UN TORNEO DESPRESTIGIADO

MIGUEL GONZÁLEZ
MIGUEL GONZÁLEZ

Da pena ver cómo los intereses de los grandes clubes se han impuesto a la grandeza de una competición que históricamente se ha caracterizado por sus dosis de emoción y margen para las sorpresas. El 'torneo del KO' se le decía entonces pero ahora, al menos en estas primeras rondas, se le podría rebautizar como el 'torneo del bostezo'. Los más fuertes cuentan con el camino despejado hasta semifinales, donde tienen su presencia asegurada salvo que el bombo se encargue de aguar la fiesta a los federativos emparejándoles entre sí. Algo que rara vez sucede.

Esta ronda de dieciseisavos es el mejor ejemplo del despropósito del actual modelo del torneo. Al Barcelona y al Real Madrid no les basta con medirse a segundas B como el Murcia y el Fuenlabrada, sino que tienen que hacerlo a doble partido y con la vuelta en casa. No vaya a ser que les ganen. El fútbol es emoción y si se la quitan, ya no es fútbol. Y un caso como el de Cheryshev en Cádiz se da una vez en la vida.

Nada que ver con lo que sucede en el fútbol inglés, del que no se copia nada de lo bueno que tiene. El martes el Manchester City, líder de la Premier y que llegaba tras una racha increíble de once victorias seguidas, tuvo que recurrir a los penaltis para superar al Wolverhampton de Segunda y acceder a los cuartos de la Copa de la Liga. Ya no hablo de la magia de la FA Cup, para la que se reservan en el calendario fines de semana para la disputa de sus eliminatorias finales.

Aquí, nada de eso. De lo que se trata es de que Madrid y Barça lleguen a la final para recaudar dinero y vender los derechos televisivos a cuantos más países mejor. Tebas ya dejó claro hace tres años el modelo de Copa que prefiere cuando dejó escrito en twitter lo siguiente: «¿Dónde hay más magia? ¿En una final que ven 14 millones de personas o en una que la ven cuatro?». El presidente de la LFP no es partidario de un formato de competición a partido único y con sorteo puro desde el principio, porque su interés pasa porque los dos grandes jueguen la final. De las siete ediciones de esta década, el Barcelona se ha llevado cuatro, el Madrid dos y el Atlético, la restante. Menos emoción, imposible. Hace tiempo que el fútbol vendió su alma al diablo y el dinero pervirtió su esencia. Y entre esas cosas que nos ha robado, está la Copa.

Eso sí, la Real se ve esta vez favorecida por estar en Europa con un rival asequible en su estreno. Ahora no puede fallar, porque en estas primeras rondas no tiene nada que ganar y sí mucho que perder.

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