Real Sociedad

Alavés, penúltima oportunidad para soñar

Zubeldia, Illarramendi, Llorente, Héctor Moreno y Juanmi, durante la sesión de ayer en Zubieta. / RS
Zubeldia, Illarramendi, Llorente, Héctor Moreno y Juanmi, durante la sesión de ayer en Zubieta. / RS

La Real Sociedad apura mañana en Anoeta sus opciones de engancharse a un objetivo distinto a la permanencia

ÁLVARO VICENTE

La Real Sociedad vuelve a casa después de esta minigira al estilo NBA con tres partidos consecutivos lejos de Anoeta en Salzburgo, Valencia y Sevilla. Sin tiempo para profundizar demasiado, mañana (18.30 horas) recibe a un Alavés en dinámica positiva ante el que se juega una de las últimas opciones de pensar en algo más que la permanencia. Vuelve a Anoeta, donde no ha encajado goles en los dos últimos partidos y ha marcado ocho goles en las victorias ante el Deportivo y el Levante.

Está por ver si la Real es capaz de mantener la firmeza defensiva mostrada en sus dos últimos compromisos fuera de casa, en Mestalla y el Benito Villamarín, en los que pese a no ganar dio menos concesiones de lo que acostumbra a sus rivales, y si es capaz de morder arriba más de lo que ha hecho en estas salidas. Se le presenta la oportunidad de enlazar dos resultados positivos en Liga, algo que no consigue desde que empató a cero en el San Mamés, el 16 de diciembre, y cuatro días después ganó en Anoeta al Sevilla. ¿Será este el inicio de la escalada en la clasificación? El primer derbi de la segunda vuelta puede aclarar su futuro.

¿Ahora o nunca? Los rostros de los jugadores de la Real Sociedad al acabar el partido ante el Betis no eran de plena satisfacción, entendían que se les había podido escapar una oportunidad para ganar y para acercarse a posiciones europeas, pero sí venían a trasladar que por fin el trabajo realizado por el equipo había tenido recompensa. Y es que en esta temporada aciaga, la Real Sociedad ha visto más de una vez cómo el rival no era mucho mejor y por hache o por be terminaba volviendo de vacío. De ahí que, más allá de lo que puede significar tener un punto más en la clasificación, la plantilla dio por bueno el empate por confirmar que el camino a seguir puede ser éste. La Real necesitaba volver a sumar lejos de Anoeta, romper la envenenada dinámica en la que estaba tras cinco derrotas consecutivas a domicilio entre Liga y Europa League, y si era posible candar de una vez la portería. Ojalá el punto sea el inicio de una buena racha. En el vestuario consideran que es ahora o nunca.

Solidez en el centro del campo. Si la Real se ha comportado de manera positiva en dos campos complicados como Mestalla y el Benito Villamarín es porque su centro del campo ha ofrecido el equilibrio que todo equipo necesita. Zubeldia, Illarramendi y Zurutuza han aportado una mayor sensación de solidez colectiva. La primera vez que Eusebio apostó por esta combinación en el centro del campo se dio en el Wanda Metropolitano. La Real había empatado en Anoeta ante Las Palmas y había sido eliminada en la Copa por el Lleida. En ese momento de duda, el técnico alineó a Zubeldia, Illarramendi y Zurutuza en el centro del campo escorando a Xabi Prieto al extremo derecho. Y la respuesta del equipo fue buena, con una primera parte como pocas veces se ha manifestado la Real Sociedad fuera de casa en esta Liga.

Tres meses después, la lesión de Xabi Prieto en el partido ante el Levante, ha hecho resurgir la fórmula que se ha repetido tanto en Mestalla y el Villamarín, campos de los que la Real ha podido traerse más puntos. La Real Sociedad consiguió que un Betis con cinco zagueros y dos pivotes tuviera más dificultades para combinar de lo que acostumbra y le obligó a jugar en largo. Canales, Oyarzabal y Juanmi apretaron a los defensas verdiblancos, este trabajo de presión lo acompañaron los tres del centro del campo y eso permitió que Llorente y Moreno jugarán pisando el círculo central, con Moyá, atento, para solucionar los errores cometidos por los dos centrales. Sólo la falta de profundidad, ser capaces de llegar con más jugadores al área, impidió que la Real pudiera generar algo más de peligro.

Portero y portería a cero. Eusebio confesó en la rueda de prensa posterior al partido que el equipo se había puesto como objetivo acabar con la portería a cero. Para él y sus jugadores empezaba a ser una obsesión. Sabían que encajando una media de 1,88 goles no iban a ningún sitio. Hay que remontarse al partido de San Mamés, hace nueve jornadas, para asistir al último partido de Liga en el que la Real consiguió acabar sin encajar un gol. Antes lo había logrado en los triunfos ante el Villarreal, en la segunda jornada, y al partido en Mendizorrotza, mañana se cumple una vuelta, para asistir a los dos últimos de Liga que acabaron con la portería a cero. Buena parte de culpa de que la Real Sociedad lo haya vuelto a conseguir hay que achacarlo al comportamiento defensivo del equipo, a que tanto en Valencia como en Sevilla, tuvo más equilibrio, minimizando las ocasiones de gol del rival o al menos logró que las ocasiones no fueran tan claras como lo venían siendo, en situaciones más forzadas para el rival. Y por supuesto, a la actuación de Moyá. Con el riesgo que supone escribir después de solo noventa minutos, la Real Sociedad ha ganado solvencia, aplomo y seguridad en la portería que había perdido en esta temporada. Tiene las virtudes que se le suponen a un portero que viene de uno de los equipos de Europa más sólidos en los últimos tiempos.

¿Un calendario asequible? La Real recibe mañana a un Alavés en dinámica positiva tras sumar 19 puntos de los últimos 21 en Mendizorrotza y de mostrarse como un equipo peligroso fuera de su casa como constata la derrota tanto en el Bernabéu (4-0) como en el Camp Nou (2-1). Para la Real Sociedad supone quizás la última oportunidad de engancharse a algo. Tras el punto logrado en Sevilla, tiene por delante un calendario que le va a decir si está para pelear por cotas mayores. En las próximas jornadas la Real visitará Cornellá, recibirá al Getafe, jugará en Ipurua, recibirá al Girona y viajará a Las Palmas. Tres de esos cinco están inmersos en la pelea por la séptima plaza que lleva a Europa, así que si la Real está pensando en algo más que la permanencia es la ocasión de demostrarlo. Para cuando acabe este calendario, solo restarán seis jornadas. El de mañana será un choque de estilos. La posesión de la Real ante un Alavés que es el que menos posesión promedia de Primera. Eso no le impide salir a buscar sus adversarios a su campo. Es un equipo vertical en el que desde la llegada de Abelardo los babazorros han experimentado un impulso evidente en su rendimiento y confianza.

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