Real Sociedad

La Real Sociedad irá a por el entrenador cuando cierre el fichaje del director deportivo

Roberto Olabe supervisa un entrenamiento de los jugadores de la cantera del Independiente del Valle en Ecuador, donde trabaja desde hace dos meses./ÁLVARO PÉREZ / EL TELÉGRAFO
Roberto Olabe supervisa un entrenamiento de los jugadores de la cantera del Independiente del Valle en Ecuador, donde trabaja desde hace dos meses. / ÁLVARO PÉREZ / EL TELÉGRAFO

Olabe ha dado el sí a la Real Sociedad y negocia una salida de Ecuador que no dañe a su actual club

ÁLVARO VICENTESAN SEBASTIÁN.

La Real Sociedad no afrontará la contratación de su nuevo entrenador hasta que tenga atada la figura del director deportivo. El club seguirá este orden y no otro para reponerse de la crisis de juego y resultados que ha dejado a la entidad sin su principal figura técnica y con un entrenador interino a mediados de marzo.

Con Imanol Alguacil como entrenador hasta final de temporada, Roberto Olabe (Vitoria, 1967) sigue siendo la opción preferente para ocupar el puesto de director deportivo, como viene detallando este periódico en los últimos días desde que se hizo oficial la salida de Loren y Eusebio el pasado domingo. Olabe ve con buenos ojos la posibilidad de regresar a San Sebastián y, de hecho, ha contestado afirmativamente a la oferta que le ha trasladado la Real, pero antes de dar el paso debe resolver su situación contractual con el club para el que trabaja ahora, el Independiente del Valle de Ecuador.

Fuentes próximas al club ecuatoriano apuntan que el problema para conseguir que Olabe termine volviendo a la Real no es económico, porque su salida inmediata no se traduce en el pago de una indemnización como puede darse en otros muchos contratos, sino que es más el compromiso moral adquirido por el técnico alavés para impulsar la cantera de Independiente lo que está ralentizando los pasos. A Olabe no le gustaría dejar el trabajo que está haciendo de la noche a la mañana, siente que está en deuda con un club que le ha acogido con los brazos abiertos, y trata de encontrar una salida que satisfaga a todas las partes con el menor perjuicio posible.

La Real se mantiene a la espera. Tiene confianza en que Olabe termine cuadrando el círculo, pueda dejar encarrilado su trabajo en Independiente del Valle y esté más pronto que tarde en Zubieta para abordar la planificación de la próxima temporada.

Después de una mala temporada en el apartado deportivo, el Consejo entiende que Olabe es el hombre idóneo. La idea del Consejo es darle poderes para que sea él quien le dé un nuevo impulso al club que permita afrontar con garantías los retos del futuro y entre esos retos está la contratación del nuevo técnico.

Avalancha de nombres

En la planta noble de Anoeta son conscientes de que en los próximos días van a seguir apareciendo muchos nombres de futuribles técnicos ligados a la Real, además de los que ya circulan por los mentideros futbolísticos (Mendilibar, Berizzo, Garitano, Javi Gracia, Emery...), pero antes de dar cualquier paso, de plantear cualquier oferta firme, se atará la figura que se sitúe en lo alto de la pirámide deportiva de Zubieta para desde ahí poder dar forma al nuevo proyecto.

No quita para que la Real, gracias al trabajo realizado por la dirección deportiva en los últimos meses, tenga encima de la mesa nombres de posibles entrenadores con el perfil que encajaría en Zubieta. Si algo ha hecho bien Loren es tener buen ojo para fichar entrenadores.

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«El fútbol es fundamentalmente ilusión», escribió ayer Olabe en Twitter

Aperribay y su Consejo no tienen dudas. Entienden que Olabe puede desempeñar el papel de director deportivo, algo que intentaron no hace mucho cuando ocupó por unos meses el puesto de nueva creación de director de fútbol. El presidente señaló en su día que con Olabe quería tener «a la mejor Real en términos de rendimiento» y que ello pasaba por «obtener lo mejor de nuestros recursos». Entonces afirmó que para tener éxito a medio y largo plazo se necesitaba «ambición en la formación, pero también en el rendimiento» y que Olabe era «la persona ideal para liderar este proceso».

Ese primer intento la temporada pasada terminó antes de tiempo porque el vitoriano no acabó de encontrar su sitio en el club. En el fútbol base se encontró con un trabajo liderado por Luki Iriarte, mientras que en la parcela profesional Eusebio y Loren se encargaban del diseño de la primera plantilla. En ese escenario, y como las cosas iban más que bien, con la Real lanzada hacia Europa, poco trabajo tenía que hacer o podía hacer. Por eso decidió apartarse sin armar ruido ni declarar cuales fueron realmente las causas de su marcha. Eso sí, alegó razones personales y dejó entrever que quizás no era el momento adecuado para realizar ese trabajo en el club txuri-urdin.

Aperribay defendió esta semana que el alavés no dejó el club de su corazón «por un choque de ideas o personas». A diferencia de ahora, entonces el primer equipo «estaba realmente bien y él pensaba que la Real era un club muy organizado y no era momento de cambios. Fue un acto de honestidad por su parte para pensar que no era momento de cambiar cosas, y que su momento en la Real podía ser otro». Ahora, el escenario ha cambiado y las puertas se le han abierto de nuevo.

Un club con poder económico

Olabe ejerce hoy en Ecuador como jefe de estrategia deportiva de un club que tiene de entrenador de su primer equipo al exjugador de la Real Gabi Schürrer, y que es uno de los dos o tres clubes del país con mejor salud financiera gracias, en buena parte, a que tiene detrás a Michel Deller, un empresario multimillonario, dueño de la franquicia Kentucky Fried Chicken en ese país, de varias inmobiliarias importantes, y una de las más grandes fortunas de Sudamérica.

El que está llamado a ser el futuro director deportivo de la Real llegó a este club de Ecuador en la primera semana de febrero con un compromiso firmado por tres años. Según apuntan medios de ese país, a Olabe no lo contactaron ni él llamó para ofertar sus servicios. Al contrario, la relación con los directivos de Independiente nació hace tres años, tiempo en el que ha intercambiado opiniones y compartido momentos con ellos. El gerente del club, Santiago Morales, corrobora que conocieron a Olabe cuando este ejercía el cargo de director de fútbol en la Academia Aspire de Catar, a la que se unió en 2012.

En esas instalaciones en mitad del desierto, que incluían siete campos de fútbol de hierba natural, un campo de fútbol indoor, un hospital para atender a los deportistas, 650 niños estudiando en busca de la excelencia deportiva en trece diferentes modalidades, canchas de baloncesto y una pista de atletismo cubierta, era el coordinador de decenas de técnicos y centenares de jugadores que sueñan con brillar en el Mundial de 2022 que se celebrará en el emirato. Por Catar pasan decenas de equipos, se tejen alianzas con clubes de medio mundo, y uno de esos clubes con los que colaboró Olabe es Independiente del Valle, razón por la que había viajado a Ecuador en más de una ocasión a entrevistarse con entrenadores de las categorías formativas y había dado charlas antes de terminar firmando con ellos. «Hemos hecho un esfuerzo muy grande para poder contar con los servicios de un profesional de ese nivel», aseguraba el gerente al explicar qué les había llevado a contratar a Olabe. «Llega para reforzar la línea operativa de la organización y optimizar la visión de formación integral», añadía.

Independiente del Valle es el club de Ecuador que mejor trabaja la cantera. Es el equipo a batir en los campeonatos que se juegan en categorías formativas. Quienes siguen la actualidad de este equipo apuntan que buena parte de su éxito se explica por las instalaciones deportivas que tiene, no hay nada igual en Ecuador. Están ubicadas en Sangolquí, una ciudad situada a media hora de la capital, Quito, y cuentan con todo lo necesario para la formación de sus chavales: residencia, colegio y campos de entrenamiento. La red de ojeadores que tiene el club es la que capta a los jóvenes, muchos procedentes de la provincia de Esmeraldas, donde la población es afroecuatoriana en su mayoría.

Obsesivo en el trabajo

Olabe, que jugó como portero en la Real entre 1995 y 1999, también fue primer entrenador en la recta final del curso 01/02 y director deportivo entre 2002 y 2005, dejaría el trabajo a medio hacer en Ecuador para aterrizar otra vez en Zubieta para ser el hombre clave en el organigrama técnico. Apasionado del fútbol, obsesivo en el trabajo y detallista hasta la desesperación, utiliza Twitter para dejar mensajes relacionados con el fútbol o no. Su cuenta está encabezada con la siguiente cita: «El respeto, ese valor que cada mañana me hace pensar que hoy voy a volver a tener la oportunidad de aprender algo con alguien, algo de alguien». De ahí cuelga todo lo demás. Su último mensaje, ayer, podría despejar alguna duda de su futuro o quizás no tenga nada que ver: «El fútbol es fundamentalmente ilusión, porque a menudo no es tanto lo que en realidad es, sino lo que queremos que sea».

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