Real Sociedad

Una Real Sociedad más zonal, con extremos y que ataca mejor el espacio

Imanol se dirige a sus jugadores durante el entrenamiento de ayer en Zubieta. Su idea ha resucitado a la Real en las últimas jornadas./LOBO ALTUNA
Imanol se dirige a sus jugadores durante el entrenamiento de ayer en Zubieta. Su idea ha resucitado a la Real en las últimas jornadas. / LOBO ALTUNA

La defensa de la Real Sociedad no expone tanto su espalda al jugar más retrasada y está más blindada al haber dos mediocentros jugando por delante

MIGUEL GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.

Imanol Alguacil ha dado un giro de tuerca al juego de la Real Sociedad en estos tres últimos partidos, en los que ha atajado la sangría de goles en contra y ha sido capaz de despachar al Girona con una manita en Anoeta y ganar fuera de casa por primera vez en seis meses en Las Palmas. Aún es pronto para sacar una conclusión de las ventajas y los incovenientes que acarrea la forma de juego del oriotarra, pero sí que se pueden analizar los distintos cambios que ha introducido en el estilo, que ha desembocado en un conjunto más equilibrado y sólido en su comportamiento.

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Defensa más retrasada y zonal

La primera novedad es que la zaga se sitúa unos metros más atrás, de forma que la distancia con el guardameta se reduce considerablemente y con ello el espacio que queda libre a la espalda de los defensas es menor. Los centrales ya no están obligados a perseguir en individual a sus pares hasta campo contrario, sino que esperan en el propio en zonal para defender de cara, encomendando su vigilancia cuando caen a recibir a los mediocentros.

De esta manera, el riesgo que deben tomar es mucho menor y no quedan tan expuestos en zonas que no son las suyas y en las que se desenvuelven bastante peor. No es casualidad que Navas haya firmado ahora sus tres mejores partidos de la temporada cuando llevaba un año bastante irregular, ni que Llorente y Héctor Moreno hayan ofrecido un buen rendimiento cuando les ha requerido Imanol.

Los centrales han mejorado mucho al acotar su zona de actuación y defender casi siempre de cara

Los laterales también han salido favorecidos con este cambio en la forma de jugar. En la derecha ha actuado Aritz, un hombre con unas características más defensivas que Odriozola, que ha contribuido a hacer de tercer central en muchas jugadas que el rival genera en banda contraria, y en la izquierda tanto De la Bella como Kevin han cumplido. Tampoco tienen que ir muy lejos a buscar a los extremos contrarios sino que esperan más retrasados a que entren en su espacio para desde ahí neutralizarles. Eso ha traído consigo que no queden tan expuestos al adversario al no salir tanto del sitio.

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El triángulo se invierte en el centro del campo

El nuevo técnico de la Real Sociedad ha apostado por invertir la colocación de sus tres centrocampistas interiores, que han pasado de tener a uno retrasado y a dos por delante a contar con dos por detrás y uno adelantado, al estilo de lo que utilizó Montanier en la campaña 12/13 en la que alcanzó el cuarto puesto. El pivote más retrasado -Illarramendi o Zubeldia- cuenta con la ayuda de un segundo mediocentro cerca, Zurutuza ante el Eibar y el Las Palmas, y Pardo frente al Girona.

La consecuencia más inmediata es doble. Por un lado, la defensa queda mejor blindada porque por delante tiene dos jugadores en lugar de uno. Por otro, los espacios que antes se generaban a las espaldas de los volantes y que colocaban en situación de inferioridad al pivote respecto a los adversarios ya no existen, lo que dificulta que el rival pueda incrustar jugadores entre líneas. Al jugar dos mediocentros casi a la misma altura, los contrarios se mueven por delante de ellos y no a sus espaldas. Buena parte de la responsabilidad de que la Real Sociedad haya mantenido la portería imbatida en estos tres partidos y de que no haya concedido ocasiones es de esta nueva disposición en el centro del campo

La Real Sociedad ataca ahora más rápido: cuatro goles ante el Girona fueron en jugadas de menos de diez segundos

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La segunda línea de ataque gana en presencia

Los hombres que juegan por detrás de Willian José han ganado protagonismo por dos razones. La primera es que ahora se comportan como una línea en sus movimientos, lo que les permite guardarse las espaldas dentro de ella cuando el balón está caído en una banda. La segunda, es que ya no deben bajar tanto en defensa, sobre todo los dos jugadores de banda, que antes se desfondaban persiguiendo en individual a los laterales contrarios. Eso provocaba que estuvieran muy lejos de la portería contraria cuando se recuperaba el balón y que la posición general del equipo fuera demasiado retrasada cuando el rival tiraba arriba a sus laterales, situación que se daba cuando el marcador era favorable a los blanquiazules y el adversario se estiraba.

Ante el Girona y el Las Palmas, Januzaj y Oyarzabal no se movieron tanto verticalmente en defensa sino que lo hicieron más de forma trasversal respecto al eje del campo. De esta manera, la Real Sociedad consigue acumular hombres en el pasillo central que facilita la recuperación del balón y poder hacer daño al contragolpe al tener a sus jugadores más talentosos cerca de la portería contraria en disposición de atacar. Cinco de estos seis goles han llevado la firma de Oyarzabal, Januzaj y Canales.

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Alternancia del ataque posicional con el directo

En el inicio de las jugadas Imanol Alguacil no se casa con nadie. Analiza el comportamiento del rival y en función de él responde de una u otra manera. En Eibar fue consciente de que el conjunto armero le iba a apretar muy fuerte desde arriba y apostó por que Moyá jugara en largo hacia Aritz, que era muy superior en el juego aéreo a Cote. El problema fue que luego Oyarzabal y Willian José no acertaron a darle continuidad. En las dos últimas jornadas no le ha temblado el pulso para que los suyos iniciaran el juego desde atrás en corto sin excluir el recurso al balón en largo.

Esa alternancia en la forma de atacar ha enriquecido a la Real Sociedad y la ha hecho más imprevisible, porque lo mismo usa la posesión para agrietar la defensa del contrario que utiliza el ataque directo para dinamitarlo. El 1-0 ante el Girona arranca en un saque de banda de Kevin en el que retrasa a Héctor Moreno para iniciar la jugada. El balón llega hasta Moyá que encuentra el espacio intermedio para que Canales rompa la jugada. Después de 58 segundos de juego combinativo desde que Kevin puso el balón en juego y catorce acciones técnicas -trece pases y un centro que termina dentro de la portería- la Real había marcado.

El 0-1 en Las Palmas llegó tras medio minuto de ataque posicional en el que hay paciencia y ocho pases anteriores al remate de Oyarzabal hasta que el balón supera a Chichizola. Sin embargo, cuando la Real Sociedad está por delante apuesta por ser más vertical. Los cuatro siguientes goles ante el Girona se produjeron en jugadas de menos de diez segundos desde que recuperó el balón.

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Los extremos recuperan su importancia

Con Eusebio las esquinas de arriba eran más dadas a jugar por dentro para dejar las bandas libres a las subidas de los laterales. Tanto Vela y Canales, por la derecha, como Juanmi, en la izquierda, perseguían esa función. Ahora la Real Sociedad ha recuperado los extremos para tratar de hacer daño por fuera también con Januzaj, principalmente, y Oyarzabal cuando decide buscar la línea de fondo. Esta variante táctica hace que el rival tenga que estirar su defensa y aparezcan huecos en ella, porque ya no basta con acumular jugadores en el centro para despejar los previsibles centros laterales.

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Balones al espacio que hacen daño

La Real Sociedad está sabiendo alternar el juego de posición con el juego al espacio, que antes lo dejaba de lado. Del primero se vale para abrir el marcador y del segundo para tratar de sentenciar. Imanol insiste en los entrenamientos que tener el balón por tenerlo no sirve de nada, que hay que utilizarlo para atacar.

Es sorprendente que un equipo que antes pecaba de horizontal y previsible haya marcado cinco de los seis goles con el oriotarra en acciones de mano a mano contra el portero rival. Januzaj y Oyarzabal, este en dos ocasiones, driblaron a Bono para marcar ante el Girona. Juanmi le fusiló delante de él y Oyarzabal marcó en Las Palmas solo ante Chichizola. Tener esta alternativa hace que el contrario tenga dudas a la hora de manejar su línea de atrás.

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