Real Sociedad

Roberto López Ufarte: «Sigo pensando que podría haber jugado más temporadas en la Real Sociedad»

Roberto López Ufarte posa con un balón de la Real. / MICHELENA
Exjugador de la Real Sociedad

El autor de uno de los dos goles del último título de la Real, que ayer cumplió treinta años, rememora aquel partido ante el Atlético en La Romareda

ÁLVARO VICENTE

Fue protagonista en los cuatro títulos que tiene la Real Sociedad: provocó el penalti del 0-1 en la primera Liga lograda en El Molinón, marcó gol en el segundo título de Liga en el partido ante el Athletic en Atotxa y lo mismo, en el choque de vuelta de la Supercopa. Roberto López Ufarte (Fez, 1958) abrió el marcador en la final de Copa de Zaragoza ante el Atlético de Madrid, de la que se cumplieron ayer treinta años. Ese gol en La Romareda fue el 129 con la camiseta de la Real, el último tras doce temporadas, porque tras aquel inolvidable partido fichó por el Atlético.

-¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza al recordar la final de Copa de Zaragoza?

- El último título de la Real Sociedad, mi último título y mi último partido con la Real, el 474. Cómo no, el calor agobiante y los mosquitos que habían ese 27 de junio de 1987 en La Romareda, y el gol tan bonito que logré en los primeros diez minutos de partido. Fue un día fantástico.

«Me consuela que mi último partido con la Real llegó de la mejor forma, con un título»

-¿Conocía ya que ese iba a ser su último partido en la Real?

- Sí, porque en la Real me habían abierto la puerta alegando que venían jugadores por detrás a los que había que dar paso, esas cosas que se dicen cuando alguien entiende que te estás haciendo mayor... Es una decisión que siempre cuesta aceptar pero ante la que poco se puede hacer. Treinta años después sigo pensando que podría haber jugado más temporadas en la Real y ser hoy el jugador con más partidos con esta camiseta. Me queda el consuelo de saber que mi final en la Real como jugador llegó de la mejor forma posible, con un título.

-Hace una pausa.

- Recuerdo que jugué con alguna molestia en la rodilla, algo raro en mí porque las lesiones me respetaron durante mi carrera deportiva. Comencé el partido con una venda en la rodilla izquierda, la buena, que me tuve que quitar en el transcurso del mismo porque me molestaba. Semanas antes había tenido un esquince de ligamento lateral externo en la rodilla y durante un tiempo, entre febrero y marzo, no pude seguir la dinámica de trabajo del grupo. Eso sí, no quería perderme la final por nada del mundo. La terminé jugando, pero no fui capaz de aguantar los 120 minutos, en el 103 me sustituyeron por Martin Begiristain. El cambio fue obligado porque estaba, estábamos, extenuados. Era preferible dar entrada a un jugador de banquillo que mantenerme en el campo.

«Sigo pensando que podía haber seguido y ser hoy el jugador con más partidos en el club»

-Al ser sustituido, un especialista como usted en los penaltis, se quedó sin tirar.

- Marcaron Bakero, Mujika, Begiristain y Larrañaga. Seguí el desenlace de la tanda de penaltis abrazado a Txiki Begiristain, que no era un especialista. Por suerte, ya sabemos cómo acabó.

-¿Usted sabía que el equipo en el que iba a recalar era el Atlético?

- Sabía que iba a salir de la Real pero no a dónde. Jesús Gil había llegado como un terremoto a la presidencia del Atlético de Madrid, se hablaba del posible fichaje de Futre, de la llega de Menotti al banquillo... Yo sabía que si se concretaba el fichaje de Menotti iba a tener muchas oportunidades de recalar en el Atlético porque era un entrenador que en su etapa en el Barcelona siempre me ponía por las nubes en cada comparecencia, decía que el jugador que más le preocupaba de la Real era yo, incluso en un libro escribió que era un jugador diferente. Fue acabar la Copa y comenzar los rumores.

-La final arrancó de maravilla con su gol en los primeros minutos.

- Al saberse que era mi último partido, había dudas en el entorno de cómo podía responder, así que ese gol borró de un plumazo cualquier duda. Bakero me dio un pase increíble de chilena que sorprendió a todo el mundo. Todavía hoy no sé qué hacía yo en el borde del área, supongo que la intuición me llevó a recibir ese pase. Fue un golpeo secó, un solo toque con la zurda. Si llego a intentar algo distinto seguro que no hubiera hecho el gol porque el portero Abel era fantástico en el uno contra uno.

«Seguí el desenlace de los penaltis abrazado a Txiki Begiristain, que no era un especialista»

-¿Por qué dice eso?

- Porque después de ver repetido el gol muchas veces creo que lo resolví de la mejor forma posible: a un toque, como hacía Hugo Sánchez, porque de otra forma el portero se me hubiera echado encima, como hacía Arconada, el mejor en esas situaciones.

-Ese gol bajó los humos al Atlético, que llegaba con el papel de favorito.

- Sí, porque también era un equipo grande en esa época. A nosotros nos complicaba mucho las cosas, era uno de los equipos que venía sin miedo a Atotxa. Eran guerreros. Sabíamos que si no nos empleábamos al cien por cien no íbamos a ganar. La Copa no era un torneo fácil. ¿Sabes qué?

-Usted dirá.

- En esa época había que ir a tope en todos los partidos de la Copa porque las primeras eliminatorias se jugaban a un solo partido en el campo del rival de menor categoría. Era dificilísimo ganar. En Montijo, donde ganamos 0-1, me expulsaron raro en mí, y se armó la marimonera. Por suerte, quedó en anécdota. Hace unas semanas, treinta años después, volvimos a Montijo a jugar un amistoso con los veteranos de la Real, en el que participé durante 45 minutos, algo nada habitual porque cuando cumplí los cincuenta decidí colgar las botas definitivamente. En Montijo nos trataron de cine. Los veteranos del lugar nos seguían agradeciendo que en su día presentáramos en esa eliminatoria el equipo titular. Nosotros no teníamos segundo equipo y jugábamos todos los partidos a cara de perro. Nos costó la tira llegar a la final. En semifinales superamos al Athletic con un gol en San Mamés. Fue la eliminatoria que mejor supimos jugar porque el empate a cero en la ida en Atotxa con dos jugadores menos era un resultado fantástico. Estábabamos convencidos de que íbamos a ganar en San Mamés.

«Jugamos todos los partidos a cara de perro, nos costó la tira llegar a la final»

-La Real no perdió una eliminatoria desde aquel madrugón en Oviedo ordenado por Toshack tras perder 2-1.

- Desde noviembre de 1985, en la primera temporada de Toshack en la Real hasta la final de Copa de 1988 no se perdió una sola eliminatoria. Nos levantó a las cuatro de la mañana. Al año siguiente ganamos la Copa en Zaragoza y al siguiente, yo ya no estaba en el equipo, solo se perdió la final de Madrid contra el Barcelona. Dos años sin perder una eliminatoria, con un título y un subtítulo.

-Volvamos a la final.

- El aficionado de la Real vibró en La Romareda tanto como en el primer título, si bien, la tarde de El Molinón fue el mejor día de mi vida deportiva. La Copa puso la guinda a una generación irrepetible que había ganado dos títulos de Liga y una Supercopa. Merecíamos ganar esa Copa. Para nosotros era importante no salir de vacío de esa final. Siempre digo que las finales se juegan para ganarlas porque si no ganas se te queda una cara de tonto...

-Pero usted no ha perdido ninguna final.

- Pero la Real sí, en la temporada siguiente ante el Barcelona. Estuve presenciando aquel partido en la grada. Si pierdes una final, queda la sensación de que no has hecho nada, es un duro palo. Es como cuando perdimos la imbatibilidad en 1979, en el mejor año de nuestra vida. La gente recuerda que hicimos un gran fútbol, pero no hubo título.

-Resulta curioso que diga que el mejor año de su vida deportiva fue el que no ganaron el título. Perdieron la imbatibilidad en Sevilla después de 32 partidos en un partido que usted no jugó.

- El nombre de Bertoni todavía retumba. Él fue el que marcó dos goles. Dicen que si yo hubiese jugado... No jugué porque estaba ingresado en la clínica San Antonio con un cólico nefrítico que me terminó llevando a quirófano en Barcelona con una estenosis de uréter. Ese día lloré en la cama escuchando por la radio el partido de Sevilla.

«El día del gol de Bertoni lloré en la cama del hospital escuchando el partido por la radio»

-Eusebio, el entrenador de la Real, ejerció las labores de comentarista para TVE en la final de Copa.

- Casualidades de la vida. No lo sabía.

-Terminó la final y usted tomó rumbo al Atlético.

- Menotti hizo todo lo posible para ficharme. La temporada empezó bien, ganamos 0-4 en el Bernabéu con dos goles míos, pero todo se torció cuando llegó el invierno. Algunos jugadores como Futre o Alemao no acabaron de adaptarse y Gil echó a Menotti. Desde ese momento solo jugué un partido más que nada para anunciar que todavía estaba vivo...

-¿Hubo opciones de volver a la Real?

- Fue una intención, pero no se concretó. Acabé en el Betis, donde colgué las botas.

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