Real Sociedad

El Nápoles se fija como objetivo a Rulli

Gero Rulli se saca un selfie con unos aficionados realistas tras finalizar un entrenamiento en Zubieta.
Gero Rulli se saca un selfie con unos aficionados realistas tras finalizar un entrenamiento en Zubieta. / LOBO ALTUNA

El PSG de Emery quiere ficharle a su portero, Pepe Reina, y el blanquiazul es el elegido si sale el madrileño. El argentino, que está contento en Donostia, no dará un paso adelante si la Real no es capaz de encontrarle un sustituto de garantías

MIGUEL GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.

Qué largos se van a hacer los cinco días que restan hasta que el viernes se cierre el mercado de fichajes. Clubes como la Real cruzan los dedos para que los movimientos de los grandes no terminen salpicándole y pueda perder a alguno de sus hombres básicos en esta semana. En especial su técnico Eusebio, que contiene la respiración sabedor de que cuenta con futbolistas muy apetecibles para equipos con mayor poderío económico. Sobre todo, después del buen arranque liguero, en el que los suyos han sumado seis puntos de seis posibles, algo que no sucedía desde hace quince años.

Hace dos semanas la máxima preocupación residía en que el Barcelona fichara a Iñigo Martínez, una amenaza que ha disminuido pero que hasta el mismo viernes no se considerará extinguida. Sin embargo, en las últimas horas la alerta se ha encendido en torno al futuro de Gero Rulli, al que el Nápoles vuelve a colocar en su punto de mira. Aunque ahora la situación es diferente a la de hace un mes, cuando los rumores sobre el interés del conjunto napolitano en su contratación se dispararon.

Entonces, sus agentes Facundo Fraga y Luciano Galletti trasladaron a la Real una supuesta oferta suya de compra que nunca acabó de concretarse. Y como a las oficinas de Anoeta no llegó propuesta alguna, ahí se quedó la cosa. En un rumor más del verano que no termina de tomar cuerpo.

Ahora el caso parece bien distinto y se debe al fuerte interés del PSG por hacerse con los servicios del guardameta del Nápoles, Pepe Reina. Unai Emery le ve como el portero ideal para el estilo de juego que quiere implantar en el conjunto parisino. Por este motivo, le han puesto encima de la mesa un contrato de dos años con un salario anual de cuatro millones de euros más primas, una propuesta irrechazable para el internacional español, al que a sus 35 años solo le resta esta campaña en la escuadra italiana. El PSG ofrece seis millones por su fichaje y Aurelio de Laurentiis, dueño del Nápoles, pide quince. El técnico Maurizio Sarri no quiere perderlo por nada del mundo, porque supondría un duro golpe para su equipo.

El nombre de Rulli entra en escena a partir de la premisa de que la operación de Reina salga adelante, porque sería el hombre elegido para ocupar la portería de San Paolo. El Nápoles ya se lo ha hecho saber a la Real, aunque siempre dependiendo de que esa primera variable se cumpla. La cláusula del argentino es de 40 millones, una cifra a la que nunca llegarán desde Italia, pero parece que estarían en condiciones de ofrecer cerca de 20 millones a la Real por su fichaje, sin incluir la cantidad que le correspondería al Manchester City, que tiene el 30% de sus derechos.

Una vez expuesta la situación, conviene hacer dos consideraciones. La primera es que se trata de una operación a varias bandas que necesita de una perfecta sincronización entre diferentes clubes en un plazo de tiempo casi récord. Porque no hay que olvidar que, después, la Real tendría que buscarle un sustituto de garantías a Rulli.

Primero deben pactar PSG y Nápoles por Reina, y luego Nápoles, City y la Real por Rulli

El club italiano ofrecería cerca de 20 millones a la Real, sin contar la parte que le daría al City

No parece fácil que tantos actores se pongan de acuerdo con el cierre del mercado encima

En esa operación tan compleja el Nápoles también debería contar con la aprobación del Manchester City, que tiene una opción de compra de 14 millones por el futbolista y debe avalar su salida. Ello pasa, lógicamente, por que reciba su parte del pastel, lo que significaría que el Nápoles desembolsaría en total una cantidad solo por lograr su traspaso de unos 25 millones. Sin contar su ficha. Y eso es mucho dinero. Es cierto que le avalan los ingresos de ser un club que participa en la Champions League y que apretará al máximo al PSG en el precio por Reina, pero aun y así sigue siendo una inversión muy alta.

La segunda consideración es que Rulli no va a dejar tirada a la Real a última hora. Y eso da mucha tranquilidad. Le hace ilusión progresar en su carrera, como ocurrió hace tres años cuando dejó el club de sus amores, el Estudiantes, para venir a San Sebastián y dar el salto a Europa. Mejoría económicamente y tendría la oportunidad de disputar la Champions, el sueño de todo jugador. Pero lleva tres años en Anoeta, se ha ganado el cariño de compañeros y aficionados, y no va a salir por la puerta de atrás. Eso lo tiene claro. Salvo que el club tenga la posibilidad de encontrarle un sustituto de garantías, no va a dar el paso de marcharse sin el aval txuri-urdin.

Lo mismo ocurre en dirección contraria. La Real no le cerrará la posibilidad de seguir progresando si entiende que se queda con las espaldas bien cubiertas. Como sucedió hace dos meses con la venta de Yuri. Eusebio está encantado con él y le gustaría mantenerlo a sus órdenes, pero cuando un club más fuerte económicamente viene a por uno de tus jugadores resulta muy difícil de frenar.

Tiene contrato hasta 2022

La Real se hizo con el 70% de su propiedad el verano pasado mediante una compleja operación por la que pagó siete millones de euros. Previamente, en 2014 había sido comprado por unos cinco millones por el Manchester City y Stellar Group, una agencia de representación de jugadores que se encarga de adquirir los derechos de jóvenes futbolistas, reservándose el Estudiante, su club de origen, un 20%.

Como federativamente sus dueños necesitaban de un club para operar, fue registrado en el Maldonado de la segunda división uruguaya, propiedad de Stellar Group, aunque nunca llegó a vestir esa camiseta. De hecho jugó sus dos primeros años en la Real cedido por la entidad charrúa. Dado que era una situación incómoda tanto para el conjunto blanquiazul como para el jugador, se decidió afrontar su compra.

La cantidad para adquirirlo nunca podía ser inferior a los diez millones de euros, porque era la cifra por la que podía adquirirlo el Manchester City. Así que se ideó una fórmula por la que la Real abonó siete millones por el 70% de su propiedad, con el compromiso de que si no se movía de Anoeta, en 2019 le compraría otro 10% por un millón y así sucesivamente en 2020 y 2021, si siguiese en el club, hasta completar los diez millones por el 100% de su transferencia.

Para que todo cuadrase y no hubiese ninguna suspicacia legal en Inglaterra, el City le compró a Stellar Group su parte del jugador, con lo que el 30% restante de sus derechos pasaban a ser completamente suyos. Además, se guardó hasta 2019 una opción de recompra por 14 millones de euros que puede ejecutar entre el 1 de mayo y el 30 de junio de cada temporada.

Ahora le quedan dos oportunidades para hacerlo, en 2018 y 2019. Después perderá todos sus derechos. Asimismo, en el contrato quedó registrado que se impide su recompra en el mercado de invierno, salvo que abonase los 40 millones de su cláusula, así como su fichaje para hacer negocio con una venta posterior. Si lo compra tiene que ser para jugar en sus filas.

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