Regreso a casa... y como en familia en Zubieta

Alai, que mira fijamente a Xabi Prieto justo antes de pedirle un autógrafo, y Susana, dentro del campo, se lo pasaron en grande ayer en Zubieta./ARIZMENDI
Alai, que mira fijamente a Xabi Prieto justo antes de pedirle un autógrafo, y Susana, dentro del campo, se lo pasaron en grande ayer en Zubieta. / ARIZMENDI

Susana Berro, jugadora del equipo de la Liga Genuine de la Real, compartió unos minutos en el césped con Agirretxe

KAREL LÓPEZSAN SEBASTIÁN.

Se podría decir que Susana Berro, una de las jugadoras que forman el equipo de la Liga Genuine de la Real Sociedad (personas con discapacidad intelectual), cumplió ayer uno de sus sueños.

La joven compartió unos minutos con Imanol Agirretxe, que se ejercitó en solitario en el campo José Luis Orbegozo de Zubieta antes de que lo hicieran sus compañeros. Susana, que volverá a jugar con la Real en la ya citada liga en enero, acudió ayer a las instalaciones realistas como todos los sábados para ejercitarse junto a sus compañeros. Después tenían una charla sobre nutrición y al acabarla, mientras esperaba a su madre, Susana saltó unos minutos al campo para acompañar al delantero txuri-urdin en sus carreras.

«Juego en el equipo de la Real de la Liga Genuine. Quería correr un poco con Agirretxe. Pobrecillo. Está lesionado y quiero que se recupere», destacaba Susana tras salir del campo justo antes de dirigirse al z2 para ver al resto de jugadores entrenarse.

«Juego en el equipo de la Real de la Liga Genuine y después de entrenarme quería correr con Agirretxe»

«Es calladito. Aunque es normal. Yo ya había terminado mi sesión y él estaba concentrado. Hay que estar serio durante el entrenamiento», seguía la jugadora de 21 años de edad, que después no dudó en fotografiarse con todos los jugadores de la Real que podía.

Día de autógrafos

Una decena de niños y niñas, acompañados por sus padres, vivieron la sesión de ayer en Zubieta. Un entrenamiento en el que, como decía Álvaro Odriozola, llegó «después de no haber dormido prácticamente. Cuesta después de la adrenalina del partido».

En Zubieta también estuvo Alai, un joven alumno del colegio Presentación de María de Urnieta. El viernes de la pasada semana, Agirretxe visitó el centro, aunque Alai, como explicaba su madre, se quedó sin su autógrafo. «Eran demasiados y era muy difícil, aunque sí se sacaron una foto». Una imagen que llevaba impresa y que no dudaba en mostrar el joven, que vio cómo en esta ocasión sí lograba el autógrafo del usurbildarra. Fue el primero de muchos, porque su camiseta txuri-urdin acabó repleta de ellos. Él, por supuesto, encantado.

Otros jóvenes aficionados también pidieron a los jugadores realistas que firmaran sus camisetas. Alguno de ellos incluso exclamó lo siguiente mientras Willian José tocaba su espalda: «Me haces cosquillas». Fue una jornada de sonrisas en Zubieta.

De la Bella, junto a su hijo

Al entrenamiento también acudieron la mujer y el hijo de Alberto De la Bella. Siguieron toda la sesión, para alegría del joven, que no dejaba de fijarse en su aitatxo.

Cuando los titulares completaron su entrenamiento, alguno de ellos se fue con él a una de las porterías para jugar un poco con el balón. Odriozola se mostró muy cariñoso, aunque, por supuesto, no tanto como el propio padre del niño, que tardó unos minutos más en acabar.

«Es un poco calladito, aunque es normal: yo ya había terminado mi sesión y él estaba concentrado»

Compartió cerca de cinco minutos junto a su hijo, que trataba de regatear al lateral txuri-urdin mientras su madre conversaba con otros jugadores de la primera plantilla. Hasta que ella también salto al césped y se unió.

En definitiva, tras el viaje nocturno desde Girona, la de ayer fue una sesión muy familiar.

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