Real Sociedad

Díaz de Cerio: «La Real no tiene nada que envidiar hoy al Athletic»

De Cerio posa en el polígono Zuatzu, el martes en San Sebastián./JOSÉ IGNACIO UNANUE
De Cerio posa en el polígono Zuatzu, el martes en San Sebastián. / JOSÉ IGNACIO UNANUE

El último jugador que rechazó seguir en el club blanquiazul por ir al rojiblanco, dice que en la entidad guipuzcoana se vive el derbi con mayor intensidad

JAVIER ORTIZ DE LAZCANOBILBAO.

«Si no estás convencido de lo que haces, es mejor ser honesto e irte. Es lo que hice yo». Íñigo Díaz de Cerio abandonó el fútbol con 30 años pese a que tenía un año más de contrato con el Mirandés y una oferta del Alavés.

El atacante echa la vista atrás ante un café cortado en el polígono Zuatzu, en donde tiene su sede su consultoría Piolet, especializada en gestión deportiva y que trabaja con clubes guipuzcoanos de élite como Orio, Bera Bera, IDL Gipuzkoa Basket y Bidasoa. «Un día entrenando les dije a Gabilondo y Orbaiz que me retiraría a los 30 años. Eso lo decimos todos con 26, contestaron».

De Cerio rompe con el estereotipo del futbolista que sólo sabe pegar patadas a un balón. Estudió Humanidades y Empresa en la facultad de Deusto en San Sebastián. «Me encanta el equipo, el vestuario, jugar, el autobús, la pocha en el autobús, pero el fútbol tiene otras cosas desagradables que no me gustaban tanto. Tenía otras inquietudes. El fútbol es puro hasta Primera. Hay cosas externas, es negocio, hay presión... El jugador debe convivir con muchas cosas. Veía que el mundo empresarial me llamaba más y no me parecía honesto quitar el hueco a un compañero lleno de ilusión».

«En San Sebastián se le tienen más ganas al Athletic que en Bilbao a la Real Sociedad» EL AMBIENTE

«Para el Athletic es más difícil hacer ahora su proyecto atractivo para los jugadores de la Real» LOS CAMBIOS DE EQUIPO

De Cerio es el último jugador que rechazó una oferta de renovación de la Real Sociedad para ir al Athletic. Sucedió en 2009. Desde entonces sólo Elustondo vino desde San Sebastián, pero su club no deseaba su continuidad. A partir de ahí, el Athletic ha chocado con un muro infranqueable cada vez que ha buscado refuerzos en la entidad guipuzcoana. Fracasaron las ofensivas de Josu Urrutia por Íñigo Martínez, Oyarzabal, Berchiche e Illarramendi (eligió la Real cuando estaba en el Madrid).

En el Athletic se preguntan por qué no hay capacidad para pescar en San Sebastián, práctica que antes se llevaba a cabo con frecuencia, como lo atestiguan los casos de Etxeberria, Loren, Alkiza, Gabilondo y Balenziaga.

De Cerio es socio de los dos clubes. Cree que la causa hay que situarla en el auge económico blanquiazul. «La Real puede competir en salarios y oferta deportiva con el Athletic. A día de hoy, no tiene nada que envidiar al Athletic y además ha hecho un esfuerzo con los jugadores de la cantera».

El escenario es inquietante para los rojiblancos. Llegar al otro extremo de la A-8 es cada vez más complicado. «Para el Athletic es más difícil hacer ahora atractivo su proyecto con los jugadores de la Real».

«A la gente le das pena»

De Cerio sabe el esfuerzo emocional que supone para un guipuzcoano romper con la Real. Llegó a Bilbao en una época de decadencia blanquiazul, en Segunda y en concurso de acreedores. «Como a mi me fue mal y a la Real bien, a la gente le das pena. Si habría triunfado en el Athletic, escocería mucho. Entendí que era lo mejor y no me arrepiento».

El derbi se vive de forma diferente en la Real y en el Athletic. El exdelantero reconvertido en empresario de éxito explica las claves. «El hecho de que no haya trasvases de jugadores en los últimos años hace que se viva con un ambiente festivo. Es verdad que aquí se le tienen más ganas al Athletic que en Bilbao a la Real. Allí hablas con la gente del entorno y ve a la Real como un club amigo, no como un enemigo».

En su última campaña en la Real vivió el peor momento de su carrera. Un choque con Zigor, portero del Eibar, le supuso una grave lesión en noviembre de 2008. Unos meses después se comprometió con el Athletic. En su conversación con este periódico insiste en el que trato fue posterior a su rotura de rodilla. «Me llegaron dos ofertas, del Valladolid, entonces en Primera, y del Athletic».

Su paso por el club rojiblanco fue decepcionante. Mantiene que su lesión no le dejó secuelas, aunque admite que se llevó un punto de velocidad, la principal baza de su fútbol.

Con Llorente y Toquero como indiscutibles de Caparrós, no había manera de encontrar un hueco. «Si yo fuera el entrenador, tampoco me pondría. Ellos rendían muy bien. Deportivamente me fue fatal, pero conmigo se portaron muy bien. Nunca hubo un queja, ni un pero. Macua y Bielsa me llamaron incluso cuando estaba cedido en Córdoba y Soria para interesarse. Todo fueron facilidades. Sólo tengo palabras de elogio para el club».

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