Real Sociedad

Toño Ramírez: «Me enteré del fichaje de Moyá por la Real Sociedad en el hospital cuando estaba naciendo mi hija»

Toño Ramírez, portero de la Real Sociedad
Toño Ramírez admite haberlo pasado mal este año pero asegura que sigue compitiendo por ser el portero titular de la Real Sociedad. / LUSA
Toño Ramírez, portero de la Real Sociedad

El meta riojano de la Real Sociedad confiesa que lo ha pasado mal en los últimos meses pero que ahora está mucho mejor: «El tiempo va curando las heridas»

MIGUEL GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.

Toño Ramírez (Logroño, 1986) tiene la opción de ser titular mañana en Las Palmas. Con Moyá en el dique seco y Rulli saliendo de una lesión, aunque ya se entrena con el grupo, el riojano sueña con hacer un buen partido que borre todos los sinsabores que lleva acumulados. Admite que lo ha pasado muy mal en los dos últimos meses pero reconoce que ya está viendo la luz al final del túnel. El recibimiento que le tributó Anoeta el otro día ante el Girona ha sido un espaldarazo importante para él.

- ¿Cómo se encuentra?

- Ahora mucho mejor, porque el tiempo va curando las heridas, pero no puedo ocultar que lo he pasado bastante mal.

- El domingo pasado no reparamos en que era su debut en Primera en Anoeta...

- En su día ya debuté con la Real en Liga en Anoeta en la campaña 08/09, pero era en Segunda. Bravo estaba con Chile, Zubikarai fue expulsado y tuve que salir al campo. Fue algo increíble estrenarme con la Real con apenas 22 años. Ahora ha sido diferente, porque me pilla con 31 años, pero me hace mucha ilusión haber jugado ante nuestra afición también en Primera División.

- En un momento pasó del banquillo al campo, ¿cómo fue todo?

- Estaba hablando con Agirretxe y de repente me dijo Gerardo, el preparador físico, que fuéramos a calentar. En ese momento vi que Moyá pedía el cambio. Fue todo muy rápido. Pegué dos carreras y enseguida estaba dentro. Tras el descanso salí antes al campo para tocar algo el balón con las manos.

- El recibimiento de la gente fue increíble, ¿verdad?

- No me lo esperaba, porque no era una situación que pensase que se podría dar. Cuando vi rugir al público de semejante manera fue un subidón. Fue la leche. Me llegó muy dentro, porque entendí que la gente sentía lo que me había pasado. Fue algo muy gratificante. A nivel emotivo recibir el cariño de la afición es lo máximo a lo que puede aspirar un futbolista.

- Retrocedamos en el tiempo hasta el 27 de enero en Villarreal. ¡Menudo día que le tocó para debutar!

- Llevaba un año y medio buscando una oportunidad de jugar y Eusebio me dijo dos días antes que iba a ser titular. Pero a la media hora ya perdíamos 3-0. Chocaban el sueño que estaba cumpliendo de competir con mi equipo en Primera con la realidad en el campo. Fue duro. Miraba al marcador y no me creía por lo que estábamos pasando. No me imaginaba un debut tan cruel.

Ficha de Toño

Nacimiento
Logroño, 1986
Puesto
Portero
Altura
191 centímetros
Pie
diestro
Ingreso en la Real
juvenil
Procedencia
Valvanera
Debut con la Real
14 junio 2009 (Real 1 - Levante 1)
Trayectoria
Real, Guadalajara, Leonesa, AEK Larnaca, Real.
Partidos esta temporada
6 (3 de Liga, 2 de Copa y 1 de Europa League)
Minutos jugados
419
Goles encajados
9
Porterías a cero
3
Fin de contrato
2019

- Aquel día se juntó todo, una Real que encajaba goles como churros y el cambio de dibujo para jugar con defensa de tres. Dio la impresión de que fue más un problema colectivo que individual, ¿no?

- Yo siempre soy muy autocrítico conmigo mismo y lo primero que hago es analizarme. Pero aquel día, la verdad es que nos llegaban como aviones por todos lados. No llegamos a entender lo que el míster quería transmitirnos.

- Y al siguiente partido contra el Deportivo Eusebio le dejó en el banquillo. ¿Lo esperaba?

- No. No porque lo hubiese hecho bien en Villarreal, sino porque normalmente cuando haces un cambio de portero le das dos o tres partidos de confianza a ver cómo anda. Yo pensaba que iba a jugar, pero cuando dio la alineación una hora antes del partido vi que no era así.

- ¿Le dolió?

- Sí. Fue un mazazo. Porque llevaba año y medio esperando tener una oportunidad y al primer partido se había acabado. Había recibido cuatro goles, está claro, pero no pensaba que fuera a salir del equipo a las primeras de cambio.

- Se mantiene en el banquillo hasta que en Salzburgo se lesiona Rulli. Sale al campo con la eliminatoria en contra y un jugador menos tras la expulsión de Navas...

- Lo que más acusé fue salir sin calentar con una temperatura de varios grados bajo cero. No fue fácil y, aunque no pudimos marcar el gol del empate, no tuve problemas para defender la portería.

- Y llega el famoso partido de Mestalla que le acabaría marcando.

- Volvía a tener una oportunidad y la cosa salió mal, en este caso por un error mío. Para un portero es difícil estar sin jugar mucho tiempo porque pierdes las referencias en la portería, en los centros y no tienes la misma confianza que si estás jugando. No quiero que suene a excusa, porque fallé yo, pero así me sentía.

«La reacción de Anoeta conmigo fue la leche; vi que la gente sentía lo que me había pasado»

«En Villarreal cumplí el sueño de jugar en Primera pero fue un debut demasiado cruel»

«En Mestalla me sentí culpable; el equipo jugó bien y se fue de vacío por un error mío»

«Después de lo que he vivido este año no me hago ilusiones de que vaya a jugar mañana»

- ¿Cómo recuerda la jugada?

- Fue un centro raso desde la izquierda y vi que Aritz hizo un amago de despejar. Pensaba que lo iba a hacer, pero cuando le sobrepasa el balón no estoy bien posicionado para agarrarlo y se me escapa, con la mala suerte de que le queda muerto a Santi Mina. Soy responsable al 100% de esa jugada y sé que tengo que estar preparado para cualquier cosa.

- ¿En ese momento qué piensa?

- Me sentía culpable y eso que los compañeros se portaron de maravilla conmigo. Todos me animaron pero yo estaba muy fastidiado. Sabía que había fallado en un momento clave. Veníamos de una racha mala y estábamos haciendo un buen partido en casa del tercero. Por un error mío nos fuimos de vacío y me dolió mucho.

- ¿Cómo es el día siguiente después de un partido así?

- Difícil. Intenté no leer los periódicos y aislarme un poco de los comentarios, porque mejor que yo nadie sabía lo que había pasado. Vine a entrenar a Zubieta y tengo que reconocer que en la calle la gente me animó bastante, algo que agradecí.

- Ese martes después de Valencia nace su segunda hija, el mismo día que la Real ficha a Moyá, ¿cómo se entera de la noticia?

- Estaba en el hospital. Era la tarde del 27 de febrero. Llegó mi cuñado y me dijo que la Real había fichado a Moyá. Fue una sorpresa para mí, porque no sabía nada. Le dije que no me contara nada más. Que lo importante era disfrutar del nacimiento de mi niña y vivir lo mejor posible un momento tan feliz.

- ¿Esa situación de felicidad personal le ayudó a llevar la dificultad profesional?

- Sí, porque te das cuenta de que la familia y la salud es lo más importante en esta vida. Era mi segunda hija y había que disfrutarlo. Su nacimiento me ha ayudado a desconectar mejor y vivir esta situación fuera de Zubieta. No le he dado tantas vueltas a la cabeza como lo hubiera hecho hace unos años. He intentado jugar con la psicología para estar lo más cuerdo y preparado posible por si tenía que volver a jugar.

- ¿Recurrió a algún profesional para compartir esa frustración que podía acumular?

- Me vino bien hablar con varias personas. Recuerdo con mucho cariño la llamada que me hizo Xabier Manzisidor, el entrenador de porteros del Manchester City, con el que coincidí hace años en Zubieta. Me dijo que era una faena lo que me había pasado pero que tenía que seguir adelante por si le pasaba algo a Moyá. Que tenía que estar siempre preparado. Me animó mucho. Mi mujer, mi representante, mi entorno cercano... Todos me han dado cariño y comprensión.

- ¿Ya le ha dado la vuelta a la situación?

- Me encuentro bastante mejor. Los siguientes entrenamientos después de aquello le comenté a Jon Alemán, el preparador de los porteros, que me sentía nulo, vacío. Hace poco me dijo que ya me veía mucho mejor. Es normal, no es fácil llevar el luto deportivo, pero ya lo he superado.

- ¿Alguien le explicó por qué venía un tercer portero?

- No. Yo tampoco pedí ninguna explicación a nadie. Hablé con Jon Alemán algo. A las dos semanas vino Loren a hablar conmigo pero quizás ya era algo tarde. Me dijo que les había salido a última hora esa opción y que la ejecutaron.

- ¿Qué siente cuando ve que Moyá juega en el Villamarín sin apenas entrenarse con el equipo?

- Me dolió mucho. Estás dos años entrenándote para jugar y cuando se lesiona Rulli juega otro que no había entrenado con los compañeros porque llegó la víspera. Lo hizo muy bien, la verdad, pero fue otro mazazo que me llevé. Pero no queda otra que trabajar y levantarse. Mi trabajo es venir a entrenarme bien y marcharme a casa contento con lo realizado.

- Cuando llegó a la Real dijo que era consciente de su rol pero que albergaba el sueño de pelear por una oportunidad, ¿lo ha perdido?

- Cuando vino Loren a ficharme hace dos años me dejó claro que venía como suplente de Rulli pero me dijo que en el fútbol nunca se sabe qué puede pasar. Para sentirme vivo, me marqué el objetivo de competir fuerte por el puesto en los entrenamientos, sabiendo siempre lo que había.

- ¿Qué tal se lleva con Moyá?

- Muy bien. Es un tío fantástico y tenemos muy buena relación. Él no tiene la culpa de nada. Esto es fútbol y el club puede tener todos los porteros que considere oportuno.

- ¿Confía en jugar en Las Palmas?

- Después de todo lo que he vivido este año, ya no espero nada. Quiero entrenarme fuerte y luego aguardar a ver si entro en el once del míster. No me hago ilusiones.

- Pero más opciones de jugar que hace una semana ante el Girona ya tiene...

- Hombre, eso sí, y la esperanza de jugar siempre está ahí, pero no quiero adelantar nada. Estoy curado de espanto y tengo los pies en el suelo. Lo que tenga que venir, vendrá. Mentalmente estoy preparado para todo.

- Ahora con Imanol ser portero no es una profesión de riesgo, ¿no?

- Ahora estamos más arropados, no tenemos que adoptar tantas decisiones de riesgo e intervenimos bastante menos. Ya no nos hacen tantos goles ni tantas ocasiones. Era una de las cosas que venía demandando el equipo: ser más sólido atrás.

- ¿Cómo es posible semejante cambio en unas semanas?

- Con el nuevo míster la gente se ha activado más y hemos trabajado mucho para estar más cerrados y ser más compactos. Antes estábamos más expuestos. Hemos crecido mucho en seguridad defensiva y en ir al ataque. Son distintos estilos, diferentes formas de ver las cosas y hemos cortado esa dinámica mala de encajar tantos goles.

- ¿En este contexto apetecerá más jugar a un portero?

- Sí que pienso que, en esta situación en la que Moyá está lesionado y Rulli sale de una lesión, a ver si puedo aprovechar la oportunidad, pero como digo, sin hacerme ilusiones.

- ¿Le ha dicho algo Imanol?

- Esta semana, no. Antes de saltar al campo me animó mucho y después del partido me felicitó y me dio la enhorabuena.

- ¿Qué objetivo se marca para este final de Liga?

- Tenía la ilusión de volver a la Real, porque es el club que me lo ha dado todo. Una vez aquí me planteé el reto de competir por el puesto y debutar en Primera. Ahora pelearé por tener una oportunidad.

- ¿Se ve aquí el año que viene?

- Me sentaré con Olabe a ver qué me dice. No sé qué intenciones tiene el club, aunque en principio me queda un año de contrato. Hay que valorar muchas cosas antes de tomar una decisión.

- A nivel colectivo, ¿qué objetivo se marca el equipo en estas siete jornadas?

- Intentar quedar lo más arriba posible porque, como nos dijo Olabe, estamos mirando al futuro y lo que pase ahora también es importante. El mensaje de Imanol va en la misma línea.

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