Real Sociedad

El regreso más triste de Charly

Once meses después. Carlos Martínez se dispone a efectuar un saque de banda durante el choque de ayer en Anoeta. / LOBO ALTUNA
Once meses después. Carlos Martínez se dispone a efectuar un saque de banda durante el choque de ayer en Anoeta. / LOBO ALTUNA

Carlos Martínez volvió a jugar tras su lesión en la rodilla en uno de los días más duros para la Real en la era Eusebio

RAÚL MELERO

Lo que se presumía como una vuelta plácida, un buen test para coger sensaciones, noventa minutos para terminar de decir adiós a una lesión; se convirtieron en un descenso al averno. Una autopista hacia el infierno, que dirían los ACDC.

A Carlos Martínez le tocó vivir uno de esas noches que nadie quiere. Lluvia, frío y eliminado por un Segunda B que remontó tres goles a un equipo de Primera División. Difícil de imaginar, pero cierto. El navarro volvió once meses después. En Los Cármenes fue el último partido que disputó el lateral realista un 17 de diciembre de 2016. Un encuentro que la Real venció por dos tantos a cero. Charly ha llevado su lesión con la tranquilidad habitual. El navarro siempre confía en sus posibilidades y en los más de diez años que lleva en la primera plantilla txuri-urdin así lo ha demostrado. Ni cuando parecía que Estrada o Zaldúa le iban a quitar el puesto y llevarle al ostracismo del banquillo. El expreso de Lodosa siempre terminaba jugando y ayer su melena se volvió a reencontrar pegada a la línea de cal del flanco derecho realista. Sin embargo, no será un día para recordar. Sí por el retorno al campo. No por una dura derrota que parecían haberse borrado ya del día a día blanquiazul.

Porque seguro que a Carlos Martínez le pasaron por la mente imágenes como aquella en Mendizorroza cuando el Alavés remontó dos goles y truncó el regreso a Primera o cuando el Mallorca metió cuatro tantos en seis minutos apeando a la Real del torneo del KO.

Desde el 17 de diciembre pasado, en Granada, Carlos Martínez no disputaba un encuentro oficial

El lateral empezó en modo diesel. En términos de Fórmula Uno sería algo así como 'con el mapa de ahorro de combustible'. En ataque tocó el esférico sin miedo, trató de asociarse, crear líneas de pase en ataque posicional sobre todo para Diego Llorente y se fue animando. Con los tantos del central y Juanmi, la tranquilidad del resultado se apoderó de todos, también del expreso de Lodosa. Había partido para ir cogiendo el tono, para empezar a doblar a los compañeros y poner centros. Puso uno en el minuto 16. Parecía que el navarro empezaba coger temperatura. Llegó el descanso. Y con él, el drama.

Llegó la remontada. Los pitos del respetable. La noche pintaba fea. Nervios. Tensión. Ya no era un día para irse hacia arriba con comodidad sino que el resultado apretaba y un fallo podía ser fatal. Charly se estiró en un par de ocasiones pero quizá los minutos y el campo empezaron a pesar. Esa autopista hacia abajo que suele ser la banda derecha para el '2' realista, comenzó a picar hacia arriba. Y llegó el tercero. Y con él la tragedia. Una catástrofe. Lleida, Numancia, Beasain, Hospitalet, Mirandés o Zamora. Un triste episodio más.

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