Real Sociedad

La Real Sociedad se plantea reforzar la portería

Gero Rulli y Toño Ramírez se ejercitan en las instalaciones de Zubieta durante una sesión de entrenamiento./ARIZMENDI
Gero Rulli y Toño Ramírez se ejercitan en las instalaciones de Zubieta durante una sesión de entrenamiento. / ARIZMENDI

La irregularidad de Rulli hace que el club baraje incorporar a otro guardameta en verano. No se prevén cambios en este mercado respecto a la situación del argentino y Toño, pero la secretaría técnica ya baraja varios nombres para el futuro

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La portería de la Real está en el punto de mira en los últimos tiempos. La irregularidad que está mostrando Gero Rulli en la presente temporada ha focalizado la atención en un puesto que en este siglo apenas había generado polémica alguna. Habría que remontarse a la época de Matias Asper en el ejercicio 00/01 para encontrar semejante controversia acerca del rendimiento de un guardameta en Anoeta. El sueco apenas aguantó diez partidos como titular, porque enseguida recuperaría Alberto la titularidad y desde entonces la normalidad regresó a una posición nada sencilla en el fútbol.

La actuación del argentino dista mucho de las que protagonizó en sus tres primeras campañas en San Sebastián, en las que se erigió en uno de los pilares del equipo. A su llegada en la 14/15 consiguió con 22 años lo más difícil, que era hacer olvidar a un meta como Bravo. El chileno cerraba un ciclo de ocho años en los que llegó a defender el marco txuri-urdin en la Champions League, era el capitán de La Roja y se iba como titular al Barcelona, pero su ausencia no se notó por el fantástico rendimiento de Rulli. Y eso que estuvo parado por una lesión buena parte de la primera vuelta. Pero en los 22 partidos que jugó conquistó a la afición por su descaro y seguridad bajo los palos. Era un gran proyecto de guardameta que debía confirmarse con el paso del tiempo.

Dentro de esa primera gran campaña, en marzo de 2015 recibió la llamada de Tata Martino para la selección argentina. Compartir vestuario con los Messi, Agüero, Mascherano, Di Maria y compañía revalorizó su caché y a la Real le costó renovar su cesión con el Maldonado en verano. Es más, estuvo a punto de acabar en el Valencia unos días antes de incorporarse al stage de Obertraun (Austria), pero desde Anoeta hicieron valer el contrato que había firmado antes de marcharse de vacaciones para retenerle.

Rulli tiene contrato hasta 2022 pero se antoja complicado que juegue en la Real hasta entonces

El argentino llegó con 22 años y Bravo con 23; los tiros podrían ir hacia un portero de proyección

Toño Ramírez, recién renovado, cubrirá las espaldas del portero titular en el próximo año y medio

En estas tres últimas temporadas su historia ha sido la de un portero que ha alternado buenos partidos con otros en los que su nivel ha distado mucho del que se le presupone. Y en verano su nombre siempre ha salido a la palestra. En 2016 porque la compra de sus derechos al Maldonado, con la complicidad del Manchester City, se convirtió en un culebrón y en 2017 por el supuesto interés del Nápoles en sus servicios que para cuando se concretó en una oferta resulta que el mercado casi se había cerrado.

Ahora su rendimiento es el que le ha colocado en el centro de todas las miradas. En Anoeta hace tiempo que los murmullos acompañan su juego con el pie, que no termina de convencer a los aficionados. Quizás es que sus características son opuestas a las del último inquilino de la portería blanquiazul, Claudio Bravo, y su sombra empieza a ser alargada. El chileno destacaba por un juego exquisito con el pie y su seguridad en las salidas por alto, facetas en las que es difícil igualarle. Por contra, la capacidad de Rulli para llegar a disparos desde media distancia, como el de Gabriel en Butarque, es altísima, así como su habilidad en el mano a mano cuando está con confianza, algo que ahora no sucede. El caso es que hasta que no destaque con los pies y por alto, no terminará de dar ese paso necesario para convertirse en un gran portero.

Esta situación, después de tres años y medio aquí, ha llevado a la Real a plantearse la necesidad de reforzar la portería a medio plazo, porque nadie pone en duda que Rulli y Toño Ramírez serán los inquilinos de la portería realista hasta el 30 de junio. El segundo ha sido renovado recientemente hasta 2019, mientras que el argentino tiene contrato hasta 2022, aunque ahora mismo se ve complicado que lo cumpla.

Porteros de distintos perfiles

Así las cosas, la secretaría técnica sigue con atención la evolución de distintos porteros que podrían encajar en los parámetros que buscan para verano. El abanico está abierto, porque hoy en día el nivel medio de los especialistas en esta posición es muy alto, aunque finalmente un elemento importante a la hora de decidir es que sus características se ajusten al estilo de juego que quiera desarrollar el equipo.

Los porteros que figuran en la agenda podrían dividirse en dos categorías en función de su edad, ya que los hay jóvenes y otros más veteranos. Las dos últimas veces que la Real acudió al mercado para firmar al titular que defendería la portería, apostó por guardametas de proyección que estaban al comienzo de su carrera. Así ocurrió cuando se trajo a Bravo de Colo Colo en 2006 o a Rulli de Estudiantes en 2014. Tenían 23 y 22 años, respectivamente, y mucho por ofrecer. En el caso del chileno la apuesta salió redonda, porque después de defender el marco txuri-urdin ocho años dejó 13 millones en las arcas cuando en su día apenas costó un millón.

El aspecto positivo de traer a un joven es que su potencial de revalorización es muy elevado y que su motivación suele ser también alta al suponer un paso adelante en su carrera. En contra juega la falta de experiencia para defender una de las porterías más míticas de LaLiga, que tuvo en su día a un inquilino como Arconada y que después ha visto a desfilar, entre otros, a Alberto, Westerveld, Riesgo, Bravo y Rulli, entre otros. Lógicamente, esa juventud se compensa también con sus condiciones técnicas. Al tratarse de porteros sin hacer, no tienen que estar jugando obligatoriamente en Primera División, donde muchos de sus integrantes destacan por su experiencia, salvo Rubén (Celta), Pau López (Espanyol) o Kepa (Athletic). El segundo de ellos acaba contrato con el Espanyol y aún no ha renovado su contrato en Cornellá.

En el otro lado de la balanza estarían porteros más curtidos con experiencia a sus espaldas, aunque sin llegar a la treintena, que verían con buenos ojos llegar a una plaza como Anoeta. Muchos de ellos no saldrían muy caros, además, aunque la clave es que respondan al perfil que se busca y al estilo de juego colectivo.

Titular y un segundo suplente

Lo que la Real no se plantea variar es el modelo que siempre ha mantenido en su portería, de contar con un titular reconocido y un suplente de casa para cubrirle las espaldas en caso de emergencia, que en el próximo año y medio será Toño, recién renovado. Arconada tuvo a su sombra a Otxotorena, Elduayen y González; González a Bergara; Alberto a Biurrun, Olabe y Asper; Riesgo al propio Alberto; Bravo a Zubikarai; y Rulli a Oier Olazabal y Toño.

Otra cosa es que desde la cantera emerja alguien capaz de plantar cara al titular viniendo desde abajo, algo que no sucede desde la aparición de Riesgo a principio de este siglo. Desde entonces Zubieta no ha dado un portero de Primera.

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