Lo preocupante no es la derrota

Meses después, la Real sigue sin encontrar la fórmula para competir cuando no tiene el control del balón. Urge una reflexión en Zubieta

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE
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Un equipo insípido cuando no tiene el balón

El problema no es perder ayer y despedirse de un objetivo que ya antes era una quimera. El problema es que en la jornada 28 la Real sigue pecando de lo mismo que allá por septiembre y todavía no ha acertado la forma de ponerle remedio. Porque la Real es un equipo insípido, débil, frágil... si no es capaz de tener el control del centro del campo y si el guion del partido no se ajusta a lo que quiere. La Real no sabe ir contracorriente y girar el sentido de los partidos cuando vienen mal dadas. Y eso no es de ayer. Lo preocupante es que meses después no se le ha puesto remedio. Este equipo solo tiene un registro.

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Errores puntuales que no son casualidad

Tampoco es casualidad la forma en que llegó la jugada que dio origen al penalti transformado por el Espanyol. Ni sé las veces que se ha repetido una situación similar esta temporada. No le daría importancia si fuera un error puntual en un partido puntual de la temporada, pero es que ha pasado a ser una mala característica. Este equipo no puede bajar la guardia ni cuando su delantero tiene el balón a noventa metros de la portería de Moyá. La contra del Espanyol nos vino a recordar los muchos problemas que este equipo tiene en las transiciones defensivas y que creíamos corregido por lo visto en los tres últimos partidos ante Valencia, Betis y Alavés.

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Sin noticias de los hombres de medio campo

La Real empezó a perder el partido en el momento en que Canales jugó en el medio y no en posiciones adelantadas donde tan bien lo estaba haciendo en las últimas jornadas. Eusebio se confundió. Le dio a Canales un papel que no sabe cumplir. No solo fue cosa suya. Illarramendi y Zubeldia tampoco encontraron nunca su sitio. Llegaron tarde a todas las disputas y se pasaron todo el partido persiguiendo sombras. No les dio ni para hacer faltas: ¡¡cinco entre los tres!! Con ellos a remolque, no hubo forma de hacerse con el balón, que es la única forma en la que este equipo se encuentra cómodo. Sin él, esta Real tiene poco que rascar. Pero lo preocupante no es solo eso, lo preocupante es que desde el minuto dos de partido estábamos viendo que hacía falta algo diferente en el centro del campo porque el Espanyol tenía una marcha más y más gente en esa zona, y no fue hasta la última media hora cuando Zurutuza, que está cogido con alfileres, entró para tratar de dar algo de poso. No hubo manera.

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El Espanyol sí supo qué hacer en cada momento

Mi sensación es que el Espanyol ganó también el duelo de banquillos. La Real jugó a lo de siempre, no varió un ápice su esquema, mientras que el Espanyol, con Granero a su mejor nivel, supo qué hacer en cada momento y cómo tapar el peligro de la Real. No hubo noticias de Odriozola, Juanmi y Oyarzabal en el momento caliente del partido y sin ellos no hubo profundidad. No me vale el último cuarto de hora. La Real estuvo lejos de su mejor nivel porque el Espanyol le ganó la partida táctica, con continuas ayudas, y además salió airoso de todas las disputas individuales. Si la Real se fue al descanso con ventaja es porque Willian José aprovechó un error concreto. Nada más.

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Lejos de ser un equipo aspirante a Europa

La derrota no cambia nada. Lo que sí hace es corroborar que este equipo no está capacitado ni se merece entrar en Europa por la poca continuidad que está teniendo esta temporada. Se me ocurren dos o tres equipos (Girona, Eibar, Leganés...) que han demostrado más cosas que la Real. Insisto en que eso no me quita el sueño. Me preocupa mucho más que se sigan cometiendo los mismos errores que hace meses, que la Real sea un equipo previsible, que carezca de plan B y que no termine de competir en todos los campos. Urge una reflexión en Zubieta que puede ir más allá de la persona que esté al frente del banquillo.

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