Real Sociedad

¿Cómo es posible un desplome tan rápido de la Real Sociedad?

¿Cómo es posible un desplome tan rápido de la Real Sociedad?

Hoy se cumplen diez meses del partido de Balaídos que certificó la clasificación directa para la Europa League. De aquella Real ya no está el director deportivo, el entrenador, hombres claves como Yuri, Vela e Iñigo y se ha esfumado la magia de su fútbol

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La derrota ante el Getafe precipitó los acontecimientos y un tsunami ha barrido Zubieta para llevarse por delante a Loren y Eusebio. Hasta el punto de que ayer ya fue Imanol Alguacil el que dirigió al primer equipo. Hoy se cumplen diez meses desde aquel último partido de la pasada temporada en Balaídos en el que el gol de Juanmi clasificó de forma directa a la Real Sociedad para la fase de grupos de la Europa League. Entonces todo era optimismo y hoy parece que hubiese pasado una eternidad, porque los malos resultados han arrasado con todo. La pregunta es obvia, ¿cómo se ha llegado a semejante situación?

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Un verano movido

La buena actuación en el ejercicio anterior disparó la cotización de muchos jugadores, que fueron protagonistas en el mercado por el interés de terceros equipos en contratarles. Como sucede siempre, algunos de esos rumores tenían más fundamento que otros, pero lo que estaba claro es que muchos blanquiazules estaban en el punto de mira de clubes más poderosos. El Nápoles estuvo a punto de llevarse a Rulli en los últimos días del mercado, Odriozola gustaba mucho en el Bernabéu -lo sigue haciendo-, Yuri tenía una buena propuesta del PSG, el Barcelona vino a por Iñigo, Willian José era del agrado del Everton, Vela tenía la idea de cruzar el charco de vuelta... Muchos frentes con los que lidiar.

El Consejo y la dirección deportiva apostaron inicialmente por dos vías de actuación en el diseño del proyecto: mantener a los pilares más importantes remitiéndose a las cláusulas de rescisión y rejuvenecer el plantel con la entrada de varios futbolistas del Sanse. Con el paso del tiempo se ha visto que un verano tan ajetreado ha pasado factura después, como ha ocurrido con Iñigo y su marcha al Athletic en enero.

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Error de cálculo con Yuri

Entre esos jugadores que tenían el cartel de imprescindibles no se encontraba, sorprendentemente, Yuri Berchiche, que había sido el segundo mejor lateral izquierdo del curso anterior para la propia Liga por detrás de Filipe Luis. En realidad, no es que la Real no le quisiese, sino que necesitaba liquidez para acometer el inicio de las obras de Anoeta y entendía que de hacer caja con alguna salida, era la que menos daño le causaría en el plano deportivo. Eusebio, además, tenía una confianza ciega en Kevin, como había demostrado al hacerle debutar en el Bernabéu unos meses antes, por lo que creía que el puesto quedaba bien cubierto.

Los agentes de Yuri tenían sobre la mesa ofertas de importantes clubes de Europa y pidieron una reunión con el club para solicitar una mejora de salario, porque la idea del jugador era la de continuar. Pero todo se precipitó y en dos días acabó en el PSG con la aquiescencia de la Real, que recibía 15 millones de euros por un futbolista que no reforzaba a otro club de la Liga y que jugaba en un puesto que se entendía quedaba cubierto con Kevin. Su baja no fue bien medida porque para entonces Iñigo ya había transmitido su intención de salir si surgía una buena opción, Mikel cerraba su etapa en Anoeta y Carlos Martínez sufría una lesión de larga duración. Demasiados cambios para una misma línea.

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Vela, un adiós en diferido

En agosto se anunciaba la marcha en enero del mexicano a Los Ángeles FC por una cantidad de seis millones de euros. Hacía tiempo que sabía que no quería seguir más allá de 2018, cuando vencía su contrato, y el club trató de buscar la mejor salida para las dos partes. Al jugador le venía bien porque le permitía llegar rodado a la MLS y jugar la Europa League, y a la Real recuperar parte de los 14 millones que invirtió en su día por él, aunque habían quedado sobradamente amortizados por el rendimiento de un futbolista que marcó 73 goles y dio 46 asistencias en 250 partidos. Vela ya no era el que había brillado en sus tres primeros años en San Sebastián, pero seguía siendo un símbolo y en el curso 16/17 había firmado diez goles y cinco pases. El caso es que antes de arrancar la Liga, dos hombres como Yuri y Vela ya habían dicho adiós.

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Un plantel rejuvenecido...

El club quiso aprovechar que había una buena camada en el Sanse para rejuvenecer la plantilla y sacar a algunos jugadores que entendía amortizados. De esta manera entraron Odriozola, Kevin, Zubeldia, Bautista y Guridi y salieron Mikel, Markel, Gaztañaga, Héctor, Granero y Bardají. El caso de Zaldua fue distinto. La primera opción de Eusebio para el lateral era la de Odriozola -así se lo comunicó- y el club entendió que una cesión podía venirle bien para tener minutos, contando con Carlos Martínez y Gorosabel para caso de apuro. A Concha también se le cedió para que gozase de mayor continuidad.

Por uno u otro motivo, Eusebio arrancaba la temporada con un plantel de 24 jugadores, en el que se habían producido nueve bajas y ocho altas. A las cinco incorporaciones del Sanse, se les había unido los fichajes de Llorente y Januzaj y el regreso de De la Bella. Así, mientras el aficionado seguía viendo en la Real un equipazo, la realidad es que se había producido una importante renovación en muchos puestos. Y hablar de la opción de soñar con algún título solo contribuyó a confundir la perspectiva de la temporada.

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...pero con pocos efectivos reales

Eusebio venía de haber apostado la temporada anterior por un once básico del que solo se movió por lesiones o sanciones. Era el formado por Rulli; Carlos Martínez/Odriozola, Navas, Iñigo, Yuri; Illarramendi, Zurutuza, Prieto; Vela, Willian José y Oyarzabal. Juanmi fue el jugador número doce y el resto quedó a considerable distancia. Con recordar que ocho jugadores superaron los 3.000 minutos de juego queda todo dicho. La diferencia es que ahora había que jugar competición europea y era necesario tirar de rotaciones para mantener lo más fresco posible al equipo durante la mayor parte de la temporada.

Pero a la hora de la verdad no ha sido así. De los 24 jugadores que iniciaron el curso, Agirretxe, Carlos Martínez y Guridi han estado lastrados por problemas físicos y Eusebio, por un motivo u otro, apenas contó con Pardo, Bautista y Vela en esos meses entre septiembre y diciembre en los que ha afrontado dos partidos por semana. Y Toño tampoco ha sido una alternativa real para la portería, ni incluso en caso de lesión de Rulli, como ha quedado demostrado con la llegada de Moyá. Así que los efectivos reales hasta Navidades fueron diecisiete, un número escaso para tantos partidos.

Hay un dato elocuente. Entre septiembre y diciembre la Real jugó nueve partidos entre semana, seis de Europa, dos de Copa y uno de Liga. Pues bien, el domingo siguiente a esos partidos solo consiguió seis de los 27 puntos que se pusieron en juego: la victoria ante el Eibar de Anoeta, y los empates en casa contra Betis, Espanyol y Las Palmas.

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Eusebio no anda fino

El técnico arrancó la Liga con un once-tipo similar al de la pasada, con Aritz por el lesionado Iñigo, Kevin en lugar de Yuri y Canales por Vela. Sumó cuatro victorias pero enseguida se pudo comprobar que el equipo padecía un desequilibrio defensivo importante que nunca logró corregir.

Como siempre que las cosas no funcionan, es síntoma de que algunas de sus decisiones no han sido las más acertadas. Por ejemplo, su apuesta por Kevin. No porque no tenga calidad para dar el salto, que a lo mejor sí pero necesita más tiempo, sino porque el cambio fue demasiado brusco al jugar los partidos más exigentes sin tener recorrido en Primera. Eso fundió al de Baiona, al que le puso una cruz tras su partido ante el Salzburgo en Anoeta.

Tampoco le han salido bien los cambios en el eje de la defensa. Empezó con Aritz la temporada porque no había nadie más y después de dar un buen rendimiento le sacó del equipo porque Llorente tenía más galones. Pero ni el madrileño ni Navas han ofrecido este año más que el beasaindarra.

Asimismo, no se entiende que el fichaje-estrella del verano, Januzaj, no haya encadenado dos partidos de titular desde hace tres meses cuando era el llamado a cubrir el hueco dejado por Vela, algo que ha hecho con Canales, a pesar de no ser su puesto y acabar contrato en junio.

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Un equipo desfondado

La consecuencia de que Eusebio no haya acertado en muchas de las decisiones que ha adoptado sobre la plantilla han derivado en que el equipo haya llegado muerto a marzo. Jugadores claves como Odriozola, Illarramendi, Zurutuza, Oyarzabal y Willian José lo han jugado todo y arrastran una fatiga importante. En el caso del brasileño le ha venido bien esa lesión que sufrió en enero antes de visitar el Bernabéu, que le tuvo varias semanas parado, para coger algo de aire.

Quizás se les podía haber dosificado mejor en algunos partidos, utilizando más a futbolistas como Juanmi, Januzaj, Canales o el propio Zubeldia, que hasta que no empezaron a caer por lesión algunos compañeros del centro del campo no entró en el equipo y está ofreciendo un gran rendimiento. Quizás el más difícil de sustituir sea Willian José, sobre todo si Bautista no juega titular ni cuando el brasileño está lesionado.

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Su defensa del técnico arrastra a Loren

El ex director deportivo ha sido víctima de su infinita confianza en el entrenador, que ha terminado arrastrándole con él. En el diseño de la plantilla de este año hay que achacarle el bajo rendimiento que ha ofrecido el lateral izquierdo, donde no ha sabido medir la ausencia de Yuri, y la falta de un jugador más en el centro del campo que pudiera alternar en las posiciones de '8' y de '10', para dar aire a Zurutuza y Prieto, sobre todo teniendo en cuenta que Guridi estaba lesionado. Más atrás su apuesta por dar cabida a Zubeldia se ha demostrado acertada.

Pero ha sido su apuesta por mantener a Eusebio en el banquillo la que ha terminado por consumirle. Después de las malas actuaciones de Villarreal, el Bernabéu y Salzburgo, con eliminación europea incluida, seguió confiando en el técnico y eso terminó significando el final de una productiva labor de diez años al frente de la dirección deportiva.

Apenas diez meses después de aquella tarde mágica de Balaídos, ninguna de las dos cabezas visibles de la parcela deportiva están ya en el club. Ahora hace falta frenar la caída y ver lo que nos ha traído hasta aquí puede ayudarnos a acertar en las decisiones del futuro.

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