La influencia de la academia Aspire de Catar en la Real Sociedad

Los tentáculos de este faraónico centro de entrenamiento de última generación llegan a más de veinte países y clubes como la Cultural Leonesa

Vista de las instalaciones de Aspire en Doha, Catar, en las que hay campos de fútbol cubiertos y donde Olabe fue el director. /
Vista de las instalaciones de Aspire en Doha, Catar, en las que hay campos de fútbol cubiertos y donde Olabe fue el director.
Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

Mucho se ha escrito estos días de la procedencia de los técnicos ayudantes que tendrá Asier Garitano en la Real Sociedad. Rubén de la Barrera e Iñaki Ulloa serán dos de las personas del círculo de confianza del entrenador de la Real y los dos tienen algo en común: están ligados a la academia Aspire de Catar -el país con mayor renta per cápita del planeta y el tercer productor de gas del mundo- en la que también ha trabajado en los últimos años el director de fútbol, Roberto Olabe. Pero, ¿qué es Aspire?

A grandes rasgos, es un centro de entrenamiento faraónico en Doha, en mitad del desierto, que pretende fabricar futbolistas de primer nivel, capaces de competir en todo el planeta, y en el horizonte conseguir una representación digna del seleccionado catarí en su cita mundialista en 2022. El potencial vivero local del que puede nutrirse Aspire para dar forma a la futura selección es demasiado pequeño -de los 2,3 millones de habitantes solo 300.000 son cataríes-, por eso es fundamental realizar una buena labor de captación en edades tempranas y seguir después una metodología de trabajo, de la que era responsable Olabe hasta que firmó por la Real Sociedad en su anterior y efímera etapa.

Para crear futbolistas de la nada los tentáculos de la academia han llegado a los principales países futbolísticos, han creado equipos satélite en otros continentes y eso ha servido para estimular el talento local con una intensa formación en el extranjero. Está por ver cuál es el resultado de este incipiente proyecto porque sobran dedos de una mano para ver jugadores que han salido de Aspire en alguna de las cinco mejores ligas del mundo. Por el momento es parte de un programa global de excelencia deportiva del que Zubieta no tiene nada que envidiar, porque si hay un club que ha sacado jugadores de la cantera a la élite ese es la Real. Pocos equipos en Europa juegan con tantos jugadores de casa como el nuestro. Eso no quita para que el consejo de administración de la Real Sociedad haya entendido que hace falta un giro de tuerca en Zubieta, principalmente en la metodología a aplicar. Y ahí se enmarca la llegada de Roberto Olabe, quien fuera director de esta academia Aspire desde 2012 a 2016 y por tanto con orden y mando a la hora de elegir el rumbo de este centro deportivo en el Golfo Pérsico.

Uno de esos equipos satélite que ha absorbido Aspire es la Cultural Leonesa, el club del que llega a la Real Sociedad De la Barrera. La Cultural pasó de ser una sociedad anónima deportiva arruinada a disponer de una estructura digna. Hoy Aspire controla el 99,7% de las acciones y utiliza este equipo para foguear a algunos de sus jugadores con vistas al Mundial que se celebrará en cuatro años.

La Cultural y el KAS Eupen

En León todavía alucinan con el músculo financiero de Aspire, propiedad del emir de Catar, Tamin Al Thani. Primero sacó de la chequera 200.000 euros para salvar el club, luego lo saneó abonando la deuda de 1,7 millones y finalmente le dotó de un presupuesto de dos millones de euros. El resultado, el ascenso a Segunda División el pasado año y ahora el regreso a Segunda B concretado el pasado fin de semana. Catar no impone una cuota de partidos para sus jugadores, aunque se da por sentado que dispondrán de minutos para foguearse en los rudos campos de Segunda B. A cambio de acoger a futbolistas que, en más de un partido, serán titulares a pesar de tener menos aptitudes que otros integrantes de la plantilla, los jugadores de la Cultural reciben una compensación que vale oro: saber que sus nóminas están garantizadas todo el año.

Aspire ha hecho lo mismo en Bélgica con el KAS Eupen. Lo tomó arruinado y en tres años lo llevó a la Primera División de ese país. El jugador nigeriano Onyekur, hoy en el Anderlecht es, por ahora, el proyecto 'cum laude' de la corta vida de Aspire. Otro jugador relativamente conocido es Akram Afif, ex del Sporting y el Villarreal que hoy juega en la liga catarí. La mayoría no han pasado de los filiales del Madrid, Villarreal, Dusseldorf, Salzburgo…

Los números de Aspire asustan: desde que se fundó el programa de identificación de talento de la organización ha observado y puesto a prueba a más de dos millones de jóvenes jugadores de fútbol -igual que la población total de Catar- en 800 campos de fútbol de Asia, América Latina y África. En cada país Aspire tiene una red interna de ojeadores que hace un primer filtro a los 13 años. A los afortunados que llegan hasta el final se les da formación deportiva y académica y dinero para sus padres, normalmente sin salir de sus países. La idea cada año es seleccionar a cincuenta de cada país y a los mejores se les ofrece extender su formación en Catar. El objetivo final es convencer a los más notables de que su mejor opción de vida pasa por nacionalizarse cataríes para que en el Mundial de 2022 el país anfitrión, cuya tradición futbolística es nula, sea capaz de competir a un aceptable nivel. Se pretende alcanzar, como mínimo, la segunda ronda.

Todo a lo grande

Para tratar de conseguir este ambicioso objetivo el emir no ha reparado en gastos. La academia Aspire es un centro puntero como ningún otro en el mundo. Siete campos de fútbol de hierba natural que soportan temperaturas de 50 grados gracias al cuidado diario de más de diez jardineros, un campo de fútbol indoor, un hospital para atender a los deportistas, 650 niños estudiando en busca de la excelencia deportiva en trece diferentes modalidades, canchas de baloncesto, una pista de atletismo cubierta con un anillo de doscientos metros... En Aspire la palabra imposible no existe. El fichaje de grandes jugadores como Raúl y Xavi se enmarca en esta apuesta por hacer de la academia Aspire un referente mundial no solo del fútbol sino del deporte. Nadal o Serena Williams son algunos de los deportistas que han tenido oportunidad de entrenarse en sus instalaciones, además de clubes como el Bayern de Munich, el Liverpool o el Paris Saint Germain. También la Cultural Leonesa, con De la Barrera al frente, ha tenido oportunidad de ejercitarse en sus campos.

La mayoría de los miembros de la academia están dedicados al fútbol, en torno al 75%. Le siguen el atletismo, squash, tenis de mesa o tiro al plato. Mutaz Essa Barshim, doble medallista olímpico en salto de altura, es uno de los deportistas que han salido de Aspire.

Pero es el fútbol el que se lleva la palma. En Aspire tienen herramientas tan especiales y únicas como el 'Footbonaut', en el que el jugador, en sesiones individuales de diez minutos, es sometido a un bombardeo de balones propulsados por robots desde distintos ángulos. Desde una distancia de siete metros y a velocidades que pueden alcanzar hasta los 120 kilómetros por hora, el jugador recibe, controla y chuta los balones mientras es grabado por decenas de cámaras de vídeo. Estos datos son utilizados luego por los entrenadores para dirigir y trabajar en las debilidades. Olabe, en declaraciones colgadas en la página web de Aspire, consideraba que esta máquina es «perfecta» para mejorar.

También han sido innovadores al incrustar las máquinas de pesas en los campos de entrenamiento lo que permite, entre otras cosas, que el futbolista pueda trabajar sin quitarse las botas de tacos. El gimnasio está en mitad de dos terrenos de juego con hierba artificial en el suelo. ¿Lo veremos también en Zubieta más pronto que tarde? Olabe tiene la palabra en la Real Sociedad.

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