Real Sociedad

A la Real Sociedad no le van los correcalles

A la Real Sociedad no le van los correcalles

La Real trabajó con decisión ante un rival justito, pero en un cuarto de hora sin balón se hizo vulnerable. Y no es la primera vez que le pasa

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE
  • 1

Cuando no puedes ganar. Sumar un punto fuera de casa nunca puede ser malo cuando tampoco has merecido más. La Real pudo ganar si Januzaj resuelve el mano a mano con el portero y pudo perder según la tendencia que llevaba el partido en la segunda parte, como lo hizo hace nada en Getafe después de ponerse por delante. El empate es justo porque la Real no fue superior en el cómputo global y tampoco el Girona mereció menos. El punto será mejor todavía si la Real es capaz de ganar a Las Palmas en el próximo en Anoeta.

  • 2

Sin balón sufre una barbaridad. La Real mantuvo su plan de acción con criterio y decisión durante casi todo el partido, pero desde el minuto 45 al 60 no estuvo lejos de echar por tierra todo el trabajo porque sin balón volvió a sufrir una barbaridad. El equipo queda desnudo fuera de casa cuando no es capaz de enlazar tres pases seguidos. Le cuesta muchísimo amoldarse a ese escenario y nos temíamos lo peor cuando el Girona empató. No le van esta clase de partidos de ida y vuelta. Los correcalles, el juego dividido, el balón suelto y saltarín, no son lo suyo. Sin el control y sin el mando del juego, la Real se convierte en un equipo vulnerable y hasta un enemigo como el Girona, animoso y poco más, le puede complicar la existencia. De las inseguridades defensivas surge una desconfianza que no encaja con su comportamiento habitual.

  • 3

Un estilo de juego más directo. O quizás la idea inicial ayer no era tanto el juego combinativo y sí esa Real a la que le gusta explotar con ataques directos el talento y la verticalidad de sus hombres más ofensivos. Quizás esa es la apuesta cuando no se tiene tanto el balón. Desde luego la jugada del gol de Willian José es caviar si esa es la apuesta. Seguramente Eusebio es el primero que sabe que a su equipo le van mejor los rivales de la zona noble de la tabla que juegan y dejan jugar, que aquéllos de la parte baja que se basan en un fuerte dispositivo defensivo asentado en el orden, la posición y el rigor táctico. Y quizás por eso no lo hizo mal en la primera mitad. No brilló, pero a la Real le bastó que cada jugador cumpliera su papel para irse con ventaja al descanso. ¿Y después? No entiendo qué le pasa a la Real cuando se adelanta fuera. Quiere no perder lo que ha logrado y acaba metiéndose en su campo. Menos mal que reaccionó a tiempo. Me quedó con eso.

  • 4

Para vencer necesita alcanzar un nivel alto. La sensación que deja el partido es que la Real necesita alcanzar un nivel muy alto en su fútbol para traducirlo en puntos. Cuando se instala en una zona adelantada del campo como en la primera parte es capaz de someter a sus rivales y recuperar más alto y más rápido el balón después de perderlo, pero a nada que da un paso atrás o el rival le aprieta, le cuesta mucho porque combina más atrás y por fuera en lugar de en posiciones avanzadas y en zonas interiores, que es donde de verdad hace daño al contrario.

  • 5

De una mano no sancionada no llegó el gol. Y, con todo, la Real no estuvo lejos de ganar si el árbitro Iglesias Villanueva hubiera sancionado la mano de Portu en el inicio de la jugada del gol del Girona. No me puedo resistir a no dejarlo escrito. No la señaló pese a verla, dejó seguir y...

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos