Que sirva de acicate

ÁLVARO VICENTE

La voluntaria limitación rojiblanca ha vuelto a poner en un aprieto a la Real. La marcha de Iñigo es una faena gorda porque nos priva del mejor defensor que ha salido de Zubieta en los últimos años. Si un buen fichaje es la única forma de vender ilusión, Iñigo es la única posibilidad que le quedaba al Athletic, un club con dinero y habituado a gastar.

Este movimiento, más allá de lo deportivo, supone un golpe a la línea ideológica de la Real, un club cuyo sustento pasa por el deseo de sus jugadores de vestir de txuri-urdin toda su carrera. Hoy es cada vez más difícil conseguirlo en un mundo, éste del fútbol, en el que está en juego un vuelco copernico en el mapa debido a la cepa inagotable de petrodólares. Si el Real Madrid y el Barcelona tiemblan por el ascenso del City y el PSG, como para no hacerlo la Real. Pero quiero creer que este golpe va a servir de acicate en todos los estamentos de la Real. En su día la marcha del Loren al Athletic sirvió de ejercicio de reflexión hasta acabar rompiendo con la filosofía y apostar por salir al mercado exterior. Más tarde el fichaje de Joseba Etxeberria llevó a inventar las cláusulas anti-Athletic. Nada me gustaría más que el fichaje de Iñigo también suponga una nueva vuelta de tuerca en la Real.

No va a ser fácil porque después de veinte años en los que se había conseguido evitar las fugas a Bilbao equiparando salarios, el dineral que van a pagarle a Iñigo deja a la Real en una situación complicada, pero insisto en que quizás un terremoto como éste puede hacer que el club, incluidos los jugadores del primer equipo, reaccionen.

A partir de ahí, no hay nada que más me preocupe que el partido del viernes ante el Deportivo. La Real tiene un problema, es frágil defensivamente, y no compite con garantías. Urge ponerle remedio cuanto antes. ¡Y Eusebio, a mi juicio, sigue siendo igual de válido que hace unos meses! Sin Iñigo, este equipo tiene mimbres más que suficientes para no pasar apuros en Primera pero debe corregir el rumbo ya mismo. Está en juego seguir en la categoría y eso sí que me preocupa y no Iñigo.

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