Rulli es uno de los nuestros

¿Qué le ha perjudicado sobre todo a Rulli durante su estancia en la Real? Que sus representantes hayan querido correr más de la cuenta con el jugador y su proyección

JAVIER ONDARRETA

Gero Rulli llegó a la Real Sociedad en el verano de 2014 siendo muy joven e hizo lo más dificil: consiguió desde el primer momento que la afición blanquiazul no se acordara de Claudio Bravo. Un mérito indudable para un guardameta sin apenas experiencia, que debutaba en el fútbol europeo y que llegaba a un club cuyo antecesor en el puesto había dejado una impronta de excelente portero antes de ser traspasado al Barcelona.

Rulli aterrizó en la Real sin hacer ruido. Su fichaje exigió al presidente realista Jokin Aperribay grandes dosis de paciencia, para persuadir a los diferentes propietarios del jugador de que la entidad blanquiazul era la idónea para garantizar las condiciones que mejor favoreciesen el crecimiento y progresión de Rulli.

El portero argentino nunca ha tenido dudas sobre la virtualidad de su elección, ha encontrado una excelente acogida en el vestuario, sus compañeros le consideran un gran guardameta y su rendimiento dominante ha estado hasta hace poco a la altura de las expectativas despertadas con su llegada.

¿Qué le ha perjudicado sobre todo a Rulli durante su estancia en la Real Sociedad? Que sus representantes hayan querido correr más de la cuenta con el jugador y su proyección, asesorándole en algunos momentos de forma equivocada, y que su continuidad se haya visto empañada cada verano por su supuesta intención de recalar en otro club diferente a la Real Sociedad.

Compromiso

El compromiso de Rulli con el club blanquiazul no se puede poner en duda. Ha jugado gran número de partidos, a pesar de lesiones o molestias. Siempre ha dado la cara, no se ha escondido. Ahora atraviesa una etapa delicada porque no está acreditado el alto rendimiento de sus dos primeras temporadas. El estilo de juego de la Real Sociedad le obliga a unas prestaciones muy exigentes en su juego con el pie, con balones nada sencillos de controlar para luego devolver en buenas condiciones a sus compañeros. Por ejemplo, hay partidos en los que tiene hasta medio centenar de intervenciones contabilizadas. Además, se le exige evitar goles en situaciones en las que cualquier otro guardameta encontraría también severas dificultades, y tampoco se valoran en su justa dimensión otras intervenciones de mérito que acostumbra a protagonizar en cada partido.

Su aparente indolencia cuando se mueve sobre el terreno de juego le penaliza. Sobre todo, cuando sus movimientos se escrutan en medio de un bache de resultados como ahora padece la Real. En otros momentos más dulces, esa misma manera de desenvolverse le primaría, porque el juicio de la grada sería más benevolente y se entendería como un rasgo de tranquilidad y serenidad que el equipo agradece y necesita.

Rulli lo está pasando mal. Sufre porque las cosas no le están saliendo bien, pero sobre todo porque al equipo le cuesta ganar los partidos. Lo último en lo que ahora piensa Rulli es en ese Mundial de Rusia que le se podría escapar. Lo que más le importa es que la Real recupere cuanto antes la senda de los buenos resultados y él pueda contribuir decisivamente a la consecución de este logro. El portero argentino trabaja cada día a tope en Zubieta, no ha bajado la guardia en ningún momento, se sacrificó para jugar contra el Barcelona cuando su estado físico no era el más idóneo y la fortuna no le sonrió al final. Lo de menos es que su esfuerzo no tuviera el pasado domingo una recompensa en el plano personal. Lo peor para él, es que perdió la Real.

Sus compañeros siguen creyendo en él sin fisuras, pero le ven preocupado y ellos también lo están por ese motivo. Rulli necesita más que nunca el aliento de la afición realista en Anoeta, pero percibe que no lo tiene. Quiere ese respaldo, anhela esa comprensión. No se atreve a pedir ese apoyo, pero está convencido de que si lo tuviera, le haría más fuerte para recuperar cuanto antes su mejor versión en el campo, contribuyendo de esta manera a que la Real regresa al camino de las victorias. Rulli merece un voto de confianza de los aficionados blanquiazules. Es el portero de la Real. Es preciso apoyarle y que se note en Anoeta. Empezando por el domingo, ante el Celta. Porque Rulli es uno de los nuestros.

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