Real Sociedad

El adiós europeo acelera el fin de ciclo de Eusebio en la Real Sociedad

Jokin Aperribay atiende a los medios de comunicación en el aeropuerto de Loiu nada más regresar desde Salzburgo./LOBO ALTUNA
Jokin Aperribay atiende a los medios de comunicación en el aeropuerto de Loiu nada más regresar desde Salzburgo. / LOBO ALTUNA

La idea es que llegue a junio pero ahora afronta tres partidos complicados que pueden ser una trampa | Antes de diseñar el futuro proyecto el club debe responder a varias interrogantes que la situación actual ha generado

MIGUEL GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.

La aventura europea ha terminado. El único argumento al que agarrarse para salvar una temporada mediocre se ha esfumado y ahora solo resta apretarse los machos en Liga en las catorce jornadas que restan para no sufrir por abajo y tratar de colarse en la primera mitad de la tabla.

Ahora mismo la plantilla está tocada física y mentalmente. La enfermería se está llenando tras los percances de Rulli y Navas, que no podrán estar en Mestalla y se unen a las bajas de Willian José, Prieto, Héctor Moreno y Carlos Martínez. Teniendo en cuenta que ocho encuentros de los que restan son fuera de casa, aún hará falta hacerlo bien en el tramo de campeonato que resta para limpiar la imagen todo lo que se pueda.

Lo que está claro es que con la eliminación ante el Salzburgo el ciclo de Eusebio en la Real Sociedad está llegando a su fin. En principio, la idea es que termine la temporada, pero ahora vienen dos partidos complicados fuera en Mestalla y el Villamarín en apenas cinco días y después visita Anoeta el Alavés, uno de los equipos más en forma de la competición. Y si los resultados no acompañan quién sabe lo que puede pasar. Empezando por Valencia. El club ya se ha puesto manos a la obra para moldear el nuevo proyecto, que debe responder principalmente a las interrogantes que se han abierto después de esta campaña tan irregular.

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A qué queremos jugar.

Antes de elegir al nuevo técnico para la temporada que viene es clave dar con el estilo de juego que puede sacar más rendimiento de la plantilla. Y no me refiero al dibujo, que es algo diferente. Con Eusebio la Real Sociedad dio un salto importante durante dos años, de noviembre de 2015 a noviembre pasado. Aquel conjunto plano que heredó de Moyes jugó muy bien al fútbol y compitió a un nivel muy alto. Fue el sexto que más puntos sumó en las 27 jornadas con el lasecano en el banquillo en la 15/16 y repitió posición la campaña pasada, lo que le llevó a jugar la Europa League. Incluso empezó este curso como un tiro, llegando a ser colíder en la tercera jornada y ganando los cuatro primeros partidos oficiales de forma consecutiva. Pero el técnico no ha sabido cómo mantener esa línea ascendente y la eliminación copera ante el Lleida fue el principio del fin.

Una planificación inadecuada de la plantilla en algunas posiciones, principalmente en la retaguardia, ha convertido a la Real Sociedad en un gigante con pies de barro al que le resulta difícil competir por su debilidad defensiva. No ya en un campeonato de larga distancia, sino también en eliminatorias a doble partido como se ha visto ante el Salzburgo.

El juego de posición requiere para mantener su eficacia de una evolución constante que parece que Eusebio ya no es capaz de dársela. En los próximos meses hay que acertar en el diagnóstico de lo que necesita el equipo para competir y dar con la forma de juego más conveniente. Y ello pasa por encontrar la fórmula para sellar la portería independientemente de la brillantez de la propuesta. No se trata de ganar jugando bien, sino de saber competir cuando el rival te supera, que lo va a hacer en muchos partidos a lo largo de una temporada. La Real Sociedadde los últimos meses gana cuando es muy superior al contrario, empata cuando es ligeramente mejor que el rival, pierde cuando la batalla está igualada -como ante el Salzburgo-, y sale goleada si lo hace mal. Y esta dinámica solo le lleva a la frustración.

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Un técnico para una idea

Después de tener claro a qué queremos que juegue la Real, la clave es acertar en el entrenador idóneo para desarrollarlo. El Consejo de Aperribay ha acertado hasta ahora en la elección de los técnicos, salvo en el caso de Moyes, y habrá que confiar en que lo siga haciendo. Martín Lasarte fue capaz de convencer a unos jugadores con la moral tocada después de dos intentos frustrados de ascender de que podían hacerlo. Lo logró a la primera con una fórmula básica en la que el orden era innegociable.

Pero después de dos años y con el equipo en la máxima categoría, se hacía necesario dar una vuelta de tuerca a aquella idea y llegó Montanier con el objetivo de explotar el talento de aquel grupo que empezaba a reunir a futbolistas como Prieto, Zurutuza, Griezmann, Illarramendi, Iñigo, Vela y compañía. El francés llevó a la Real Sociedad a la Champions y la hizo jugar muy bien a partir de un sistema atrevido que, por su desarrollo, lo mismo valía para jugar en combinativo en campo contrario que para manejarse a la contra con repliegue en terreno propio.

La historia del francés acabó antes de lo deseado y el Consejo apostó por dar continuidad a la idea colocando al frente a un miembro de su cuerpo técnico, Jagoba Arrasate. La decisión fue buena porque el de Berriatua logró el pase para la fase de grupos de la Champions con holgura ante el Lyon, mantuvo al equipo durante todo el año en puestos europeos y alcanzó las semifinales de Copa, máximo logro en el último cuarto de siglo en el torneo.

Con matices diferentes a los de Montanier, hizo un equipo más vertical y contragolpeador que, partiendo de una buena defensa y la eficacia en la estrategia, fue capaz de sumar 25 puntos de 30 en Liga mientras competía en Champions. Su versión fue la más cercana a lo que debe ser un conjunto como la Real Sociedad.

Pero en verano de 2014 se marcharon Griezmann y Bravo, salidas que se unieron a la de Illarramendi un año antes, y Arrasate no superaró el mal arranque de la 14/15. No le salió bien el cambio al 4-4-2 en rombo que trató de imponer y la temprana eliminación europea en Krasnodar fue el anticipo de lo que vendría dos meses más tarde.

La experiencia de Moyes resultó fallida y después de un año perdido llegó Eusebio para resucitar a un equipo que estaba muerto. Y lo consiguió con creces, hasta el punto de hacerle jugar como pocas veces en su historia. Fue tan rápido el crecimiento que ha dado la impresión de que le ha llegado a superar y le ha sido imposible mantener esa línea ascendente. No obstante, es el entrenador que más ha aguantado en el banquillo de Anoeta en los últimos 23 años desde la segunda etapa de Toshack. Así que muy mal no habrá resultado, aunque ahora mismo el equipo es un mar de dudas.

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Un contexto difícil para la cantera.

La tercera interrogante a resolver guarda relación con la apuesta por la cantera. Este servidor comparte plenamente el camino emprendido en 2008, que ha sido el que ha devuelto a la Real el nivel deportivo y económico, al dejar en las arcas 107 millones de euros por las salidas de Illarramendi (32), Griezmann (30), Iñigo (32) y Yuri (13), cuatro futbolistas que vistieron la camiseta blanquiazul en las categorías inferiores. Y el valor de mercado ahora mismo de chavales como Odriozola y Oyarzabal oscila entre los 30 y los 40 millones, el mejor patrimonio que puede tener la entidad.

Los jugadores de casa aportan identidad al equipo y una estabilidad en el vestuario que se agradece en los malos tiempos. Pero partiendo de este punto, tampoco hay que ocultar que el contexto actual no es el que más beneficia a un club como la Real Sociedad que apuesta por los jóvenes. La entrada de más dinero a partir del último contrato televisivo ha elevado el potencial de los más modestos, que pueden formar plantillas competitivas acudiendo al mercado. El mejor ejemplo es el Girona, debutante en la categoría y que se encuentra casi en zona europea a partir de explotar un acuerdo de colaboración con el Manchester City. O el mismo Eibar, que sin ningún canterano lleva un par de años formando conjuntos de rendimiento inmediato a partir del acierto en sus contrataciones.

Por diversas razones, la Real Sociedad ha perdido en seis meses canteranos de peso como Iñigo, Yuri, Zaldua o Markel cuya aportación, bien en el campo o en el vestuario, era importante. Ahora mismo la plantilla se conforman de catorce hombres que jugaron en el Sanse y nueve que no. Pero entre los primeros, solo Odriozola, Illarramendi, Zurutuza, Prieto y Oyarzabal son indiscutibles. Una situación que se agravaría si el capitán lo deja. Aritz, Kevin y Zubeldia no figuran entre los once que más han jugado; Toño, Pardo y Bautista han tenido un papel casi testimonial en este curso; y Carlos Martínez, Agirretxe y Guridi han estado castigados por las lesiones. Los foráneos son Rulli, Llorente, Navas, Héctor Moreno, De la Bella, Canales, Juanmi, Januzaj y Willian José. Salvo Héctor, que apenas se ha estrenado, el rendimiento general de estos ha sido notable, pero esa inestabilidad respecto al grupo de casa por la renovación que se ha producido es una de las razones para la pérdida de potencial colectivo. Ha salido gente de peso y han llegado chavales que ahora mismo no son alternativas de rendimiento inmediato, a excepción de Zubeldia.

En los próximos años los millones de la televisión seguirán fluyendo en el fútbol y a lo mejor hay que replantearse el equilibrio entre la gente de casa y de fuera en la plantilla, porque corremos el riesgo de tener solo a tres o cuatro con nivel para ser titulares y debilitar el plantel. Jugadores como Agirretxe o Zurutuza, ya vivieron en sus inicios cesiones a equipos de Segunda que les ayudaron a aterrizar en Primera, y quizás haya que ahondar en estas soluciones para aquellos jugadores que no despuntan tan pronto como Odriozola y Oyarzabal, por poner algunos ejemplos. Interrogantes que hay que resolver antes de diseñar el nuevo proyecto deportivo.

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