visitar. Antaño, cuando la ciudad vivía del comercio marítimo, estaba repleta de astilleros y muelles de carga. Pero con el tiempo la zona quedó desierta por falta de uso y, sin embargo, ahora es la parte más moderna. Hoy en día encontramos allí un centro comercial con más de 60 tiendas y un montón de restaurantes, pero respetando la apariencia que había en la zona. De hecho, podemos ver que se ha mantenido en su sitio una de las antiguas grúas. Ahora esta parte de la ciudad está siempre repleta de gente.

Para los que gusten de los barrios alternativos, no se deben perder Svartlamoen, el lugar de los hippies. A menudo se le compara con Christiania, el célebre barrio de Copenhague. Allí la gente se autogestiona y hay una gran cantidad de arte efímero y de arte contemporáneo realizado con elementos cotidianos y, en algunos casos, desechados. También verán un antiguo autobús totalmente lleno de pintadas que es el símbolo del barrio por excelencia.

El barrio de Svartlamoen es el hogar de la gente alternativa, un espacio donde siempre se ven fotos diferentes.
El barrio de Svartlamoen es el hogar de la gente alternativa, un espacio donde siempre se ven fotos diferentes. / FIVEPRIME

No se marcharán de la ciudad sin pasear por Nordre Gate, la principal calle comercial de la ciudad, peatonal, donde se ubica la Oficina de Turismo. Y de ahí, poco a poco, seguro que en una animada kalejira, los aficionados de la Real Sociedad, que tendrán una temperatura de entre 4 y 5 grados durante el partido, se irán acercando al Lerkendal Stadion, el hogar deportivo del Rosenborg. Un campo de fútbol con capacidad para 21.850 espectadores situado al sur de la ciudad, donde el Real Madrid se llevó la Supercopa de Europa en 2016 tras superar al Sevilla en la prórroga (3-2).

Así es el Lerkendal Stadion, el campo de fútbol donde jugará la Real.
Así es el Lerkendal Stadion, el campo de fútbol donde jugará la Real. / DEFENSACENTRAL.COM

Si tienen la suerte de estar varios días antes o después del partido, quizá se animen a visitar algunos de los fiordos del país, verdaderas joyas naturales que atraen cada año a millones de turistas. De Trondheim a Bergen o Stavanger hay una distancia respetable, pero un vuelo con Norwegian o Scandinavian Airlines reduce el tiempo a una hora. A partir de ahí, a soñar...

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