Derbi guipuzcoano

Riesgo y José Ángel, dos exrealistas en la corte de Mendilibar

Cote y Riesgo caminan sobre el césped de Atxabalpe, las instalaciones en las que se entrena el Eibar./MORQUECHO
Cote y Riesgo caminan sobre el césped de Atxabalpe, las instalaciones en las que se entrena el Eibar. / MORQUECHO

Las trayectorias de Riesgo y José Ángel se cruzan en Eibar y mañana en Anoeta volverán al vestuario del visitante. El lateral ha encontrado los minutos que buscaba y el portero aguarda su turno ante la titularidad de Dmitrovic en la Liga

OSKAR ORTIZ DE GUINEAARRASATE.

El fotógrafo dirige su gran angular a menos de un metro de José Ángel Valdés, Cote, y Asier Riesgo, que posan para este periódico sentados en la grada de Atxabalpe, en Arrasate. «¿No es mejor sacar la foto sobre el césped?», sugiere el lateral asturiano. «Ahora vamos para abajo», conviene el reportero. Ya sobre la hierba del campo en el que habitualmente se ejercita el Eibar, el disparador de la cámara no cesa. «¿A ver qué tal han quedado?», vuelve a requerir Cote. Ante la risa del portero, Félix Morquecho cuelga su cámara del cuello del defensa armero: «¿Cuál te gusta?». Y Cote duda aún menos que cuando sube por la banda izquierda: «Esta», responde tras detenerse en la que acompaña a este reportaje.

Durante la sesión fotográfica, Riesgo se muestra más despreocupado que su compañero. «Es que hace poco un amigo me estuvo explicando algunos conceptos de encuadre y demás, y ahora me interesa más la fotografía», aclara Cote. El ambiente es distendido. La víspera de esta lluviosa mañana del lunes -el día en el que se concertó este reportaje- el Eibar había sumado su sexta jornada liguera consecutiva sin vencer. Sin embargo, el empate (2-2) ante el Leganés en Ipurua había dejado un poso dulce en la plantilla, pues vino precedido de un 0-2 al descanso que Arbilla y Charles repararon en la segunda mitad. «Hicimos uno de los mejores partidos de la temporada», opina Cote. «Supimos reaccionar y el segundo tiempo fue muy bueno. Les metimos en su campo», añade Riesgo. «Hicimos méritos incluso para ganar», coinciden. «Hay que seguir peleando».

El siguiente combate es el derbi guipuzcoano de mañana en Anoeta, un estadio que ambos conocen a la perfección. Más el debarra, pues se forjó en Zubieta y defendió la portería local varias temporadas. El gijonés vistió la elástica txuri-urdin durante dos campañas. Riesgo ya había dejado el club.

Sus carreras futbolísticas se han unido en Eibar, donde se muestran «felices». Llegaron en circunstancias similares: con un acuerdo por tres temporadas tras renunciar a una de contrato en Oporto (Cote) y Osasuna (Riesgo). El portero, que renovó hasta 2019, vive su tercer ejercicio en Ipurua. El lateral, el primero.

El asturiano ha sido titular en siete de las diez jornadas ligueras. «Por eso vine a Eibar, en busca de continuidad», algo de lo que había adolecido en distintos momentos de su carrera en Donostia, Oporto y Villarreal. El debarra solo se ha puesto los guantes en la derrota copera ante el Celta (1-2). El serbio Dmitrovic, que llegó en pretemporada para cubrir la baja por lesión de Yoel, es el elegido por Mendilibar en la Liga. A Riesgo le toca «estar preparado. La temporada es larga y al final todo el mundo tiene su oportunidad, aunque para un portero es más complicado porque solo juega uno».

Sensaciones diferentes

Salvo sorpresa, Riesgo será suplente en Anoeta, pero «sin ninguna duda, es especial jugar ante la Real. Ha sido mi equipo desde pequeño. Empecé con 11 años. Me he formado como persona y futbolista allí. Aunque llevo ya unos años fuera, eso no se olvida. Solo puedo estar agradecido a la Real».

Quizá porque no ha disputado ninguno, Cote no vibra en la misma medida ante el derbi. «Como no soy guipuzcoano, lo afronto como un partido más. Es normal que en Gipuzkoa se sienta más y haya un buen ambiente. Pero solo pienso en intentar sumar los tres puntos, que llevamos un tiempo sin ganar».

Riesgo, el también exrealista Dani García (lesionado) y el joven donostiarra del filial Imanol Sarriegi son los únicos guipuzcoanos con un dorsal armero. Sin embargo, Riesgo subraya que «hay mucha rivalidad sana. Así lo percibimos cuando hemos visitado Anoeta y cuando la Real ha venido a Eibar. Para el club y la afición es un encuentro especial».

Desde que dejó Osasuna y Pamplona, Riesgo vive en Deba, donde también residía en su etapa realista «salvo un año» en San Sebastián. Valora «poder estar estos años en casa con mis tres hijos y mi familia. Además, estos dos últimos años hemos disfrutado en el campo. Es un lujo». Por tradición, muchos debarras son seguidores de la Real, pero el portero observa que «poco a poco hay más aficionados» azulgranas. «Hay mucha gente de Eibar que veranea en Deba y se crea afinidad. Gente de Deba va a gusto a Ipurua».

No mucho más lejos queda Zarautz, donde se ha establecido Cote. «Es un pueblo tranquilo y todo lo tengo a mano. Ya lo conocía de mi etapa en la Real. Aunque me encanta Donostia, lo elegí porque me queda más cerca para ir a entrenar». Sonríe cuando le preguntamos si ha detectado que el Athletic tiene numerosos seguidores en Zarautz. «No hago mucha vida fuera de mi casa», se justifica. Tampoco «aún» ha encontrado su 'txoko' predilecto. «Hago una vida normal, muy tranquila».

Los años en blanco y azul

Desde que llegó al Eibar, Cote no ha quedado con ningún antiguo compañero realista. «Suelo hablar de vez en cuando con Xabi (Prieto)». Guarda «muy buenos recuerdos» de su bienio como txuri-urdin, cedido por la Roma. Fueron días de vino y rosas. «El primer año entramos en Champions» en aquel inolvidable ejercicio con Philippe Montanier. En el siguiente, con Jagoba Arrasate, «nos faltó experiencia» y «no dimos la talla, pero merecimos algún punto más. En la Liga nos metimos en Europa y luego ya me fui y la Real no pasó la previa de la UEFA». Conserva «muy buenos recuerdos del club, de sus trabajadores, de los jugadores, de Donostia...».

Más longeva fue la trayectoria de Riesgo y, como tal, hubo de todo. Tras año y medio cedido precisamente en el Eibar, la Real lo repescó en marzo de 2004, ante la lesión de Westerveld en los últimos meses de Raynald Denoueix en Donostia. Compartió titularidades y suplencias primero con Alberto y luego, en Primera y en Segunda, con Bravo. Incluso un año, tras su cesión al Recreativo, convivió en la portería con el chileno y Zubikarai. Fue la temporada del ascenso, tras la que ya recaló cinco años en Osasuna.

Durante este tiempo «la Real ha cogido muy buena dinámica, con años muy buenos, de disfrutar, compitiendo a un nivel muy alto y sacando bastantes jugadores». Mantiene relación «con Agirretxe, con Markel antes de irse, con Zuru me suelo ver...», pero con el que más, «con Xabi Prieto. Es de mi edad (1983). Vino a la Real en juveniles y desde entonces llevamos una vida bastante paralela». Admira al capitán. «Es impresionante seguir tantos años a ese nivel. Eso es algo para unos elegidos».

La necesidad azulgrana

Riesgo recuerda con naturalidad su salida de la Real. «Me tocó tomar otro camino y estoy orgulloso de mi trayectoria. Allá donde he ido, he intentado dar lo mejor de mí. No me arrepiento de nada». Tampoco Cote mira atrás con remordimientos. Con 21 años emigró de Gijón reclamado por la Roma de Totti y Luis Enrique. Una temporada después, el técnico dejó Italia y Cote fue cedido a la Real. Traspasado al Oporto, nueva cesión al Villarreal para acabar en Eibar. «De todos los pasos se aprende algo. Todos han sido buenos para mí».

De aquel bisoño que se llevó a Preciado y Mareo en el corazón «no sabría decir qué queda. Ahora soy más consciente de todo y en el campo todo lo hago con más pensamiento. Aunque sé que no es positivo pensar las cosas demasiado».

Quizá por ello es pragmático a la hora de hablar de la situación del Eibar, que no ha tenido el arranque deseado. «Sabemos que va a ser duro y que vamos a estar en esa pelea» y aboga por «hacernos más fuertes en casa», algo en lo que también incide Riesgo. «Veníamos de dos años inesperadamente muy buenos, y este no estamos siendo tan solventes sobre todo en Ipurua. Pero si ves los presupuestos de los clubes, es normal que estemos peleando los puestos de abajo». En un derbi, sin embargo, consideran que las fuerzas se igualan. Apuestan por el 0-1. «Llevamos tiempo encajando goles y necesitamos sentirnos seguros». Palabra de portero y defensa, Riesgo y Cote, dos exrealistas en Eibar.

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