DERBI EN SAN MAMÉS

«Para nosotros es un partido más»

Doble ganador en Augusta e insignia de oro de la Real, el hondarribiarra, realista hasta la médula, solo ve un resultado posible en San Mamés: «Ganará la Real»

ÁLVARO VICENTE

«Qué quieres que te diga de Jon», interpela José María Olazabal (Hondarribia, 1966) a quien esto escribe. «Solo tiene un defecto: es del Athletic». Jovial y divertido, la conversación con este embajador de la Real tiene picante, «como son siempre los días previos a un derbi».

Hace frío en el club de golf Basozabal en San Sebastián, en el que el doble ganador en Augusta (1994 y 1999) se entrena siempre que se lo permite su calendario, a caballo entre el circuito sénior de Estados Unidos y el Europeo. Es un gustazo para los sentidos ver cómo ejecuta el swing, cómo la bola dibuja una media luna perfecta hasta aterrizar más allá de los doscientos metros. Da la sensación de que Olazabal sigue intentando sacar la esencia de cada golpe, buscando aún el secreto después de haber ejecutado ese mismo movimiento millones de veces. Entre golpe y golpe, todavía tiene tiempo de corregir a un joven que da bolas a su vera. No hace tanto también le dio algún consejo a Jon Rahm cuando éste apuntaba maneras y era impensable imaginar lo que conseguiría después. «Lo que ha hecho es extraordinario», dice Olazabal de Rahm. «Tiene un juego muy sólido, le pega muy fuerte a la bola, algo imprescindible de acuerdo a cómo están diseñados muchos campos de golf, pero es que en las distancias cortas también se defiende a las mil maravillas. Jon tiene un conjunto para estar mucho tiempo en lo más alto. Es una pena que le tire tanto el rojiblanco (ríe)».

El fotógrafo le pide a Olazabal que se enfunde la camiseta de la Real por encima de su ropa de entrenamiento. «¿Por encima?», pregunta con gesto de asombro. «Vamos a hacerlo bien», para quitarse a continuación el jersey de punto y el polo y quedarse a pecho descubierto. Ahora sí se enfunda la camiseta blanquiazul. Se hace raro verle de esa guisa en un campo de prácticas.

«Pocas veces me he sentido más afortunado en mi vida que cuando recibí la insignia de oro de la Real»

A Olazabal se le nota contento porque ahora habla de golf y no de la dolorosa artritis reumatoide contra la que ha tenido que batallar en diferentes etapas de su vida sometido a una medicación similar a la quimioterapia. «Me estoy entrenando con normalidad. Mantengo la ilusión, siento que puedo hacer cosas y eso me alegra el espíritu», advierte. Después de 35 títulos internacionales en su historial, 23 de ellos en el Tour Europeo, dice que en esta temporada recién finalizada no ha encontrado el juego que le hubiera gustado. «Ha sido muy dura porque no he jugado bien, pero ha sido positiva en salud», resume.

Quienes le siguen de cerca dicen que sigue teniendo unas manos privilegiadas capaces de ejecutar golpes milagrosos. En esta época del golf de palos más fáciles y bolas más largas, Olazabal es consciente de que su arte no es suficiente para medirse a las nuevas generaciones de golfistas como Rahm, capaces de llevar la bola más lejos, pero él no se rinde. «A mi edad hay ejemplos de jugadores que siguen dado guerra así que...».

Realista hasta la médula, la próxima semana se cumple un lustro desde que recibió la insignia de oro y brillantes de la Real por su «ejemplar trayectoria deportiva y por ser un reconocido aficionado», de manos del presidente Jokin Aperribay. «Recuerdo perfectamente ese día especial y extraordinario para mí porque pocas veces en mi vida me he sentido más afortunado. Y no es un cumplido. La Real es el equipo de mi tierra».

El recuerdo de Atotxa

Y así ejerce desde que siendo un chaval pisó Atotxa por primera vez con sus amigos Claudio Ibarreta y Carlos Gainza. «Nos pusimos cerca de la valla. Aquello era la guerra cada vez que un jugador rival se acercaba al córner. Atotxa retumbaba, parecía que se iba a venir abajo. Qué gozada. Los partidos en ese lodazal son inolvidables».

Olazabal no se pierde un encuentro de la Real. Hace lo imposible por ver al equipo esté donde éste. «En los torneos todos me relacionan y me preguntan por la Real sobre todo los británicos. Nos tienen muy controlados desde los tiempos de Aldridge».

Esta temporada, «lamentablemente», le ha sido imposible acudir a Anoeta. Augura un derbi igualado, con «mucho miedo a perder» por cómo llegan de necesitados los dos equipos, pero que se resolverá a favor de la Real. «Me atrevo incluso a dar el resultado: 1-2. ¿Los goles? Eso es mucho pedir».

Al analizar a la Real, Olazabal ve lo que todos los realistas: «Hemos tenido partidos flojos en defensa, pero en general esta Real hace un juego vistoso que da gusto ver. Ahora queremos el balón y no como antes que se lo dábamos al contrario. Saldrá del bache. A ver si en Bilbao...». Del Athletic destaca el empuje de San Mamés: «Les da un plus en momentos como éste que vienen mal dadas».

Dice que no es justo destacar un jugador en un deporte colectivo como el fútbol, aunque sí augura que el partido «se va a cocer en el centro del campo y ahí la Real tiene mejores argumentos. Si afina la puntería tendrá opciones. En cualquier caso, no nos volvamos locos. No deja de ser un partido más (ríe)».

Olazabal sigue con la camiseta de la Real puesta. Pide un minuto más antes de quitársela. «¡¡¡Iñaki, Iñaki..!!!», grita a los cuatro vientos. De la nada aparece el 'tal Iñaki' en lo alto de una loma «¡José María, esa camiseta es ilegal!», clama al verle de blanquiazul. «Éste es como Rahm: un gran tipo pero del Athletic. Nadie es perfecto», acaba entre las risas de los locales.

1- Olazabal y rahm calientan el derbi
3- RAHM: «EL DERBI CON LA REAL ES EL PARTIDO MÁS ESPERADO»

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Derbi Real - Athletic

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