Real Sociedad

Un desafío a la profundidad de la plantilla realista

Un desafío a la profundidad de la plantilla realista
LUSA

Vacía de juego, la Real tiene mañana otro examen en Anoeta que debe sacar adelante para escapar de los puestos de descenso. El choque ante el Levante es un desafío a la profundidad de la plantilla con el Salzburgo en mente

ÁLVARO VICENTE

Todavía con los focos de Anoeta calientes, la Real Sociedad se apresta a encarar el domingo a mediodía otro partido que, como el del jueves pasado y el del jueves que viene, puede marcar su futuro a corto plazo. Recibe al Levante, al que debe ganar para poner tierra de por medio sobre los puestos de descenso. Los valencianos son decimosextos, marcan el límite de la salvación, y tienen 20 puntos, seis menos que la Real. Una victoria granota llevaría al equipo blanquiazul a un territorio que, solo pensarlo, provoca escalofríos a un aficionado realista que no encuentra la paz. No sale de una y se mete en otra aún más delicada. Este segundo partido en cuatro días, más el que viene en Salzburgo, son un desafío inmenso a la profundidad de la plantilla, una prueba de fuego, para saber si la Real Sociedad es capaz de recuperar el juego desencadenado o definitivamente ha dejado de parecerse a sí misma. Es un periodo de tiempo de ocho días y dos competiciones distintas.

Más arropados. Una de las preocupaciones de Eusebio es conseguir que el equipo no pierda el balón cuando está saliendo para evitar situaciones de serio peligro y no lo está consiguiendo. La muestra son los muchos goles que encaja el equipo consecuencia de un balón perdido o de una mala decisión. El resultado es un portero que es un manojo de nervios y una línea defensiva insegura. Hoy, la Real Sociedad defiende más atrás. Hasta hace no mucho atacaba la salida del balón desde el primer metro, lo que creaba dificultades.

Ahora, cuando recupera el balón es más difícil hacer daño. La primera consecuencia de esa voluntad de limitar los riesgos es que el equipo ha perdido esa punta de velocidad que le permitía romper los partidos y que tanto ha hecho disfrutar a los jugadores y a sus seguidores. Los realistas siguen tratando de sacar el balón jugado desde atrás. Rulli se apoya en cualquiera de los dos centrales, que la sacan jugada y buscan apoyos en banda y en el centro del campo para romper la primera línea de presión. El objetivo sigue siendo el de crear superioridades, saltarse las líneas y buscar espacios desde los que amenazar al rival. Sólo que en estos últimos partidos esas intenciones se ponen en práctica a una velocidad inferior a la que estábamos acostumbrados y los hombres de arriba tienen muchas más dificultades para sorprender porque se encuentran en una evidente inferioridad numérica. Hablamos, por ejemplo, de que Vela no está, de que Willian José tampoco, y no es fácil inventarse espacios que hace tiempo aparecían con tanta frecuencia como naturalidad.

Pelotazo sí, pelotazo no. Esa prudencia o miedo en la elaboración de la jugada obliga a menudo, como ocurrió en la segunda parte ante el Salzburgo a buscar el pelotazo largo para tratar de que Xabi Prieto prolongue de cabeza. Con ese arma como argumento de fuerza, la Real Sociedad consiguió regresar a Primera y fue capaz de darle otro aire al partido ante el Salzburgo, pero Eusebio insiste en no convertir el pelotazo en una solución, aunque siga siendo un recurso para sorprender a los rivales, sobre todo cuando estén presionando arriba, que es donde ahora empiezan a apretar casi todos. El respeto que hoy tienen a la Real todos sus rivales tiene también algo que ver con esta situación, al menos en Anoeta, donde se jugará estar más o menos libre de caer a los puestos de descenso. Hoy los rivales se cierran bien, multiplican los apoyos y esperan que el reloj avance con el marcador a cero para tratar de matar a la Real cuando le entren las prisas. El Levante tiene toda la pinta de que será uno de ellos.

Bajas de peso. Los problemas físicos han castigado simultáneamente a los jugadores más brillantes de la Real Sociedad justo antes de encarar la eliminatoria ante el Salzburgo. Willian José no está, Zurutuza sale de lesión y Oyarzabal e Illarramendi empiezan a acusar el desgaste físico. A todo eso hay que añadir que en un mes han salido de la plantilla dos de sus mejores futbolistas, Carlos Vela e Iñigo Martínez. Por si no fuera suficiente, otro de sus jugadores de mayor nivel, Gero Rulli, atraviesa una mala forma alarmante que podría costarle su presencia en el Mundial de Rusia como portero suplente del equipo de Argentina. Todo el peso del equipo recae en Illarramendi partido tras partido. El mutrikuarra, en el eje de un equipo que no sabe permanecer junto y se desperdiga por el campo como si el rigor táctico fuera un asunto de otros, no da abasto, con lo que las señales que llegan del campo a la grada son alarmantes.

La grada examinará. Cuando un equipo llega a la situación en la que está la Real, la grada tiende a entender que es su momento de intervenir. El domingo, sin duda, Anoeta emitirá su opinión y cuando un estadio se pronuncia es difícil navegar en sentido contrario. Eusebio y su equipo deben aprovechar que Anoeta es justa en esta clase de disyuntivas. No regala aplausos pero tampoco es frívolo con los pitos. En las actuales circunstancias, el mejor de los mundos.

Los datos
  • 0

Remontadas

La Real ha ido al partido de vuelta de un cruce europeo en desventaja en cuatro ocasiones y nunca ha dado la vuelta a la eliminatoria. En la temporada 1974/75 perdió 0-1 con el Banik Ostrava en Atotxa y volvió a perder 4-0 en Chequia. Un año después, 1-3 con el Liverpool y 6-0 en Inglaterra. En la Copa de Europa 1987/88, 1-1 con el Hamburgo y 2-1 en Alemania. Y en la Champions 2003/04, en Anoeta 0-1 con el Lyon y 1-0 en Francia.

  • 1

Empate levantado

El único dato estadístico favorable a las opciones de la Real en Salzburgo se remonta a la Recopa 1987/88. Tras empatar a cero de local (el partido se jugío en San Mamés) con el Slask Wroclaw, ganó 0-2 en Polonia.

Lucha por el descenso

- La Real es 14ª y tiene 26 puntos, ocho de ventaja sobre el 18º, el Las Palmas.

- El Levante es 17º con 20 puntos, marca el límite de la salvación, con dos de ventaja sobre el equipo canario.

Si la Real gana

- Se coloca con 29 puntos a falta de 14 jornadas, en las que le bastaría con sumar otros 13 puntos, menos de uno por partido.

Si la Real pierde

- El Levante se le acercaría a solo tres puntos y aunque lo lógico sería que la distancia con el descenso se mantuviera en ocho puntos, la Real tendría 14 jornadas para sumar 15 puntos, una media que no acredita en este momento.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos