Entre la rabia y la esperanza

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

No sé por qué sentimiento inclinarme a falta de tres jornadas para el final de Liga. Si por la esperanza de hacer una machada que nos permita alcanzar ese séptimo puesto más virtual que real o por la rabia tras comprobar que este equipo debía haber estado más arriba.

La entrevista de hace dos días con De la Bella, un referente en el vestuario, me aclaró las pocas dudas que tenía. Siempre creo que las cosas se ven mejor desde dentro del campo que desde fuera, porque los verdaderos artistas son ellos, los futbolistas, los únicos que saben cómo se sienten en cada momento. Nosotros podremos contar lo que vemos que hacen pero solo ellos pueden explicar por qué hacen lo que hacen.

Y Alberto vino a decir que durante cuatro meses sufrieron un bloqueo del que no escaparon hasta la llegada de Imanol. Una parálisis que comenzó con la eliminación copera ante el Lleida el 29 de noviembre y que acabó con la destitución de Eusebio el 18 de marzo. Por el medio se fueron al traste las opciones de repetir presencia entre los mejores de la Liga y la posibilidad de llegar lejos en Europa. Porque si aquella Real cogida con alfileres plantó cara al Salzburgo, a la postre semifinalista tras apear al Borussia y Lazio, la actual hubiese tenido muchas opciones de seguir adelante.

Lo mejor de esta reacción es que demuestra que la Real tiene buena plantilla, algo que siempre viene bien para encarar el futuro. Hay que hacer retoques para equilibrar el plantel en algunas posiciones, pero el valor medio del equipo es alto.

La pena es que no va a terminar donde su potencial merece y eso no se ha dado muchas veces. Tras el último ascenso la Real peleó el primer año por seguir en la categoría y el segundo por consolidarse. Después de jugar la Champions en 2013 y repetir clasificación europea en 2014, las salidas de Illarramendi, Bravo y Griezmann en un año le hicieron bajar su nivel un par de peldaños, algo que terminaron pagando Arrasate y Moyes entre agosto de 2014 y noviembre de 2015. Entonces no había más cera que la que ardía. Pero con el regreso de Illarramendi y la llegada de Eusebio la Real volvió a resultar competitiva y regresó a Europa. Esta será la primera vez en la que teniendo mimbres para repetir arriba no lo haga. Aunque mientras hay vida...

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