Real Sociedad

Xabi Prieto: «No puedo asegurar que vaya a dejar la Real Sociedad; el año pasado pensaba que sí y aquí sigo»

Xabi Prieto sonríe en la concentración de la Real en Ermelo.
Xabi Prieto sonríe en la concentración de la Real en Ermelo. / MIGUEL GONZÁLEZ
Xabi Prieto, jugador de la Real Sociedad

El capitán afronta su decimosexta pretemporada con la misma ilusión que la primera con Denoueix

MIGUEL GONZÁLEZ ENVIADO ESPECIALERMELO.

Xabi Prieto (Donostia, 1983) cumple su decimosexta pretemporada con la Real Sociedad. Habrá pocos en la historia del club que tengan más que él, si es que los hay. Mantiene la misma ilusión que el día que se presentó en Alpenkönig (Austria) a las órdenes de Denoueix, aunque la diferencia es que ahora es el capitán y entonces era el más joven. En abril amplió su contrato hasta 2018 y no se atreve a asegurar tampoco que este sea su último año. «Dependerá de cómo me vaya encontrando», asegura. Mientras tanto sigue con su máxima de disfrutar del día a día y sueña con hacer algo grande en Europa.

- Dieciséis temporadas son unas cuantas, ¿no?

- Sí, pero todas son a su vez diferentes. Los lugares, los compañeros... Es la tercera vez que estamos en Ermelo y esto lo conozco de sobra.

- ¿Hubiera preferido un destino diferente para el stage?

- Quizás sí. Y no porque aquí se esté mal, sino por cambiar. Cuando vas a un sitio nuevo todo se hace más ameno y los días se pasan más rápido. Holanda lo bueno que tiene es que el clima es perfecto para entrenar. Hasta hace un poco de frío...

- ¿...?

- Ir en bicicleta hasta el campo de entrenamiento también nos ayuda a desconectar durante ese paseo. Son algo más de tres kilómetros de trayecto, por lo que en una jornada con doble sesión podremos hacer quince kilómetros. En otros sitios no cogemos la bicicleta. Nos da vidilla.

- Karpin solía decir que habría jugado más años si no hubiese pretemporadas, ¿opina lo mismo?

- No es mi caso. Aunque también es verdad que ahora se entrena diferente. Las pretemporadas no son tan duras. Recuerdo en Austria haciendo series de mil metros y sin ver el balón muchos días. Es mucho más llevadero. El tiempo ha demostrado que el futbolista rinde igual sin hacer tanta carrera específica.

- Cuando echa la vista atrás y repara en su primera concentración con la Real Sociedad, ¿qué recuerda?

- Que era en Austria con Denoueix y que yo estaba hecho un flan. Me tocó en la habitación con Darko Kovacevic. No había whatsapp, Twitter ni Instagram. Justo teníamos el móvil para llamar y mandar mensajes. No valía ni para hacer fotos. Ahora te lo da todo. Puedes hablar con videollamadas con la familia y eso es una gran ventaja en estos días. Por lo demás, lo esencial no ha cambiado. Hay gente que lee en la habitación, otros que juegan a cartas, al ping pong, al billar...

- ¿Es más de leer o de juegos?

- De todo un poco. Me he traído el libro 'Un lugar llamado destino', de Javier Iriondo, que habla de cómo arriesgar para cambiar las cosas. Pero lo mismo estoy jugando al ping pong con los chavales.

- ¿Le dan guerra?

- Que va. Les ganó yo a ellos (risas).

- Comparte habitación con Odriozola, ¿qué tal se llevan?

- Muy bien. Este fin de semana era 'Tomorrowland' y como a Álvaro le gusta la música electrónica, me ha estado poniendo al día de los DJs. Es un chaval con la cabeza bien amueblada, que tiene las cosas muy claras y da a gusto estar con él. Yo también he pasado por ahí.

«Es bonito llevar tantos partidos con la Real pero yo no juego para batir récords»

- ¿Lo peor de estos días es dejar en casa a su mujer y a sus tres hijos?

- Se hace difícil no verles, sobre todo en verano cuando las familias se van de vacaciones. Pero sabemos lo que hay y no pasa nada. Está asumido. Sé que los peques preguntan cuándo vuelvo pero cuando deje el fútbol y me vean todo el día en casa se cansarán de mí (risas).

- Físicamente se le ve muy fino...

- Llevo año y medio sin sufrir ninguna lesión y eso ayuda. Porque no tienes que parar. Espero seguir así.

- No me creo que en vacaciones haya estado parado...

- Algún día en Ibiza no hice nada, pero por mi forma de ser necesito estar activo: correr, nadar... El día que no hago nada me falta algo. Me gusta mucho el deporte. Tengo ese hábito y cuando deje el fútbol lo seguiré manteniendo.

- ¿Qué deportes le gustaría practicar más y no le deja su profesión?

- Jugar a pádel, andar en bici, salir a correr...

- Si nada, corre y anda en bici, le veo haciendo una triatlón el día de mañana...

- Me gusta hacer deporte pero no me gusta competir. Algunos compañeros como Joseba Llorente o Aitor López Rekarte están compitiendo bien, pero a mí no me llama. Quizás la Behobia sí correría, por vivir desde dentro ese ambiente, pero no me veo compitiendo.

- Dentro de un mes cumple 34 años, ¿pensaba llegar tan lejos?

- Nunca he hecho planes a largo plazo. Las situaciones en el fútbol cambian muy rápido y he tenido la suerte de llegar hasta aquí. Para mí ha sido un privilegio jugar tantos años y en la Real.

- ¿Cuál ha sido su secreto?

- No hay uno solo. Es la mezcla de muchas razones. Hay que tener suerte y, en mi caso, puedo decir que he vivido por y para el fútbol. Me he cuidado al máximo y, saliesen las cosas bien o no, siempre he tratado de hacer lo correcto. Son muchos pequeños detalles que al final suman.

- Lleva 498 partidos en la Real Sociedad, el quinto que más en la historia del club. ¿Arconada, con 551, tiene que ir preocupándose?

- El que no me preocupo soy yo. Esas cosas no van conmigo. No juego para batir récords. Son números bonitos pero no es algo buscado ni que me obsesione subir peldaños en ese ránking.

«¿Mi secreto? Que he vivido por y para el fútbol. Me he cuidado al máximo»

- En un par de temporadas se pone cerca de Bixio Górriz (599)...

- No, hombre no. Primero vamos a ver si juego en Vigo en el primer partido de Liga y luego me quedarían cien por delante (risas).

- ¿Le costó mucho tomar la decisión de seguir esta temporada?

- No es que me costase mucho. En pretemporada pensaba que iba a ser mi último año, pero fui disfrutando del día a día, me vi dentro del equipo, estábamos con opciones de ir a Europa... Me vi con fuerzas de seguir un año más y este lo afronto igual. Puede ser el último pero en marzo y abril, cuando hable con la Real, tomaré la decisión con la misma naturalidad. Si el club y yo vemos que puedo seguir aportando cosas, seguiré, y si no, lo dejaré. Hoy es algo que no me preocupa.

- Es decir, que no asegura que sea su última temporada.

- No. Porque hace un año pensaba que lo iba a dejar y aquí sigo. Aunque me la voy a tomar como si fuera la última.

- ¿Fue la pasada una de sus mejores temporadas? Lo digo porque jugó los 38 partidos de Liga y marcó más goles que nunca sin contar penaltis...

- Tuve la suerte de no tener ninguna lesión y de que el míster contase conmigo. Lesiones musculares no he tenido muchas en mi carrera, pero los tobillos sí que me han dado más guerra. De todos los partidos oficiales, entre Liga y Copa, solo me perdí el de Valladolid, y porque arrastraba una sanción del año anterior. Quizás solo en la 13/14, cuando estuvimos en la Champions y llegamos a las semifinales de la Copa, jugué más. La verdad es que me encontré muy bien.

- Dicen que la experiencia ayuda a entender mejor el juego, ¿no?

- Es verdad. Pero también en el plano físico consigues aguantar mejor la carga de partidos. Estás acostumbrado a ello. No recuerdo bien cómo recuperaba con veinte años, pero ahora recupero muy bien. Con el tiempo conoces mejor tu cuerpo y sabes lo que necesita: el batido de proteínas después del partido, tomar hidratos de carbono... Ese tipo de cosas a las que no das importancia de joven, cuando eres mayor te das cuenta de que son un plus. Será en un porcentaje pequeño, pero muchas pequeñas cosas suman bastante. Especialmente cuando todo está tan igualado.

- ¿Le sorprendió que tuviera un rol tan destacado dentro del equipo el curso anterior?

- No. Empecé a jugar partidos, el míster confió en mí y el equipo iba bien. Lo normal es que no haya muchos cambios cuando las cosas funcionan. Me sentí cómodo en el campo y logré hacer más goles de lo normal, lo que a su vez me dio confianza para intentar más cosas.

- Y eso que dejó lanzar varios penaltis a Willian José y a Vela, que si no se hubiera ido a los catorce goles. ¿Por qué no los tiró?

- A mí el gol nunca me ha obsesionado ni me ha dado un plus de nada. Y entiendo que para un delantero marcar un gol, aunque sea de penalti, significa mucho. Por otra parte, no me considero mejor lanzador que Carlos o Willian. Pueden lanzarlos mejor que yo.

- Ya, pero el penalti de la penúltima jornada contra el Málaga no lo lanzaron ellos...

- No fue por temas de presión o algo así. Sabía que era la despedida de Mikel González y quería dedicarle el gol. Lo lancé por dedicárselo.

- Pero tampoco tuvo mucha competencia por tirarlo, ¿verdad?

- El míster nos tiene a los tres como lanzadores y luego decidimos en función de las circunstancias del partido. En ese momento cogí yo el balón por dedicárselo a Mikel.

«En Europa hay que soñar a lo grande. No podemos ponernos límites nosotros»

- ¿Cuántas veces ha soñado con hacer algo grande en Europa?

- Muchas. En Anoeta, excepto estas tres veces que nos hemos clasificado en los cinco últimos años, la Real solo había ido anteriormente en dos, con Krauss y Denoueix. Nos hace mucha ilusión el aliciente de tener esa competición ahí.

- ¿Es más fácil llegar más lejos en la Europa League que en la Liga o en la Copa?

- Yo creo que sí. Ganarla es más sencillo que ganar la Liga o la Copa, está claro. En eliminatorias a doble partido es más fácil competir que en un torneo a 38 jornadas. Sobre todo si están presentes el Real Madrid y el Barcelona. Pero eso no significa que vaya a ser fácil, porque el año pasado la ganó el Manchester United. Eso sí, hay que soñar a lo grande y no vamos a ponernos límites nosotros mismos. Luego la realidad ya se encargará de colocarnos en nuestro sitio, pero ya digo que estamos muy ilusionados con hacer algo grande en Europa.

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