Real Sociedad

Real Sociedad: Una pica en la cuna de la revolución rusa

Pardo, Navas, De la Bella, Januzaj, Kevin, Llorente, Aritz, Canales y Juanmi corretean ayer sobre el césped del Estadio Prestovski. / ENVIADO ESPECIAL GRÁFICO: JOSÉ MARI LÓPEZ
Pardo, Navas, De la Bella, Januzaj, Kevin, Llorente, Aritz, Canales y Juanmi corretean ayer sobre el césped del Estadio Prestovski. / ENVIADO ESPECIAL GRÁFICO: JOSÉ MARI LÓPEZ

La Real Sociedad quiere reivindicarse ante el Zenit en la salida de más relumbrón de esta fase de grupos

MIGUEL GONZÁLEZ SAN PETERSBURGO.

¿Cómo dejar huella en una ciudad cargada de historia? Ese es el gran reto al que se enfrenta la Real hoy en San Petersburgo, un lugar del que uno se enamora al primer vistazo. Basta con el trayecto desde el aeropuerto hasta el hotel Park Inn de la avenida Nevsky para sentir el hechizo que este lugar provoca en el visitante. Se hace difícil juntar estas líneas sin caer en la tentación de mirar por la ventana para ver cómo fluye la vida por la principal arteria de la ciudad, repleta de tiendas, restaurantes, teatros y hoteles como el nuestro. La gente se la recorre de arriba a abajo, desde la estación del ferrocarril a Moscú al río Neva, sin reparar en el reloj. Aquí no hay prisas ni estrés, quizás porque el día es tan largo que hay tiempo para todo. Anochece pasadas las diez. Las hojas de los árboles caídas en la acera nos recuerdan que el otoño ya ha llegado.

Aquí vivieron su ocaso los zares hace justo cien años, cuando estalló la revolución rusa en 1917 (se cumplen ahora 100 años). Esta ciudad fundada por el zar Pedro I el Grande en 1703, convertida en la segunda metrópoli de Rusia con cinco millones de habitantes y una de las más bellas de Europa, fue la tumba para la dinastía Romanov. En la estación de tren Finlandia, Lenin arengó a los soviets antes de tomar el Palacio de Invierno, última residencia del zar Nicolás II antes de ser derrocado y ajusticiado junto con su familia unos meses después. Allí, en su balcón, colgaron los bolcheviques la bandera roja. Igual que hoy quiere plantar la Real la txuri-urdin en lo más alto del Estadio Krestovski, el más moderno del mundo y también el más caro, ya que en su construcción se han invertido cerca de 800 millones de euros. Más que en Wembley.

La Real, al igual que San Petersburgo, también tiene su historia. Y aunque ahora llegue con la moral algo tocada después de estas tres últimas derrotas, un vistazo a su pasado nos recuerda toda su grandeza. Hace ahora treinta años que cruzó por primera vez la frontera de la entonces Unión Soviética para medirse en la Recopa al Dinamo de Minsk, cuatro años antes de que Bielorrusia obtuviera su independencia. Y las cosas han cambiado lo suyo.

Ayer, un cómodo vuelo nos trasladó desde Bilbao hasta San Petersburgo en poco más de cuatro horas y cruzar el control de pasaportes fue más rápido que hacerlo cualquier día en Biarritz. Entonces, la Real vivió una odisea hasta llegar a su destino. Curiosamente, también la niebla le impidió despegar desde Foronda y tuvo que irse hasta Sondika para hacerlo. La sorpresa llegó cuando, una vez allí, la expedición fue retenida en la aduana. La policía soviética quiso requisar el jamón, el queso y otros alimentos que llevaba para la ocasión al célebre cocinero Javier Arbizu. No se hizo la luz hasta que la Real amenazó con no jugar el partido y algún miembro de la UEFA tomó cartas en el asunto. Una anécdota de la que supimos ayer durante el viaje y que demuestra el recorrido que tiene este club en Europa. Aquel partido acabó con empate sin goles, insuficiente para pasar la eliminatoria tras el 1-1 de Atocha. Fue una pena porque allí estaban los Arconada, Górriz, Zamora, Rekarte, Txiki y Bakero, entre otros, que ese año quedaron subcampeones de Liga y Copa. Pero les tocó tan pronto esta ronda que les pilló por sorpresa.

Casi como en la última visita a Rusia de hace tres años ante el Krasnodar de infausto recuerdo. Muchos protagonistas de entonces tratarán de sacarse la espina hoy ante el Zenit. El otro viaje a este país fue bastante más satisfactorio, ya que en la 98/99 se ganó al Dinamo de Moscú por 2-3, con doblete de Kovacevic y otro tanto de De Pedro de penalti. Ya firmaríamos un resultado parecido esta noche, porque significaría dejar encarrilado el pase para dieciseisavos de final y romper una mala racha de tres partidos.

Un Zenit enrachado

A la Real no le espera un partido sencillo. Más bien todo lo contrario. Sobre el papel, es el más difícil de los seis de esta fase de grupos de la Europa League. El Zenit, que es líder destacado de la Liga rusa, se encuentra en su mejor momento y tratará de hacerlo valer, como hace dos semanas en Macedonia, donde goleó al Vardar a domicilio por 0-5. Viene de ganar fuera al Krasnodar, por lo que su ventaja sobre el Lokomotiv es de cuatro puntos. El campeonato comenzó en julio, aún no ha perdido ningún partido y solo ha encajado tres goles. Ocho victorias y tres empates le contemplan. Su único borrón ha sido la eliminación en la Copa ante un rival de inferior categoría, el Dinamo San Petersburgo.

La Real, por su parte, llega después de una semana en la que ha acumulado tres derrotas consecutivas que han frenado su gran arranque de curso. Pero Europa es otra historia y los resultados ligueros no sirven como referencia para medir sus posibilidades esta noche.

En lo que respecta al once, las principales novedades podrían estar en defensa, donde Navas y Llorente formarían como centrales para dar un respiro a Aritz. En la izquierda también jugaría De la Bella por Kevin. En el centro del campo el técnico no tiene tantas alternativas, pero con el encuentro del domingo contra el Betis encima, no sería descartable que Illarramendi o Prieto tuviesen descanso. Arriba puede alinear a cualquiera, porque es la línea en la que más efectivos cuenta, por mucho que Vela se haya quedado en casa.

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