La silla no se perdió en Sevilla

Un penalti inexistente acaba con las pocas opciones que tenía el equipo de Imanol de llegar al séptimo puesto

David Zurutuza elude la entrada de Banega en un lance del encuentro de ayer en Sevilla. /ALTERPHOTO
David Zurutuza elude la entrada de Banega en un lance del encuentro de ayer en Sevilla. / ALTERPHOTO
PEDRO SOROETA

La Real Sociedad cayó en Sevilla y dijo adiós a las remotas opciones de alcanzar el séptimo puesto. Pero no fue ayer, sino meses antes, cuando los blanquiazules dilapidaron su chance europea. Han sido muchos los partidos en los que no se compitió bien frente a equipos inferiores. Han sido muchas las tardes en las que no se supieron gestionar como era necesario ventajas en el marcador. Ocasiones desperdiciadas que al final se terminan pagando. Ya les dije hace un par de semanas que, siendo sinceros, la Real no ha hecho méritos suficientes para llegar a Europa, por mucho que la mejoría sea notable desde la llegada de Imanol.

El partido de ayer no tuvo mucha historia. Ni mucho juego. De hecho, lo decidió un penalti inexistente que le señalaron a Llorente. Pero también es cierto que el mejor jugador de la Real fue su portero, un gran Moyá, y eso dice bastante del encuentro. Curiosamente, a la Real Sociedad le fueron mejor las cosas en la segunda mitad que en la primera, en la que el Sevilla dispuso de más ocasiones. Luego, los de Imanol dominaron más y debieron contar con un penalti a favor en una clara falta a Juanmi, pero esta vez los realistas no encontraron el camino del gol.

El técnico realista solo hizo un cambio, el obligado de Odriozola por Aritz, pero una sustitución que influye mucho en la forma de juego. Porque al igual que en Málaga, las acometidas de Odriozola por la derecha obligaron a Januzaj a meterse por dentro, donde pierde toda su profundidad. Les costó una barbaridad esta vez a los ayer naranjas hacer superioridad en el ataque estático y, a pesar de que lo intentaron durante toda la segunda parte, no acertaron. Claro que los locales contaron de nuevo en los últimos minutos con la colaboración del colegiado, que ayudó al Sevilla a utilizar todas las marrullerías posibles para que no se jugara nada. Banega, por ejemplo, debió ver unas cuatro tarjetas amarillas, y solo vio una.

El Sevilla no está para muchas ferias que digamos, porque el equipo de Caparrós fue de más a menos y acabó pidiendo la hora y ganando con un penalti injusto, sin que a la Real le señalaran otro a favor que cometieron sobre Juanmi.

Pero insisto en que no fue ayer cuando la Real se despidió de Europa. Su remontada era una quimera y ganar prácticamente todos los partidos de los diez últimos no está al alcance de casi nadie.

Pese a todo, el once de Imanol, después de la temporada que lleva la Real, está obligada a seguir peleando como si le fuera la vida en ello cada uno de los dos encuentros que le quedan. Primero ante el Leganés, en el último partido en casa, el que servirá para despedir a Xabi Prieto y el que a la vez será el último de Anoeta con pistas. Y luego, en el Camp Nou. Si había quien soñaba en llegar todavía a Europa, por qué no vamos a soñar con ser el único equipo -si no lo hace mañana el Madrid- que derrote al campeón, el Barcelona, en el encuentro en el que se despedirá a Andrés Iniesta. Después de esta mala campaña, al menos acabar bien serviría para mejorar el ánimo de los aficionados. No es mucho, pero...

LAS NOTAS DEL PARTIDO

Lo mejor
Las paradas de Moyá, que mantuvieron a la Real en el partido en la primera mitad
Lo peor
Actuación muy casera del colegiado, que no midió igual a los dos equipos en las áreas
El dato
Banega hizo méritos para ver al menos cuatro tarjetas amarillas..., pero acabó el encuentro
La clave
El penalti inexistente que puso en ventaja al Sevilla, en una segunda parte de dominio realista

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