¿QUÉ MÁS SE PUEDE PEDIR?

El equipo no ha respondido por ahora a lo que se esperaba en Liga, pero en Europa nos ha regalado ilusión. Es raro que hoy no compita bien

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

Ni sé los vídeos por Whatsapp que me han llegado en las últimas horas de amigos que están en Salzburgo. Unos pocos han viajado en avión y la mayoría en coche. Lo sé porque me han llegado imágenes de todas las áreas de descanso que separan San Sebastián de Salzburgo. Por lo que me dicen en más de una parada se han topado con gentes de la Real. Cuenta uno de ellos que, a pesar de los pesares, de alguna multa, el viaje ha merecido la pena. Y eso sin empezar el partido.

La Real podrá no estar acertada esta temporada, podrá no haber respondido a lo que se esperaba de ella en la Liga, pero cada desplazamiento por Europa ha servido para regalarnos ilusión. No se me ocurre nada mejor. Dentro de unos años no nos acordaremos, será mejor decir no se acordarán, de los avatares de esta temporada, pero muchos de los que hoy estará en las gradas del estadio de Salzburgo no olvidarán nunca la experiencia, como tampoco los que viajaron a Lyon o Manchester en su día. Lo que se vivió en esos dos desplazamientos (y en otros tantos) será difícil de olvidar. Ojalá en esta ocasión el resultado sea distinto a entonces. Desde luego, el ambiente que se ha generado estos últimos días hace presagiar que algo grande va a ocurrir.

El Red Bull Salzburgo dispone de un equipo eminentemente físico, que presiona de forma asfixiante y cuenta con una explosión de talento en los últimos metros que castiga cualquier error defensivo, pero estoy convencido de que si la Real es capaz de saltar al campo con hambre y con rabia, si es capaz de competir bien ante un adversario poderoso, tiene todas las opciones de seguir en esta competición. Habrá demostrado que algo está cambiando en el equipo. Esta tarde hará falta la mejor Real. Si aparece, si cada jugador empieza ganando su duelo, podrá soñar con el éxito.

Es verdad que como han repetido en los últimos días algunos de los jugadores más grandes que han vestido la camiseta de la Real, el fútbol es un estado de ánimo, el tópico más preciso que uno recuerda, y hoy, quién más, quien menos, ve a la Real peleando con todo el que se le ponga por delante. Y yo comparto esa sensación y voy a pasarme el día con más tranquilidad de la que esperaba. Un desplazamiento encabezado por Luis Arconada y Roberto López Ufarte solo puede acabar con éxito.

Lo mejor es que la Real sabe cómo ganar. Es un equipo incómodo para cualquiera. Sabe aceptar ese tipo de desafíos. Sabe salir con el balón jugado y cuando se acerca al área rival se palpa que allí puede pasar algo. Me niego a vestir de tintes dramáticos una noche de fútbol como esta.

El equipo sabe que habrá más de dos mil aficionados en la grada y toda Gipuzkoa detrás. En momentos concretos puede representar hasta una presión añadida, pero es raro que nuestro equipo compita mal cuando siente la urgencia de la victoria. Como la que sentirán hoy.

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