Un día para cambiar el rumbo

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

¿Es posible decir algo nuevo, que no se haya ya dicho y redicho? Como está la Real Sociedad, sobran las palabras. A estas alturas las cartas están boca arriba. Este mediodía en el campo del Espanyol los hombres de Eusebio disponen de una nueva oportunidad de demostrarse a sí mismos que son capaces de superar la presión de un adversario que no es superior pero que desarrolla un fútbol más intenso que el nuestro, aunque no tenga tanta calidad. En los tres últimos partidos a la Real Sociedad se le han visto señales de que está en condiciones de superar sus propias dudas. Lo malo es que solo ha sumado cuatro puntos y llega al encuentro de Cornellá con la urgencia de tener que ganar porque los de arriba no ceden.

No tengo duda de que si la Real se hace fuerte atrás, la victoria estará próxima. Pero llevamos ya unos cuantos meses largos de fútbol en los que esperamos mucho cada domingo y conseguimos poco. Por eso el partido en Cornellá cobra tanta importancia. Es el día para cambiar el rumbo. Lograr lo que no se ha conseguido desde la cuarta jornada: ganar dos partidos seguidos en Liga. Y de paso poner fin a la racha negativa lejos de Anoeta. La Real Sociedad no gana fuera desde que visitó Mendizorrotza, hace ya una vuelta entera. Quiero creer que esta Real en la que aparecen nuevos nombres como Moyá, Héctor Moreno, Zubeldia y Willian José está muy cerca de recuperar la confianza que tenía hace unos meses, que era una de sus señas de identidad. Entonces los nuestros sabían que todos los partidos, todos los rivales, estaban a su alcance y que cualquier partido se podía ganar. Es lo que debe recuperar en este final de Liga.

Sé que los futbolistas de la Real Sociedad están cansados, magullados, hartos de perder lejos de casa y que este partido lo tienen marcado con una equis. Ojalá se note desde el primer minuto. Me gustaría ganar porque este equipo lo merece y porque es importante sumar al menos una victoria de verdad después de un par de triunfos morales y de mucho trabajo. A partir de ahí, de esa victoria que deseo por tantas cosas, podremos empezar a hacer cuentas. De momento, no me salen, y dudo que lo hagan. Pero no es algo que me quite el sueño. Me preocupa más que la Real vuelva a ser un equipo capaz de todo y en todos los campos.

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