Real Sociedad

Cuando no puedes ganar...

Mikel Oyarzabal se dirige al colegiado, Melero López, tras una jugada en la que Mario Hermoso se duele sobre el césped de Anoeta./ARIZMENDI
Mikel Oyarzabal se dirige al colegiado, Melero López, tras una jugada en la que Mario Hermoso se duele sobre el césped de Anoeta. / ARIZMENDI

Januzaj rescata un punto en otro partido a remolque en el que los de Eusebio estuvieron espesos

PEDRO SOROETA

Ya se sabe. Cuando no puedes ganar, bueno es el empate. Y si vienes de sumar tres la semana anterior, el punto no deja de ser bueno, sobre todo si has jugado a remolque todo el encuentro. No fue un buen partido de los realistas. Les costó una barbaridad acercarse al gol ante un Espanyol que encontró oro en su única jugada de ataque y en su único remate a gol. Oyazabal, que sigue en gran momento, fue el que más cerca estuvo de marcar, pero al final fue un genialidad de Januzaj la que sirvió para rescatar un punto que, visto lo visto, no es poco. No sé qué le sucede a la Real frente al equipo periquito, pero los de Barcelona, con muy poquito, casi siempre terminan puntuando y a veces ganando en Anoeta. Esta vez les bastó con una jugada y un remate para llevarse lo que buscaban.

Siempre a remolque

La Real se ha acostumbrado a jugar en Anoeta a remolque. Excepto contra el Villarreal, los de Eusebio han empezado perdiendo todos los partidos. Sucedió contra Madrid, Valencia, Betis y ayer ante el Espanyol. Y lo malo es que en ninguno de ellos consiguieron la remontada. Esta vez el encuentro se puso cuesta arriba a los nueve minutos después de un comienzo titubeante ante un rival que cortocircuitó la salida de balón. El tanto de Baptistao llegó cuando Rulli era el jugador blanquiazul que más veces había tocado el balón. Y no porque tuviera que pararlo, sino porque lo tuvo que jugar constantemente con el pie. De hecho, la primera vez que el argentino agarró el balón con las manos, fue, por desgracia, para cogerlo de dentro de su portería.

Las notas del partido

Lo mejor:
Cuatro puntos en Liga y el 0-6 al Vardar en la primera semana tras el parón es buen bagaje
Lo peor:
La expulsión de Illarramendi, que vio la roja sin dar una patada y no podrá jugar en Getafe
El dato:
La Real remató 19 veces, cinco de ellas a puerta; el Espanyol cuatro, una entre los tres palos, el gol
La clave del partido:
El tanto del Espanyol, en su única jugada de ataque, puso de nuevo el partido cuesta arriba

A partir de ahí, el Espanyol demostró que venía con la lección muy bien aprendida para cerrar espacios a los de Eusebio, que realizaron un ejercicio de paciencia en busca de un empate que al final llegó. Y no porque no hubiera oportunidades, que las hubo, sino porque unas veces Pau López y otras la falta de precisión, condenaron al once local, que no tuvo la frescura de otras tardes, en otro partido -no como en Vitoria- en el que tuvo el balón, pero no tanto el control del juego

Lo cierto es que la Real sigue sin puntuar de tres en tres en Anoeta, en donde le cuesta mucho más que fuera. Los números son claros. Nueve puntos fuera y cinco en campo propio, cuando la Real ha jugado un partido más en casa. Pero como bien dice Toshack, en las primeras diez-doce jornadas de Liga, se suelen producir resultados inesperados, sobre todo cuando, como es el caso, se trata de equipos que juegan en Europa. Se trata de ir sumando y en la primera semana tras el parón, buenos son cuatro puntos y el 0-6 de Vardar.

Y encima, Melero

Lo peor del encuentro, sin duda, fue el arbitraje, ya que Melero, con sus decisiones, no hizo sino favorecer al equipo que no quería jugar, para terminar expulsando a un jugador que no dio una sola patada, Asier Illarramendi. No solo tuvo errores de apreciación, sino que llenó de tarjetas un partido jugado de forma noble, permitió las constantes pérdidas de balón del Espanyol y terminó por sacar de quicio a los locales.

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