Real Sociedad

El sastre de la cuadrilla de Bagur y el extremo del Txistu

I.T. SAN SEBASTIÁN.

El lugar escogido para la entrevista al socio número 1 y 2 de la Real Sociedad no podía ser otro que el museo del club txuri-urdin. No había emplazamiento más idóneo para hablar sobre la historia de la Real, la historia de José Juan Ramos y Ramón Sistiaga. Sin embargo, la anécdota fue que ninguno de ellos lo había visitado aún, abierto desde 2010. Y eso que ambos han vivido en primera persona muchos de los acontecimientos que se muestran en la exposición.

José Juan y Ramón se presentaron en los exteriores del estadio donostiarra con sus esposas, Mari Carmen Zurutuza y Conchi Larrañaga, respectivamente. No fue ningún esfuerzo para ninguno de los cuatro -tampoco para el entrevistador- hablar sobre la Real.

José Juan ha compaginado durante toda su vida el oficio de sastre con su afición por el equipo blanquiazul. Trabajó en la tienda de ropa 'Ramos', ubicada en la esquina de la calle Urbieta y Moraza. «Tenía como clientes a jugadores de la Real», desvela. De hecho, en su cuadrilla frecuentaba el guardameta de los 50, Juan Bagur o el delantero Carlos Basabe, entre otros. «Cuando jugaban en Atotxa, les esperaba en el bar Guillermo de la calle Iparraguirre. Íbamos al bar El Nido, que tenía un ambiente de banderillas», rememora. Ramón, por su parte, administrativo antes de jubilarse, pasó su juventud pegándole patadas al balón en el extinto Txistu. «Jugaba en la playa de lo que me ponían, pero sobre todo, de medio izquierdo», confiesa.

José Juan ya no frecuenta tanto Anoeta como le gustaría. «No puedo andar bien y me limito a ver los partidos en televisión, aunque de vez en cuando me escapo», comenta. Ramón, dependiendo de la hora y el tiempo, va con su mujer y con Salaberria, de su misma cuadrilla, que es el socio número 3 de la Real.

Están expectantes ante la remodelación de Anoeta. «A ver si conocemos el nuevo campo, porque va a ser una maravilla», apunta Juan José, que descubre, además, que fue vicepresidente de la Federación Atlética Guipuzcoana. «Me da pena que se quiten las pistas, pero no se les ha dado uso. No se han hecho los campeonatos de Europa que se podían haber organizado», lamenta.

Cuestionados sobre si el nuevo Anoeta puede recuperar el ambiente del viejo Atotxa, Ramón indica que «con el paso del tiempo, Atotxa se ha ido idealizando. A lo mejor no ha sido tanto como se dice». Juan José le replica rápidamente, «Atotxa es un símbolo. Atotxa y Real es una cosa para siempre».

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