Real Sociedad

«Con este gol me he quitado un peso de encima; ahora seguro que vienen todos detrás»

Sergio Canales, que acabó con una sequía de dos años sin marcar con su gol en Lleida, ha recuperado la sonrisa en este arranque de temporada./ARIZMENDI
Sergio Canales, que acabó con una sequía de dos años sin marcar con su gol en Lleida, ha recuperado la sonrisa en este arranque de temporada. / ARIZMENDI

El cántabro confíaen tener continuidad este año para reencontrarse con aquel jugador que tanto brilló en sus inicios

MIGUEL GONZÁLEZ

Sergio Canales (Santander, 1991) ha recuperado la sonrisa en este arranque de temporada. Figura en el once que más minutos ha jugado hasta ahora, es un fijo en Europa y ha encarrilado la eliminatoria de Copa ante el Lleida con un golazo desde 25 metros, el primero tras su grave lesión. En lo personal, su mujer ha anunciado en Instagram que esperan un hijo. Aprovechamos la ocasión para charlar con él de fútbol y de la vida. No necesariamente en este orden. Con tres lesiones graves detrás superadas a los 26 años, la suya es una historia de constancia y perseverancia que conviene tener siempre bien presente.

- Llevaba mucho tiempo sin dar una entrevista, ¿a qué se debía este silencio?

- Cuando no juegas con regularidad, no sabes muy bien qué contar. Es difícil dar una versión de lo que está pasando, tanto en el plano individual como colectivo. Prefería centrarme en mejorar mi situación.

- ¿Tan mal lo pasó?

- La temporada pasada fue la más difícil de mi carrera. Empecé con retraso porque me estaba recuperando de la lesión en la rodilla y luego es difícil engancharse. Aun así, participé en muchos partidos, aunque me faltó tener esa continuidad en cuatro o cinco partidos que se necesita para coger confianza y hacer bien las cosas. Fue una campaña en la que hubo menos rotaciones y era más complicado entrar en el equipo.

- ¿Está ahora más contento con su rol dentro del equipo?

- Sí, aunque sé de la competencia que hay en la plantilla. Después de lo que he pasado me siento un afortunado de jugar al fútbol y hacerlo en la Real. Me encuentro bien físicamente, como nunca, pero me falta confianza y creer más en mi juego. Es cuestión de tiempo que todo el trabajo que he realizado desde la lesión se vea reflejado.

- En verano se planteó salir de la Real, ¿verdad?

- Sí. Ya digo que la pasada fue una temporada complicada pero, después de darle la vuelta a la situación, me encontré muy bien en los dos últimos meses. Me sentía a un nivel alto pero veía que no me daba para ser titular y tener continuidad. A partir de ahí empecé a darle vueltas a la cabeza para ver qué sería mejor para mi futuro. Pero, por otro lado, para mí es difícil salir de aquí. Me habéis tratado muy bien y no sabía de un sitio mejor para estar que aquí. El día que deje la Real lo sentiré tanto como cuando salí del Racing.

- ¿Tan importante fue la charla que mantuvo con Eusebio para que se quedara? ¿Qué le dijo?

- Me dijo que había muchos partidos y que iba a tener oportunidades. Que creía en mis posibilidades. Sus palabras me ayudaron a aclarar las dudas que tenía y a continuar en la Real. El míster ve el fútbol como yo. Creemos en el mismo estilo y ahora estoy recogiendo los frutos del trabajo realizado.

«Con Arrasate me lo pasé genial. Tenía a Vela a la derecha y Griezmann a la izquierda. ¡Cómo disfruté!»

- Un golazo como el de Lleida será el mejor refuerzo moral, ¿no?

- La verdad es que me he quitado un peso de encima, porque tenía ocasiones pero no entraban. A final de la pasada temporada pegué un palo ante el Deportivo, este año en Vigo se me fue una falta por milímetros, en Macedonia tuve varias muy claras... Tampoco es que estuviese obsesionado. Si no, ante el Vardar podía no haberle pasado a Willian José en el 0-2 porque yo también tenía una buena opción de disparo. Pero le vi mejor situado y preferí dársela. Ahora que ha entrado este, estoy seguro de que los demás van a venir todos seguidos -se ríe-.

- Después de dos años sin marcar, ¿qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza?

- Primero pensé en mi prima, que sabía que estaba muy enferma -falleció el mismo día del partido-. Y luego sentí una gran sensación de liberación.

- Se dirigió al banquillo para celebrarlo con Bautista, ¿por qué?

- Antes del partido lo habíamos hablado. Le tengo mucho cariño. Va a ser un jugador muy importante para la Real y hay que estar cerca de los que menos participación tienen.

- En la última entrevista que le realizamos, en febrero de 2016, nos dijo que aún no se había visto al mejor Canales, ¿sigue pensado igual?

- Claro que sí. Físicamente me encuentro como nunca y lo otro llegará con trabajo. Me estoy dejando todo por la Real y estoy convencido de que puedo llegar a un gran nivel si tengo un poco más de confianza.

- Hay que ser muy tenaz para pensar así después de haber pasado tres lesiones tan graves, ¿no?

- Lo digo como lo siento. Muchas veces me he fijado en el ejemplo de Falcao. Cuando tenía 17 años se rompió un tobillo, tres después el cruzado de una rodilla y antes del Mundial de Brasil, el cruzado de la otra. Y en el Mónaco está viviendo el momento más dulce de su carrera y es uno de los mejores delanteros del fútbol europeo. Me sirve de espejo para seguir creciendo y demostrarme que con trabajo, todo es posible.

- ¿Qué enseñanza le ha dejado semejantes experiencias?

- La que te digo: que con trabajo todo se puede superar. La adversidad me ha hecho más fuerte porque me ha dado una dinámica de trabajo. La sensación de estar bien físicamente que tengo ahora no la había tenido nunca en mi carrera.

- ¿El momento más duro de su última lesión?

- Cuando dejé sola a mi mujer en el viaje de novios. La lesión en el Bernabéu ocurrió con mi boda planificada. Había vivido dos lesiones similares anteriormente y pensé que a los cinco meses estaría como para ir. Pero se me fue torciendo todo y a los cinco meses estaba bastante mal. Valoré ir con un preparador físico al viaje pero conforme se acercaron las fechas lo descarté y le dije a mi mujer que no podía ser. No me dolió por mí, sino por ella. Así que se fue con su madre y me mandaba fotos mientras yo trabajaba en Zubieta. Ahí me dio algún bajonazo. Este verano hicimos otro viaje que no fue lo mismo sentimentalmente, porque ya había pasado un año, pero que vino a compensar aquel.

- Desde fuera se le ve bien físicamente pero quizás le falta un punto de atrevimiento al jugar, ¿comparte esta impresión?

- Cuando entro desde el banquillo sí que puedo transmitir esa sensación. Hay un guion de partido establecido y te tienes que adaptar a él. Muchas veces lo he hecho con el equipo ganando y lo que requiere la situación es asegurar los balones y no arriesgar tanto. Intento ver qué necesita el equipo y jugar en función de ello. En la Europa League y en la Copa he jugado cuatro partidos enteros y eso me ha dado un punto de confianza diferente para hacer cosas que en la Liga no tengo.

- Esta es su quinta temporada en la Real y no sé si es extremo, mediapunta, segundo delantero, volante... ¿Cuál es su posición real?

- Yo me considero mediapunta o segundo delantero. Es donde siempre he jugado a lo largo de mi carrera. Moyes me empezó a poner en la izquierda y Eusebio me sitúa en las dos esquinas, a la izquierda o a la derecha. Por dentro es por donde siempre me he encontrado más a gusto y he marcado más goles, como este ante el Lleida.

«El pasado año fue el más duro de mi carrera. Al final me vi a un nivel alto y no me daba para ser titular»

- ¿Sería en la posición de Prieto?

- Aquí es diferente, porque jugamos con tres en el centro del campo y tres arriba. No hay un mediapunta tan claro como jugando con cuatro en el medio. No obstante, este año me estoy encontrando bastante cómodo en las bandas en los partidos de la Europa League que he jugado a la hora de encarar, buscar el último pase y terminar las jugadas. Es una sensación que quiero trasladar a la Liga en cuanto gane confianza.

- ¿Su mejor momento en la Real?

- Nunca he disfrutado tanto como el medio año que hice con Arrasate cuando llegué. Vela jugaba a la derecha, Griezmann a la izquierda y a mí me ponía de mediapunta o segundo delantero. ¡Cómo disfruté! Generábamos un montón de ocasiones y me lo pasaba genial. Me acuerdo que ganamos 3-1 al Barça en Anoeta. Antes de la última lesión en el Bernabéu también me sentía muy bien. Caer y levantarse ha sido una constante en mi carrera.

- ¿Cómo le gustaría que le recordasen tras su paso por aquí?

- Como la persona que soy. Muchas veces ponemos el fútbol por encima de todo y no debería ser así. Que dentro de unos años pudiese volver a San Sebastián y juntarme a cenar con siete u ocho sería algo increíble. Lo más gratificante del fútbol es los amigos que te da. Aunque aún me queda mucho por demostrar.

- Pero acaba contrato en junio...

- Ahora no pienso en eso. Tenemos un año muy atractivo en el que queremos ir a por la Europa League y la Copa, y estar lo más arriba posible en la Liga. Tenemos plantilla para ello y el equipo está con muchas ganas.

- No habla de objetivos contables...

- En Liga es muy complicado estar entre los tres primeros, porque Real Madrid, Barcelona y Atlético están ahí, pero yo creo que lo importante es seguir el estilo de Simeone de ir partido a partido. No podemos pensar a largo plazo. Hace dos años empezamos hablando de Europa y nos fue mal. El pasado no lo hicimos y nos fue bien. Tampoco podemos ponernos una venda y no hablar de las posibilidades que tenemos, pero hay que ir día a día. Si empiezas a pensar en el futuro, te distraes del presente. Eso Simeone lo hizo muy bien y nos marcó el camino de cómo actuar para todos esos equipos que no somos Barcelona y Real Madrid.

«Nunca he estado tan bien físicamente como ahora; si gano en confianza, puedo dar un gran nivel»

- La Europa League es una buena oportunidad para llegar lejos en un torneo, ¿verdad?

- La suerte también cuenta. En la Copa hemos podido llegar lejos también un par de veces y nos tocó el Barcelona en el sorteo. Otros equipos que no son más que nosotros han llegado a jugar finales. No renunciamos a nada y vamos a ir a por todas, siendo humildes y conscientes de lo que podemos dar.

- ¿Qué valoración hace del arranque de temporada?

- Los tres primeros partidos nos salieron redondos, con nueve puntos en tres partidos. Después tuvimos un bajón, pero no creo que se debiera a un mal juego sino más bien a pequeños desajustes. Cuando tuvimos la mala racha con Moyes, apenas hacíamos ocasiones. Esto no tenía nada que ver con aquello. Aprovechamos el parón para corregir errores y otra vez estamos en una buena línea. Ahora hay tres partidos antes del parón muy importantes.

- ¿Lo que más le gusta de la Real?

- Que la plantilla está muy enchufada y la competencia tan alta que hay. Nunca había estado en un equipo tan profesional, por lo que jugar cada tres días es lo mejor que nos puede pasar. Todos son muy competitivos. En cuanto alguien coge confianza, no le sacas del once. Aritz no jugó mucho el año pasado y este lo ha hecho muy bien. Apenas se ha notado que faltaban los dos centrales que más jugaron la pasada temporada. Los dos laterales, Odriozola y Kevin, también son nuevos. A cualquiera le das dos partidos y te rinde como el mejor. Eso no se ve en todos los sitios.

- Y ahora a Getafe...

- Me ha sorprendido mucho. Es un equipo muy bien trabajado y con las ideas muy claras. Arriba finaliza rápido y apenas le cogen a la contra. Va a ser un partido del estilo del Espanyol pero fuera de casa. Y no me olvido de que allí está Markel, al que le deseo lo mejor. Se ha hecho el capo del centro del campo.

«Cuando me veo con 17 años no me reconozco; todo ha ido muy rápido»

- ¿Qué queda de aquel chavalín que maravilló hace diez años con la camiseta del Racing?
- No mucho, la verdad. Cuando miro hacia atrás veo que ha ido todo muy rápido. Cuando me veo con 17 años no me reconozco. Desde pequeño todo me fue rodado. Siempre jugué con los mayores, debuté pronto en Primera con el Racing, con 18 años firmé con el Real Madrid... No era consciente de lo que me sucedía ni sabía del esfuerzo que requerían las cosas. No prestaba mucha atención al descanso, a la comida, a trabajar en el gimnasio... Me resultaba muy sencillo dar ese nivel y pensaba que era lo normal. El día anterior a un partido podía ir al cine y tomar palomitas y una coca-cola. O cenar una hamburguesa. Y luego jugaba bien y hacía goles. Todo iba rodado.
- ¿Cuándo se topó de frente con la realidad?
Cuando los palos que te da la vida te colocan en tu sitio. Nunca me he arrepentido de las decisiones que he tomado, porque lo haces en un contexto determinado y responden a unas razones. Y siempre he estado rodeado por mi familia a la hora de tomarlas. Fue después de mi año en el Real Madrid, en 2011, cuando entendí que ya no era aquel niño que jugaba en el Racing. Solo tenía 19 años pero comprendí que había que espabilar para rendir en esto del fútbol. Me busqué un preparador físico, un nutricionista, un físio, un doctor... Antes de las lesiones ya me di cuenta de que había que trabajar duro para llegar alto.
- En sus comienzos era mucho más descarado jugando que ahora, ¿por qué?
- Tenía más confianza para ir hacia adelante y atreverme a hacer cosas. También era más inconsciente. Salía de suplente con la idea de coger el balón y meterme hasta la cocina. Ahora reparas más las cosas, miras más por el equipo y no piensas tanto en ti mismo. No me importa no destacar si el equipo gana. Antes no era así.
- Es decir, que tiene que ser más egoísta...
En el campo sí, pero creo que es algo que te da el jugar con continuidad y tener confianza. Puedes machacarte en los entrenamientos para estar bien físicamente pero no hay nada como disputar varios partidos seguidos para jugar bien y sentirte integrado en el equipo.

Fotos

Vídeos