Real Sociedad

La Real Sociedad hace lo imposible para que Moyá esté en el Villamarín

Eusebio y Moyá estrechan sus manos a la llegada al hotel de concentración, anoche en Sevilla./RS
Eusebio y Moyá estrechan sus manos a la llegada al hotel de concentración, anoche en Sevilla. / RS

El portero mallorquín no pudo volar a San Sebastián por la nieve y se unió al equipo en el hotel en Sevilla: «Ha sido todo rápido, ajetreado, pero ya estoy». El nuevo guardameta apunta a titular en la visita de la Real al campo del Betis, este jueves a las 19.30 horas

ÁLVARO VICENTESAN SEBASTIÁN.

En una temporada en la que casi nada le sale a derechas a la Real Sociedad -Iñigo se marcha al Athletic, Vela pone rumbo a Los Ángeles, Willian José se lesiona en su mejor momento, un Segunda B deja al equipo fuera de la Copa, los dirigentes de Qbao son detenidos...-, la llegada de Moyá al equipo solo podía resultar rocambolesca. Otro guion distinto, acorde a lo establecido, con el periodo de aclimatación que todo nuevo jugador necesita, no hubiera encajado en esta temporada. Lo de Moyá se ha hecho en un abrir y cerrar de ojos. Tan rápido, tan a la carrera, que ni siquiera le dio tiempo al portero de poder anunciarles su decisión a todos los compañeros de vestuario en el Atlético. Algunos se enteraron por la prensa. «Suerte que el presidente Aperribay tiene oficina en Madrid y hemos podido hacer todo muy rápido, ha sido ajetreado, pero ya estoy», confesaba ayer, en un discurso ágil como cuando se pone bajo palos.

Moyá sabe que llega para jugar ya, para candar la portería de una vez por todas, o al menos es lo que la Real, de forma indirecta, trasladó ayer al hacer todo lo posible para conseguir que hoy el portero esté en el Villamarín (19.30 horas). Una vez cerrado el preacuerdo en la noche del martes, a cambio de 2,5 millones de euros, la consigna era clara: Moyá tenía que estar hoy con la Real en Sevilla. No podía repetirse 'otro Mestalla', cuando diez jugadores hicieron méritos para sumar y uno no estuvo a la altura.

El temporal de nieve no le permitió viajar ayer a San Sebastián como tenía previsto para poder entrenarse al menos una vez con sus nuevos compañeros en Zubieta. En otra circunstancia, sin tantas apreturas en la clasificación, sin estar el foco puesto en la portería, quizás la Real habría aplazado su llegada, habría esperado al siguiente partido, pero nada de eso: en lugar de tomar el avión a Hondarribia, la Real le sacó un billete de AVE para viajar desde la estación de Atocha con destino a Santa Justa en Sevilla. No había tiempo que perder. Tanta es la necesidad que el propio jugador barajó la posibilidad de desplazarse en coche a San Sebastián con idea de entrenar, pero finalmente se optó por reunirse con el equipo en el hotel de Sevilla como así fue. Allí, confesó que hace un tiempo tuvo opción de vestir de txuri-urdin. «En su día, antes de renovar, surgió la opción de llegar libre a la Real, pero al final el Atlético me ofreció continuar y acepté».

«Se ha presentado una oferta inesperada pero a la vez irrechazable», confiesa el portero mallorquín

Sin haberse concretado todavía una fecha para su presentación como nuevo jugador de la Real, a Moyá le vistieron de blanquiazul, posó para los medios del club en el hotel de Sevilla, trasladó sus primeras impresiones de lo que supone fichar por la Real, conoció al cuerpo técnico encabezado por Eusebio y a sus nuevos compañeros, y sin tiempo para mucho más se acostó sabiendo que hoy estará en la portería de un equipo que hace nada, a lo sumo 72 horas, veía por el retrovisor e inmerso en una batalla muy distinta a la que estaba viviendo en el Atlético de Madrid. Y a las órdenes de un entrenador que hace nada proclamaba a los cuatro vientos que tenía suficiente con Toño y Zubiaurre para cubrir la ausencia del lesionado Rulli y que ayer giró su discurso 180 grados para señalar que la competencia de tres porteros es lo que siempre ha buscado.

Por no mencionar la labor de la dirección deportiva en esta ocasión al apostar por un segundo portero de perfil bajo que no hiciera sombra a Rulli y que se ha demostrado incapaz de dar un paso al frente cuando ha sido necesario.

«Tanto el cuerpo técnico como la dirección deportiva del Atlético han entendido mi voluntad»

Moyá tendrá el tiempo justo para retener los nombres de los diez jugadores que hoy jugarán por delante suyo. Salvo sorpresa mayúscula, Eusebio hará primar el aspecto deportivo por encima de sentimentalismos y hará debutar al fichaje sin completar un entrenamiento en condiciones con sus nuevos compañeros. Señalado queda Toño después de no estar acertado en sus dos apariciones en partidos de Liga y dándose a entender desde el club, con el fichaje de Moyá, que no está capacitado para defender la portería de la Real.

Punto de partida

El nuevo fichaje llega «motivado» y asegura que va a hacer todo lo posible para situar a la Real en el sitio que se merece. «Aportó compromiso y profesionalidad», dice. También confiesa, en un escrito de despedida a los aficionados colchoneros colgado ayer en su cuenta de Twitter, que lo más difícil ha sido explicarle a su hija de siete años las causas por las que sale del Atlético. «Se ha presentado una oferta inesperada pero a la vez irrechazable, de un gran club y que toca cambiar de aires. Me emociona y me motiva por ser un nuevo reto. Un cambio que me apena porque dejo un grupo de personas que me han hecho sentir muy especial».

El guardameta, de 1,89 metros, ha firmado por dos temporadas y media, hasta junio de 2020. En los últimos tiempos ha vivido a la sombra de uno de los mejores porteros del mundo, Jan Oblak, y desde hoy, está decidido a trabajar para que la Real deje de ser uno de los equipos de Primera con más dudas en la portería y reduzca el número de goles encajados por partido: 47 en 25 jornadas (1,88 de media). Solo así la Real podrá escalar puestos en la clasificación y podrá ser el equipo equilibrado que no era no hace tanto. «Quiero agradecer al Atlético de Madrid que me haya permitido la posibilidad de aprovechar esta gran oportunidad para mí, a pesar del momento de la temporada en que nos encontramos -confesaba el portero-. Tengo que reconocer que tanto el cuerpo técnico como la dirección deportiva han entendido mi voluntad, y no tengo más que palabras de agradecimiento».

Ágil, agresivo, con buenos reflejos y consolidado, Moyá debería ofrecer la seguridad a la línea defensiva de la Real que no han ofrecido Rulli y Toño. Su llegada debería ser el punto de partida para afianzar un bloque desde el que crecer en los trece partidos de Liga que quedan. También aportará oficio, algo que no le viene nada mal a esta plantilla. Lo que el equipo necesita es que pare las que van dentro. El resto, ya llegará.

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