Real Sociedad

Un cambio de ciclo para reforzar los cimientos de la Real Sociedad

Roberto Olabe y Jokin Aperribay avanzan por la pista de atletismo de Anoeta en la presentación del primero como nuevo director de fútbol en septiembre de 2016./EFE
Roberto Olabe y Jokin Aperribay avanzan por la pista de atletismo de Anoeta en la presentación del primero como nuevo director de fútbol en septiembre de 2016. / EFE

La Real Sociedad busca con el nuevo responsable deportivo una forma de trabajar basada en la metodología y la planificación que le permita aguantar mejor los periodos de crisis. Repasamos la trayectoria de la Real desde 2009 hasta ahora para entender lo que pretende el Consejo con Olabe

MIGUEL GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.

Jokin Aperribay habló el lunes en la presentación de Imanol Alguacil como nuevo entrenador de «un cambio de ciclo». ¿Pero qué significan concretamente esas palabras? ¿A qué se refería? Está claro que con la llegada de Roberto Olabe se pretende una nueva forma de trabajar en Zubieta y una modernización de la estructura deportiva de la Real para adecuar el club a los retos del futuro.

Para entender mejor lo que pretende el Consejo de Administración con este relevo en la cúpula deportiva hay que mirar primero al pasado, observar la trayectoria de la Real Sociedad desde 2009 hasta ahora y entroncarla con las reflexiones que hizo el presidente hace año y medio en la presentación de Olabe. De todo ello podremos obtener algo más de luz para comprender el camino que se quiere tomar en el futuro.

Partir de un modelo que funciona. El club no pone en discusión la filosofía que ha abanderado Loren en este último decenio, que sigue consistiendo en dar cabida en el primer equipo a los máximos canteranos posibles y complementarlos con fichajes externos allá donde Zubieta no pueda llegar. Ese número de jugadores formados en casa dependerá del momento y será mayor o menor en función del nivel de las distintas generaciones. Ahora, por ejemplo, puede sufrir un ligero retroceso tras las salidas en los últimos nueve meses de hombres como Mikel, Markel, Yuri, Iñigo y el posible adiós de Xabi Prieto, sin contar con que Zurutuza, Agirretxe y Carlos Martínez ya han superado la treintena.

En las nueve temporadas con Aperribay han pasado cinco entrenadores por el banquillo

El quid de la cuestión es la gestión que se hace de ese modelo. Aperribay afirmó en la llegada de Olabe en 2016 que la Real Sociedad nunca se iba a destacar por tener más recursos financieros que otros clubes ni por la facilidad para cambiar de plantilla de un verano a otro, sino que su fuerte debía residir en «ahondar en la filosofía y en la exigencia a los jugadores para hacer un equipo cada vez más competitivo». Y esa pretensión se refería, sobre todo, al trabajo de formación con la cantera y su traslado al primer equipo.

Crecimiento con dientes de sierra. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, aquella comparecencia del presidente en septiembre de 2016 se reveló como una de las más interesantes por el análisis que hizo de la situación del club. Reconoció el ascenso del club desde que estaba en Segunda hasta su clasificación para Europa varias veces en los últimos años, pero admitió que «el camino se puede mejorar» y que quería «cambiar los métodos» para dar un paso definitivo hacia la consolidación en los puestos de arriba. En ese contexto habló de «dientes de sierra» en la trayectoria del equipo en ese tiempo y de ser ambiciosos en la formación para «optimizar recursos y acortar los plazos».

Con esos dientes de sierra se refería a la irregularidad que ha mantenido la Real Sociedad en estos años, en los que ha alternado picos muy altos, como los del ascenso y las clasificaciones para Europa, con otros bajos que ha provocado el relevo en el banquillo de Arrasate, Moyes y Eusebio en plena temporada en los cuatro últimos años. Desde 2009 solo una vez se han encadenado dos ejercicios exitosos, en la 12/13 y 13/14, y buscar esa consolidación de los resultados en el tiempo es lo que ha llevado al Consejo a dar este golpe de timón.

Olabe puede impulsar una forma de entrenar distinta para que los jóvenes no frenen su evolución

De Martín Lasarte a Jagoba Arrasate. En las nueve temporadas con Aperribay al frente del club han pasado cinco entrenadores por el banquillo -Lasarte, Montanier, Arrasate, Moyes y Eusebio- y, salvo el francés, los demás acabaron siendo destituidos o pidiendo la hora.

Fue Loren el que apostó por Lasarte porque veía en él un técnico emocional y motivacional que podía sacar lo mejor de un grupo que vivía una crisis de autoestima importante tras el descenso a Segunda. El uruguayo firmó un año y medio increíble con el ascenso a Primera y un octavo puesto en febrero en la temporada del regreso. Pero la segunda vuelta se le hizo larga, se perdieron todos los partidos fuera de casa y hubo que esperar hasta la última jornada para obtener la salvación tras correr serio riesgo de bajar.

El director deportivo entendió que era necesario un cambio, a pesar de que a Lasarte le restaba un año de contrato, y en 2011 se fue a por Montanier, un técnico joven que había convertido a su modesto Valenciennes en el 'Barcelona del Norte', como fue bautizado tras golear al Mónaco en un partido. Su libreto se basaba en el método y en un juego ofensivo con tres puñales arriba, que en la Real Sociedad fueron Vela, Agirretxe y Griezmann. A su vez estaba familiarizado a trabajar con los jóvenes, por lo que podría sacar rendimiento de esa hornada que encabezaban Illarramendi e Iñigo. La Real veía en el francés el hombre idóneo para perfeccionar el proyecto y potenciar el modelo de cantera. Le costó mucho arrancar, pero una vez que lo hizo completó un año y medio sobresaliente, entre enero de 2012 y junio de 2013, que acabó con la clasificación para la Champions y un juego que hacía años que no se veía.

Sin embargo, la grada de Anoeta nunca le tuvo en buena estima y cuando recibió una suculenta oferta del Rennes, no dudó en cambiar de aires. El club apostó por dar continuidad al proyecto con Jagoba Arrasate, que estaba en su cuerpo técnico y mantenía esa complicidad con los jóvenes. La decisión fue un acierto y aquel equipo, con un estilo más vertical y pragmático, obtuvo el pase para la fase de grupos de la Champions, alcanzó las semifinales de Copa y repitió clasificación continental después de mantenerse todo el campeonato en puestos europeos. La Real Sociedad encadenaba dos años y medio de buenos resultados.

Pero en el verano de 2013 se marcharon Griezmann y Bravo, lo que unido a la salida un año antes de Illarramendi, supuso un duro golpe. Además, Rulli cayó lesionado en Krasnodar y Zubikarai tuvo que jugar casi toda la primera vuelta. A partir de ahí, se pasa de un periodo de crecimiento sostenido a una época de mayor inestabilidad donde los dientes de sierra se acentúan.

No se trata de romper con lo anterior, sino de aprovechar el impulso de los últimos años

Primer intento de viraje con Moyes. En noviembre de 2014 Arrasate es destituido y se convierte en el primer entrenador cesado en la era Aperribay, ya que Lasarte y Montanier habían aguantado hasta junio. Se había cruzado la raya y ya no había marcha atrás. En estas cuatro últimas campañas, solo Eusebio completaría el curso en la 16/17. Un dato significativo.

Es con la marcha de Arrasate cuando Consejo y la propia dirección deportiva son conscientes de que algo no funciona bien en el club y que es necesaria una aportación exterior para tratar de reforzar la estructura. A pesar del crecimiento deportivo, los pilares no son lo suficientemente sólidos como para aguantar los periodos de crisis. Es en ese contexto, cuando Aperribay se trae a David Moyes para tratar de aprovechar su experiencia en el Everton y en el Manchester United e intentar un primer viraje.

Pero la apuesta del escocés sale mal. Es incapaz de mejorar al equipo en el campo y su visión choca con el modelo de una Real de cantera. En una entrevista concedida a este periódico llega a cuestionarse si es mejor ir a la Champions con pocos canteranos o terminar el 14º con muchos. En Zubieta, donde existe una dinámica de trabajo establecida desde hace años, tampoco es muy bien recibido. Con su salida, es Loren el que pone el nombre de Eusebio sobre la mesa para reflotar la nave. Le avala su pasado en el Barcelona, su cercanía a los jugadores, su complicidad con los jóvenes y un modelo de juego más apropiado a las características de la plantilla.

En las 27 jornadas que dirige en el ejercicio 15/16 la Real es el sexto equipo que más puntos suma, solo superado por los tres grandes, Athletic y Villarreal, y esa línea ascendente la confirma la pasada temporada con la clasificación directa para la fase de grupos de la Europa League.

Pero Aperribay sigue convencido de que la Real Sociedad no puede seguir dependiendo de la intuición del director deportivo en la contratación de entrenadores y jugadores, y que es necesario fortalecer la estructura deportiva. Es ahí cuando contrata a Roberto Olabe como Director de Fútbol en 2016.

La segunda tentativa, con Olabe. La Real anuncia su contratación en junio pero no puede incorporarle hasta septiembre porque su contrato con la academia Aspire de Qatar lo impide. Primer contratiempo importante, porque no puede participar en la planificación de la campaña 16/17 y cuando llega se encuentra dentro de un barco que navega a buena velocidad y en la que el entrenador reivindica su espacio de trabajo.

El día de su presentación, Aperribay habla en los siguientes términos de él: «Nuestro objetivo pasa por mejorar cada día y en cada etapa. Para tener éxitos a medio y largo plazo debemos ser ambiciosos en la formación pero también en el rendimiento. Creemos firmemente en que eres la persona ideal para liderar este proceso».

El vitoriano se toma tres meses para un periodo de observación que le permita tener un diagnóstico aproximado de cuál es la situación antes de pasar a la acción en enero de 2017. Pero se encuentra con un barrera, la del vestuario del primer equipo que representa Eusebio, al que no puede acceder para saber qué cosas pueden ser objeto de mejora. Con Loren no choca tanto, porque en realidad sus funciones son compatibles e incluso la presencia de un Director de Fútbol puede reforzar su cargo y servir de protección al de Ibarra. Olabe dice nada más llegar aquello de que «cuando algo no funcione, ya sabéis dónde está el responsable. Aquí me tendréis». Pero finalmente acaba saliendo antes de tiempo del club porque no encuentra un espacio en el que trabajar y entiende que no ha llegado en el momento adecuado. Más que un adiós es un hasta luego, porque el presidente sigue firme en su idea de traerle un día a la Real. Lo que nadie pensaba, ni siquiera ellos dos, es que sería tan pronto.

Metodología y planificación. Así se llega al momento actual, en el que la Real apuesta por acelerar el cambio de ciclo tras una temporada muy alejada de los objetivos. Hace año y medio el club anunció que las funciones de Olabe serían las de «dinamizar, coordinar, evaluar y orientar los procesos globales encaminados hacia el desarrollo del jugador individual en el contexto de sus habilidades técnicas-tácticas, físicas y psicológicas». Algo que se podría traducir como mejorar el proceso de formación de aquellos jugadores que entran en la dinámica del primer equipo.

La Real es un club diferente al resto por la cantidad de jugadores de casa que acoge en su plantilla y, por lo tanto, necesita una forma de entrenar distinta para que los jóvenes no vean frenada su evolución. No tanto los que juegan habitualmente, como Oyarzabal, Odriozola y Zubeldia, sino los que dan sus primeros pasos en la máxima categoría y no disfrutan de tantos minutos.

De los cinco chavales que han dado el salto esta temporada desde el Sanse, Bautista y Guridi apenas han jugado, y Kevin ha dejado de hacerlo en los últimos meses. Aritz Elustondo, de la misma generación del francés y un año mayor que los dos primeros, tampoco ha participado mucho últimamente. Y ninguno de ellos supera los 24 años. La Real Sociedad entiende que el proceso de formación no acaba al llegar arriba, sino que es ahí cuando necesita un empujón. Esa sería la idea que quiso transmitir Aperribay cuando en la presentación de Olabe habló de «optimizar los recursos» y destacó de él su «capacidad para organizar y ahondar en los procedimientos que nos permitan coger ese impulso».

No se trata de romper con lo anterior, sino precisamente de aprovechar ese impulso que ha habido en los últimos años con la aparición desde abajo de los Griezmann, Illarramendi, Iñigo, Pardo, Zaldua, Aritz, Oyarzabal, Odriozola y Zubeldia para mejorar el proceso y aumentar en la medida de lo posible ese número.

Se entiende que Olabe es una persona que se apoya especialmente en la metodología y la planificación, y que ello va a permitir mejorar los sistemas de trabajo para alcanzar la excelencia en la formación.

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